Tiro con arco

 

HISTORIA

El arco y la flecha nacieron como herramientas de caza, con la supervivencia del hombre como único objetivo. Su eficacia se empezó a ver con buenos ojos y pronto se utilizó en batallas y, luego, en grandes guerras. Pero, con la llegada de las armas de fuego, el tiro con arco fue perdiendo lugar y sólo encontró en el deporte su refugio. Los primeros clubes datan del siglo XVI, por lo que es una de las disciplinas más antiguas.

La llegada a los Juegos Olímpicos fue en París 1900. A los cuatro años, en San Luis, se agregó la prueba femenina, siendo el primer deporte en hacerlo. Sin embargo, el tiro con arco no duró mucho dentro del programa olímpico, por lo que en 1931 se creó la Federación Internacional de Tiro con Arco (FITA), con el objetivo de devolverla a los Juegos. Sin embargo, no surtió efecto a corto plazo y hubo que esperar hasta Múnich 1972 para ver al tiro con arco en unos Juegos Olímpicos.

 

NATURALEZA DEL DEPORTE

El objetivo es simple: lanzar flechas con un arco lo más cerca posible del centro de un blanco (diana), que está situado a 70 metros de distancia y cuenta con distintos puntajes (1-10) según su aproximación al centro. El tiro con arco es un deporte de mucha precisión, pero también requiere mucha capacidad física para lanzar las flechas, que suelen alcanzar los 240 kilómetros por hora.

Comúnmente, las competiciones de tiro con arco están compuestas por dos etapas: clasificación y eliminatorias. En la primera, todos los atletas disparan un total de 72 flechas (por equipos es igual, los tres lanzan 72), distribuidas en 12 series de 6. Al finalizar se conforma una tabla con las mejores puntuaciones, que sirve para distribuir los cabezas de serie y armar los duelos de las eliminatorias. Es decir, el primero de la general enfrentará al último, el segundo al penúltimo, y así sucesivamente. Los partidos de eliminación directa suelen jugarse al mejor de cinco sets, en los que cada uno tira tres flechas por set.

 

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