Juegos Olímpicos

Río 2016: el análisis del rendimiento de los argentinos

Crédito: Prensa COA.
Río 2016: el análisis del rendimiento de los argentinos

Los Juegos Olímpicos son historia y en Cinco Anillos hacemos un balance de la actuación de los deportistas argentinos en Río; los que cumplieron sus objetivos, los que no alcanzaron su meta y los que consiguieron lo impensado.


Parece mentira, pero apenas pasaron tres días desde el cierre de los Juegos Olímpicos. El inexorable paso del tiempo hace ver lejano eso que ocurrió hace algunas horas. El domingo se apagaba el pebetero híbrido en el Maracaná y Río 2016 llegaba a su fin. Como en todo proceso que se vive con intensidad plena, las emociones constantes nublan la capacidad de raciocinio en un evento que dura 16 días terrestres, pero solo un ratito en los corazones de los apasionados por el deporte.

Todo tiene un final, todo termina. Y en ese momento lo mejor siempre es hacer un balance para evaluar qué se hizo bien y qué hay que mejorar pensando en el futuro. Los 213 deportistas argentinos que llegaron a Río lo hicieron con sus propias expectativas. Algunos alcanzaron sus objetivos y se fueron satisfechos. Otros se marcharon frustrados por no llegar a la meta aspirada. Unos pocos, en cambio, consiguieron lo que apenas podían haber soñado antes de los Juegos. Tras un primer balance general, llega la hora de un análisis más específico sobre el rendimiento de los deportistas argentinos en Río 2016.

Atletismo:

Tanto Germán Chiaraviglio como Braian Toledo cumplieron con su objetivo primario: llegar a una final. El santafesino tuvo una jornada excelente en la clasificación del salto con garrocha, llegando a su mejor marca de la temporada (5,70m) para poder meterse en la definición. En la final, las inclemencias del tiempo y los problemas organizativos de la prueba generaron una atmósfera rara en la que Germán solo pudo meter un salto válido en 5,50m para despedirse de Río en 11ª ubicación, aunque con una sonrisa tras las frustraciones previas (se fue sin marca de Pekín 2008 y no se clasificó para Londres 2012 por lesión).

El bonaerense, en su segunda experiencia olímpica, se dio el gusto de llegar a una final, como en el último mundial de Pekín en 2015. Los 81,96m que lanzó en su segundo intento de la clasificación de jabalina le sirvieron al oriundo de Marcos Paz para meterse por la ventana como el último clasificado para la final. Allí, si bien no pudo lanzar por encima de los 80 metros, Braian mostró regularidad con tres buenos lanzamientos y finalizó décimo en lo que es la mejor posición histórica de un sudamericano en esta prueba. Con solo 22 años, Toledo ya tiene finales mundialistas y olímpicas en su CV, con un gran futuro por delante.

Braian consiguió su primera final olímpica (crédito: Getty Images).

Braian consiguió su primera final olímpica (crédito: Getty Images).

El resto de los atletas de campo no pudo alcanzar su meta. Ni Jennifer Dahlgren (martillo) ni Rocío Comba (disco) lograron meterse por primera vez a una final, algo que tampoco pudo conseguir Germán Lauro (bala), sexto en Londres 2012. De todos modos, los resultados no escapan a la lógica. La porteña y la cordobesa debieron esforzarse más de la cuenta para conseguir la marca de clasificación, mientras que el de Trenque Lauquen padeció inconvenientes físicos a lo largo del ciclo olímpico.

En la pista, la solitaria participación de Belén Casetta (3000m con obstáculos) tuvo el sabor agridulce del debut olímpico para una atleta muy joven, pero que no pudo estar cerca de la marca que la había clasificado en el Iberoamericano realizado en el mismo escenario pocos meses antes. Similar es el caso de Juan Manuel Cano (marcha 20 Km), quien estuvo previsiblemente lejos de sus registros en su tercera experiencia olímpica. El calor y la humedad de Río afectó también a los maratonistas, que tuvieron al medallista panamericano Mariano Mastromarino como el más destacado con su 53º puesto. Luis Molina, Rosa Godoy y Viviana Chávez pudieron completar una buena carrera pese a las condiciones climáticas. No fue el caso de Federico Bruno, que llegó arrastrándose por los calambres, ni el de Marita Peralta, que no aguantó debido a una lesión sufrida en las semanas previas y abandonó la carrera.

Básquet:

El camino olímpico de El Alma transcurrió entre, si vale el cliché, una mezcla de sensaciones. De la incertidumbre por el juego del equipo a la ilusión por el buen rendimiento. De la algarabía por el magnífico triunfo ante Brasil a la frustración por la derrota frente a España que obligó a los de Hernández a enfrentar a Estados Unidos en cuartos de final. De la tristeza de quedar eliminados a la alegría de poder despedir con una ovación a algunos de los integrantes de la Generación Dorada.

Hizo un buen torneo el seleccionado de básquet. En la previa de Río, el capitán Luis Scola calmaba las aguas y anticipaba que el objetivo del equipo sería dar lo máximo que estuviera a su alcance. Lo máximo fue cuartos de final, aunque el destino le jugó una mala pasada a un equipo que imaginaba que con tres victorias bastaría para evitar el cuarto puesto. Estados Unidos fue un inicio para los jugadores emblema de la selección en Indianápolis 2002 y Atenas 2004. Más de diez años después, Estados Unidos fue el cierre de un ciclo perfecto que será punto de partida para el próximo.

Boxeo:

El paso de los púgiles argentinos por Río 2016 fue más precoz de lo esperado. Cuatro de los seis boxeadores nacionales cayeron en primera ronda, la mayoría siendo superados, con la excepción de Fernando Martínez, quien pareció ser perjudicado por el fallo de los jurados en su combate inicial. Los que traían experiencia olímpica previa acabaron siendo los de mejor actuación. Yamil Peralta ganó su primera pelea con lo justo, pero su sueño de medalla se esfumó ante la superioridad del cubano Savón. Algo similar le ocurrió a Alberto Melián, que ganó sus primeros dos duelos con autoridad, pero en cuartos de final sucumbió ante la primera mano del uzbeko Akhmadaliev. Frustración fue lo que se llevaron los boxeadores argentinos, que habían llegado a Río con la meta de devolver al deporte más laureado de la historia olímpica nacional a un podio.

Canotaje:

Río 2016 fue histórico para el canotaje argentino, ya que significó el torneo olímpico con mayor número de palistas clasificados hasta la fecha. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. Ni Rubén Rézola ni los K4 lograron meterse en la anhelada Final A que les hubiese significado un diploma olímpico. En slalom, la segundo experiencia olímpica de Sebastián Rossi tuvo una tónica similar, pues el bonaerense no logró avanzar a semifinales como se había propuesto en la previa.

Ciclismo:

El rendimiento de los ciclistas argentinos estuvo marcado en gran medida desde el comienzo por las cuestiones físicas. En ruta, Eduardo Sepúlveda llegó como referente. Pero el chubutense no pudo dar lo mejor de sí luego de una temporada que en buena parte fuera de las calles por lesiones. Lo mismo ocurrió con Gabriela Díaz, que no pudo competir en igualdad de condiciones en sus últimos Juegos Olímpicos por una fractura de clavícula sufrida un mes antes de las competencias. El BMX trajo una aceptable actuación de Gonzalo Molina en su debut olímpico, aunque no pudo meterse en la final tras un buen inicio en las carreras iniciales. Por último, Catriel Soto volvió a hacer una buena carrera en cross-country, mejorando una posición respecto a Londres 2012.

Equitación:

El objetivo con el que llegaban los jinetes argentinos a Río se terminó dando por la vía menos pensada. El equipo de salto, subcampeón en Toronto 2015, se ilusionaba con un diploma que estaba al alcance. Pero los 10 puntos que sumaron los binomios nacionales en la primera ronda no alcanzaron para ingresar en la final. Sin embargo, la constancia de Matías Albarracín sí bastó. Junto a Cannavaro 9, el nacido en Brasil se metió entre los mejores 35 de la competencia individual y en la definición mostró lo mejor de sí; sin tirar obstáculos, solo finalizó con dos puntos de penalidad por tiempo y terminó octavo en la general, consiguiendo así el primer diploma para Argentina en deportes ecuestres en 48 años.

Albarracín se quedó con un diploma histórico (crédito: Reuters).

Albarracín se quedó con un diploma histórico (crédito: Reuters).

Esgrima:

El programa olímpico está lleno de deportes que brindan segundas oportunidades. En taekwondo, por ejemplo, una caída temprana puede significar dos peleas para llegar a una medalla de bronce si el vencedor es finalista. O en remo, por caso, una mala regata se puede subsanar en un repechaje para avanzar de ronda. En el lado opuesto, hay deportes que frustran porque no dan segundas chances. Uno de ellos es la esgrima.

Por segunda vez consecutiva Belén Pérez Maurice fue la única esgrimista argentina en los Juegos Olímpicos. Y, como en Londres 2012, solo duró un duelo. La nicoleña no pudo superar la primera fase ante la francesa Cecilia Berder, ni más ni menos que la última subcampeona mundial en sable. Una derrota y a casa, poca recompensa para La Flaca, que aspiraba a ganar un combate y llegar a la tabla de 8 tras un gran ciclo olímpico.

Fútbol:

La goleada de Brasil frente a Honduras en semifinales dejaba dos conclusiones. Por un lado, la certeza de que los locales quedaban a un paso de conseguir el primer oro olímpico de su historia en el deporte más popular del mundo, algo que conseguirían al fin y al cabo con Neymar como héroe. Por el otro, la amargura de ver cómo apabullaban al humilde equipo que le impidió a Argentina clasificar a cuartos de final.

El seleccionado de fútbol fue el gran fracaso de Argentina en los Juegos. Cierto es que las desprolijidades organizativas de la AFA obligaron al equipo dirigido por Julio Olarticoechea a llegar a Río sin una buena preparación. Pero los dos oros olímpicos previos (2004 y 2008) y la capacidad de los jugadores que conformaron el plantel invitaba a ilusionarse con al menos pelear en las instancias finales. Una derrota en el debut ante Portugal, un sufrido triunfo ante Argelia y un decepcionante empate contra Honduras fue todo lo que dio la selección en Río 2016.

Gimnasia Artística:

Los dos gimnastas argentinos llegaron a Río sin grandes expectativas. Ailén Valente concluyó su debut olímpico con la satisfacción de haber realizado algunas buenas rutinas. Nicolás Córdoba, el último clasificado de la delegación nacional (entró por la lesión de un gimnasta portugués) se jugó un pleno y solo participó de la clasificación de barra horizontal, su especialidad. Pese a un muy buen ejercicio, no le bastó para meterse en la final y quedó 18º en la clasificación.

Golf:

El regreso olímpico del golf trajo ilusiones. Tanto Fabián Gómez como Emiliano Grillo llegaron a Río con el objetivo de estar en la pelea. Y estuvieron cerca. Los chaqueños completaron buenas jornadas iniciales para quedar en el lote de aspirantes a podio, pero en la última vuelta no consiguieron dar el salto necesario para quedar entre los tres primeros. De todos modos, el meritorio octavo puesto del joven Grillo acaba siendo un resultado más que positivo.

Handball:

Los equipos argentinos no alcanzaron el sueño de un diploma, pero dejaron un aceptable torneo en el balance. Los Gladiadores enfrentaron la frustración del partido con Croacia, un juego que estaba en manos de los de Dady Gallardo y por errores propios quedó en manos de los europeos. Sin embargo, el seleccionado masculino consiguió reponerse y venció de gran manera a Túnez para llegar ilusionado a la última fecha ante Catar. Los subcampeones mundiales acabaron mostrándose inalcanzables para un equipo que tras un lustro glorioso comienza a encaminarse hacia una inevitable renovación.

Para las chicas, el proceso recién comienza. La Garra disfrutó de su debut olímpico y, si bien perdió en todas sus presentaciones, pudo darle batalla a algunos de los mejores equipos del mundo. Río deberá ser el piso de ahora en más para una selección en pleno crecimiento.

Hockey sobre césped:

Una de las grandes alegrías y una de las grandes frustraciones de los Juegos. Sobre nueve equipos argentinos, Los Leones fueron los únicos que lograron subirse a un podio. Y lo hicieron a lo grande. Tras una muy buena primera fase con empates ante Alemania y Holanda, los entrenados por el Chapa Retegui superaron el ansiado corte de cuartos de final y se metieron de lleno en la lucha por medallas. Ahí demostraron lo que fueron a buscar. Aplastaron a Alemania en semis y superaron a Bélgica en la final para conseguir el primer oro olímpico del hockey argentino en lo que fue, paradójicamente, la primera presea olímpica del seleccionado masculino en la historia.

Las Leonas tuvieron un mal torneo. Después de ganar el Champions Trophy y la Liga Mundial, el tumultuoso ciclo olímpico con constantes cambios de entrenadores parecía que no haría mella en Río. Pero ocurrió. Solo dos victorias en la primera fase obligaron a un prematuro cruce con Holanda, que pese a no estar en su máximo nivel superó a las chicas argentinas. La reacción del 0-3 inicial al 2-3 que casi fue empate deja una sensación algo menos dolorosa para el fin de una seguidilla de cuatro medallas olímpicas consecutivas.

Judo:

La Peque Pareto llegó a Río como la gran carta argentina en los Juegos. La Peque Pareto se convirtió en la primera mujer argentina en subirse a lo más alto de un podio olímpico. Un torneo perfecto con cuatro triunfos por superioridad técnica coronó a la campeona mundial como campeona olímpica. Tras el bronce en Pekín 2008, Paula hizo sonar el himno nacional en el día inicial de los Juegos por primera vez en la historia. Datos que apenas explican lo que significó la, quizás, emoción más fuerte de Argentina en Río 2016.

Emmanuel Lucenti, el otro judoca argentino presente en Río, no pudo conseguir la medalla que anhelaba en su tercera participación olímpica. Una victoria algo confusa en el debut por descalificación de su rival invitaba a la ilusión, más cuando empezó ganando en su duelo de octavos de final ante el canadiense Valois-Fortier, el mismo que lo había eliminado en Londres 2012. El norteamericano se reacomodó hacia el final del combate y se llevó el triunfo, dejando al tucumano sin chances de podio.

Levantamiento de pesas:

Una apuesta a futuro. Eso es lo que deja la participación argentina en pesas en los Juegos. Una plaza que llegó de rebote por una sanción masiva por dóping recayó en la juvenil Joana Palacios. La rosarina, que venía de ganar un bronce en el mundial juvenil, hizo una buena presentación que deja ciertas expectativas de cara al futuro.

Joana Palacios, una de las apuestas a futuro (crédito: Getty Images).

Joana Palacios, una de las apuestas a futuro (crédito: Getty Images).

Lucha:

El caso inverso al de Belén Pérez Maurice. Patricia Bermúdez solo duró 30 segundos en su debut ante la subcampeona olímpica en Londres, la azerí Mariya Stadnik. Pero Pato tuvo revancha. Como la azería avanzó hasta la final, la santiagueña pasó al repechaje, donde superó el primer escollo y se metió en el combate por la medalla de bronce. Un duelo parejo, de resolución cerrada y polémica, dejó a la argentina con la frustración de no poder conseguir un podio que estaba a la mano, aunque con la satisfacción de ganar un diploma, el primero para Argentina en este deporte en 40 años.

Nado sincronizado:

Las mellizas Etel y Sofía Sánchez cumplieron el objetivo que se plantearon en la previa: mejorar el 22º puesto de Londres. Las rosarinas finalizaron en la 19ª ubicación en su segunda experiencia olímpica. Pero su legado es más fuerte que un resultado. Sentaron las bases para la participación argentina en este deporte.

Natación:

De los deportes individuales, la natación es probablemente el de mayores decepciones para Argentina en estos Juegos. Luego de su bronce histórico en el mundial de Kazán, Federico Grabich llegaba a Río con ilusiones de final en los 100m libre. El casildense estuvo lejos de sus marcas en las eliminatorias y concluyó su paso por Río sin avanzar a semifinales. Ninguno de los nadadores argentinos lo consiguió. Para peor, todos estuvieron lejos de sus marcas de clasificación, una meta con la que siempre llegan los nadadores nacionales a los Juegos.

Pentatlón Moderno:

Como en varios deportes, la mera participación argentina en esta disciplina ya es histórica más allá de los resultados. Emmanuel Zapata se convirtió en en el primer clasificado a unos Juegos en 56 años, mientras que su mujer, la ucraniana nacionalizada Iryna Khokhlova, se transformó en la primera pentatleta argentina olímpica de la historia. En ese contexto, las actuaciones fueron anecdóticas. Un 30º puesto para Zapata y un 28º para Khokhlova, que pese a los buenos antecedentes (10ª en Londres 2012) no llegó con la preparación ideal a los Juegos tras una lesión de tobillo.

Remo:

Desafortunadamente, el remo argentino viene siendo noticia más por los problemas internos que por los buenos resultados. A los conflictos entre la federación, los remeros y el entrenador francés Peltier, se sumaron fallas en la burocracia que demoraron el acceso de Brian Rosso y Lucía Palermo a sus botes en Río. En las aguas de Lagoa, los remeros nacionales solo accedieron a las Finales C de single scull, poco pero previsible para un deporte que pasó de tener diez representantes en Londres a solo dos en Río, y que deberá reconstruirse pensando en el próximo ciclo.

Rugby:

Los Pumas quedaron en la puerta de una pelea por medallas que parecía estar a la mano. Un decisivo triunfo sobre la hora ante Estados Unidos en el debut depositó a los de Gómez Cora en cuartos de final. El cruce, no de los más problemáticos en la previa, fue Gran Bretaña. El partido más cerrado en el regreso del rugby al programa olímpico se definió en tiempo extra, tras un penal desperdiciado por el capitán Gastón Revol. Los británicos fueron más certeros y eliminaron a los argentinos, que debieron ir a la pelea por el quinto puesto cuando el objetivo del podio se les negó. Un sexto puesto final con gusto a poco es el resultado del debut argentino en el rugby olímpico.

Tenis:

La gran sorpresa de los Juegos. Juan Martín Del Potro volvía a disfrutar una experiencia olímpica tras el bronce de Londres. Todavía en recuperación después de las operaciones en la muñeca izquierda que lo alejaron un par de años de las canchas, el tandilense llegó a Río sin expectativas de podio; más aún cuando el sorteo deparó que su rival en primera ronda sería el número uno del mundo, Novak Djokovic. Pero acabó siendo la ocasión perfecta para el regreso de La Torre de Tandil. Delpo barrió a Nole y a todos los que se pusieron en su camino, Rafa Nadal incluido. Solo el quirúrgico Andy Murray pudo detenerlo en la final para quedarse con su segunda medalla dorada. Para Del Potro la presea de plata valió oro. El tenis argentino, en general, no tuvo un paso feliz por los Juegos, con varias eliminaciones tempraneras. Pero dio un regreso. El de Delpo, que se reinstaló como el jugador de élite que es.

Tiro:

Las mayores alegrías del tiro argentino en Río llegaron de las personas menos esperadas. Federico Gil era el gran candidato en la previa de los Juegos, con su sexto puesto en el ranking mundial de skeet y sus numerosas finales en Copas del Mundo. Pero fue su hermana, Melisa, la que terminó dando la nota. La oriunda de Avellaneda se repuso de tres platos fallados de forma consecutiva en la segunda ronda y a partir de allí no erró más. Con una última vuelta perfecta se metió sorpresivamente en un desempate para lograr un boleto a la final. No se le dio, pero con su octavo puesto final ganó un histórico diploma para el tiro nacional.

La otra gran emoción, aunque lejos de medallas y diplomas, la produjo Fernanda Russo. La cordobesa radicada desde chica en La Rioja fue la primera deportista argentina en despedirse de los Juegos y a la vez la más impactada. Con solo 16 años, la más joven en toda la delegación consiguió un meritorio 20º puesto en la clasificación de rifle de aire 10m, una actuación que invita a soñar con un futuro promisorio.

Triatlón:

Los triatletas argentinos no tuvieron su mejor performance en Río. En sus segundos Juegos, Gonzalo Tellechea finalizó 45º, mientras que el debutante Luciano Taccone quedó 48º en la clasificación final de una carrera que no contó con los atletas nacionales como protagonistas.

Vela:

El deporte náutico siempre cumple. Por sextos Juegos consecutivos, la vela argentina se fue con una medalla. Y por fin con la mejor de todas. Santiago Lange y Cecilia Carranza dominaron la competencia de Nacra 17, pero una medal race de terror con dos sanciones le dio excesiva intriga a un éxito descomunal. La primera dorada de la vela nacional llegó de la mano de una leyenda como Santiago, dos veces medallista de bronce junto a Carlos Espínola y, en sus sextos Juegos y luego de superar un cáncer, campeón olímpico junto a Ceci Carranza. El apellido Lange se hizo dueño de la escena gracias a Yago y Klaus, los hijos de Santiago, que en su debut olímpico terminaron séptimos y se llevaron a casa un diploma. Doble premio.

Vóley:

La continuidad de Julio Velasco es una señal positiva de cara a los próximos cuatros años. Argentina buscaba en Río dar un salto histórico, con un equipo lleno de talentos en el punto justo de madurez y un maestro como guía. El resultado, en la primera fase, no pudo ser mejor. Triunfo ante Rusia mediante, los chicos argentinos finalizaron primeros en su zona. Pero el destino los cruzó con Brasil en cuartos de final, un rival que, como en Londres 2012, fue demasiado para este equipo que aspiraba a dar el golpe en Río y deberá aguardar un poco más.

Para Las Panteras, caso similar al de La Garra, Río fue una carta de presentación. El debut olímpico en la rama femenina deparó una victoria ante Camerún, cimiento para lo que vendrá.

Vóley de playa: 

Ana Gallay y Georgina Klug no lograron demostrar en Río el nivel que las había clasificado a los Juegos. Las campeonas panamericanas se fueron con tres derrotas en la fase de grupos, una zona complicada en la que debieron enfrentar a las campeonas del mundo Agatha y Bárbara, pero que de todas maneras las tenía con expectativas de avanzar a los playoffs. Los resultados no fueron los esperados y el torneo terminó pronto para Las Guerreras.

 

Tres medallas de oro, el máximo histórico (junto a los Juegos de 1928, 1932 y 1948) son el resultado superficial de un gran Juego Olímpico para Argentina. En lo profundo, muchos deportes dejaron algo construido para el futuro, a la vez que otros finalizaron con frustraciones y obligados a rever situaciones para cambiar los resultados de aquí a cuatro años. El camino a Tokio 2020 ya arrancó. Parece lejano, pero pasa rápido.

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