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Unidos, convencidos y campeones Panamericanos

Unidos, convencidos y campeones Panamericanos

El Seleccionado Juvenil completó un torneo magnificó en Santiago de Chile y lo coronó con una victoria épica en tiempo extra sobre Brasil, por 22-21. El conjunto dirigido por Osvaldo López ya se había clasificado al Mundial de Georgia, que se disputará en agosto de este año.

La alegría del sueño cumplido, del triunfo sobre la hora. Crédito: Federación Chilena/Alejandro Rustom.

Lucas, Martín, Santiago, Tomás, Jeremy, Ezequiel, Federico, Ignacio, Pedro, Mateo y Nicolás. Algunos se repiten, pero en definitiva son todos chicos. Parece que no, por la forma en que uno pregunta y ellos contestan… Como si tuvieran años en esto. Y es que en realidad los tienen. Vienen jugando desde los 10, 11 o 12 años, y las distintas selecciones de base ya los preparan para estas cosas. Para el sacrificio, el miedo, el acierto, el error y la comunicación con el otro.

Puerto Rico, Canadá, Uruguay, Venezuela, Chile y Brasil fueron las víctimas de un grupo de chicos que no dejó de creer un minuto en sus posibilidades y supo domar los pensamientos negativos, esos que nunca faltan en la cabeza del ser humano. Mantener la confianza y la constancia a lo largo de un torneo, a través de varios partidos y con distintas exigencias, no es nada fácil.

El handball argentino no para de crecer y eso es un hecho, más allá de lo que haya sucedido con el elenco de Eduardo Gallardo en Francia 2017. Los cadetes fueron campeones en el Sudamericano de Asunción, a fines del año pasado, con victoria sobre Brasil incluida, y a comienzos de 2017 disputaron un Mundialito histórico en tierras galas. Ahora fue el turno de los juveniles, que se llevaron el título Panamericano en Santiago de Chile, con seis victorias en igual cantidad de presentaciones, y un desenlace que quedará en el recuerdo de las 20 personas que sobrevolaron la Cordillera de Los Andes, tanto para los 16 jugadores como para los 4 integrantes del cuerpo técnico. Y porqué no para aquellos padres, que lloraron igual o más que sus propios hijos.

“La unión del equipo fue clave para poder ganar el torneo. Nos convencimos, aún cuando nadie nos tenía fe. Árbitros de otros países nos decían que no teníamos chances. Es increíble pero fue así. Pese a todo, sabíamos que le podíamos ganar a Chile y a Brasil… El comportamiento del grupo durante el campeonato fue extraordinario y nos destacamos por ser 1 y no 16”. El que habla es uno de los cuatro Tomás que vistió la celeste y blanca en el Panamericano. Extremo izquierdo titular en la final, Tomás Gallardo es muchísimo más que el hijo de Eduardo. Tiene 18 años (cumplirá 19 el 17 de junio) pero declara como un experimentado en la materia. “Sin dudas fue el triunfo más importante de mi vida”, señaló, y más tarde agregó: “Nada se compara con la Selección, con representar al país. Las sensaciones son increíbles, por cómo se dio el partido, el torneo, por haber hecho una fase de grupos excelente, por todo”.

El enorme recuerdo de Sebastián Simonet

Ganarle a Brasil no es cosa de todos los días, más allá de que el handball nacional lo está logrando mucho más que en otros tiempos. La alegría de vencer al gran clásico rival es mayúscula en todas las categorías, no importa si es el Panamericano de Guadalajara de 2011 o el de Santiago de Chile en 2017. Pero la algarabía de obtener la victoria después de perder dos finales contra el mismo rival, en años anteriores, lo hace mucho más valedero aún. Así lo vivió Lucas Aizen, otro de los jugadores titulares en el choque con el seleccionado verdeamarelo. “La verdad que haber ganado este torneo es una satisfacción máxima. Ya que me había enfrentado con ellos en otras tres finales y nunca habíamos podido ganarles. Por eso el grupo lo vivió como un sueño hecho realidad. A la mayoría de nosotros nos costó caer después del partido, fue una sensación de emoción indescriptible de parte de todos, inclusive de nuestros padres, que estaban allí acompañando”.

El elenco dirigido por Osvaldo López fue paso a paso, objetivo tras objetivo, hasta coronarse en tiempo extra (NdR: dos tiempos de 5 minutos), por 22-21, después de terminar empatados en 16, a lo largo del tiempo reglamentario. Primero consiguió la clasificación al Mundial de Georgia 2017, con aquella victoria por 29-9 sobre Uruguay, en la tercera jornada del Grupo A. Luego, el pase a la final, con un buen triunfo sobre Chile (20-12), que solo había perdido con Brasil y que finalmente se adjudicaría la medalla de bronce. Por último, llegó el elenco de Drean Dutra, en un encuentro durísimo, plagado de temores y ansiedades por parte de ambos, un goleo realmente bajo y un cierre memorable.

“Había un gran ambiente de mucha curiosidad por lo que podía llegar a pasar. Sabíamos que a pesar de que son el país que más recursos tiene para este deporte, no iba a ser imposible. Empezó muy parejo, gol a gol, con un tanteador muy bajo y buenas defensas. Por momentos Brasil se puso tres arriba pero eso no nos frenó”, remarcó Aizen, autor de tres tantos en el partido. “Luego, en el tiempo extra, podía llegar a pasar cualquier cosa pero creo que la gran defensa que tuvimos fue lo que nos hizo ganar el partido”, agregó. En la misma línea, el nacido en Congreso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, destacó: “Con Brasil fue un encuentro en el que se vio mucho nerviosismo. Las dos defensas fueron muy buenas y quizá a nosotros nos costó llegar al gol más que a ellos. Con el frenesí que se vivió adentro de la cancha, hoy apenas me acuerdo de dos o tres anotaciones, no más”.

Cabeza fría, sacrificio, talento, unión y metas bien claras. Puntos que permitieron que el seleccionado se pudiera destacar y conseguir este título magnífico. No solo son conceptos generales sino ítems que los propios integrantes del equipo destacaron. Tanto el entrenador en la previa, como ahora los propios jugadores a Cinco Anillos. “El objetivo que nos propusimos en los entrenamientos y mismo en el torneo era jugar a nuestro mejor nivel posible e intentar conseguir la clasificación al Mundial. De reojo mirábamos el campeonato como lo máximo a lo que se puede aspirar porque es obvio que si vamos a un torneo queremos salir campeones, sea un Panamericano o lo que sea”, remarcó Gallardo, con un alma competitiva claramente heredada de “Dady”.

El pitazo final liberó la locura albiceleste

Esta camada está preparada para más. Estos chicos vienen compartiendo equipo y compitiendo entre sí desde infantiles, tanto en selecciones como en sus respectivos clubes. Y seguramente allí estará una de las grandes razones de esta unión tan marcada, que en definitiva, es clave para la obtención de objetivos. “En menores, muchos estuvimos juntos en selecciones de FeMeBal, y después cadetes y juveniles. Ahí fuimos formando los lazos de amistad o de juego que tenemos hoy en día”, afirmó el porteño. Mientras que Aizen agregó: “Esta camada tuvo el primer torneo internacional en 2012, que fue un Sudamericano de menores, en Palmira, Colombia. Luego en 2014 otra vez, en Palmira, un Sudamericano de cadetes, y por último este certamen. Somos un grupo muy unido, que viene trabajando hace mucho tiempo”.

Seguramente pueda sonar reiterativo pero así es. La palabra SACRIFICIO, siempre está detrás de los grandes logros: “Para este torneo arrancamos los entrenamientos en 2015 pero muy cada tanto. Ya en el 2016 íbamos los lunes a Platense y los jueves a Estrella de Boedo, y de ahí nos teníamos que ir hasta el CeNARD para hacer la parte física. Recién ahora, en 2017, pudimos entrenar todos los días, doble turno. A eso hay que sumarle que por la noche, cada uno iba a las prácticas de su club. Fueron años muy complicados, este y el pasado, ya que no recibimos la beca que siempre se les otorga a los jugadores nacionales. Todo lo que hicimos fue, en su mayor parte, gracias a nuestros padres”.

A menos de cuatro meses del gran evento del año, el Mundial de Georgia (del 8 al 20 de agosto), la Selección juvenil no descansa. Por estos días, cada uno de los jugadores continuará entrenando y compitiendo en sus clubes, pero en solo dos semanas volverán las prácticas en el CeNARD, que “en teoría van a ser más duras que las que veníamos haciendo hasta ahora”, según la opinión del propio Gallardo. Aunque la preparación comienza en 15 días, la idea del elenco de López es realizar una gira previa al evento internacional, detalle que todavía no cuenta con la confirmación oficial de la Confederación Argentina de Handball.

Sin menospreciar rivales pero con una gran confianza. Así se plantean el futuro cercano estos chicos, que demuestran ser hombres dentro y fuera de la cancha. “Tenemos en la cabeza salir campeones del mundo. No nos vamos a creer menos que nadie”.

Los que hablan son Lucas Aizen y Tomás Gallardo, pero lo hacen en representación de cada uno de los integrantes de esta Selección Argentina… De esta Selección campeona del Panamericano 2017.

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@g_deltorto

Periodista - Si le metés el 100% a algo, lo podés conseguir. Pero tiene que ser el 100% - ¿Mi objetivo? París 2024.

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