Lucha

“Quiero sacar una medalla de cualquier color”

“Quiero sacar una medalla de cualquier color”

Agustín Destribats quiere subirse al podio en el Panamericano que se disputará dentro de un mes en Brasil. El luchador cordobés busca despedirse a lo grande de su último año como juvenil, pero tiene en claro su meta a futuro: “El objetivo es Tokio 2020”.

Agustín en el Panamericano de Santiago, en 2015. Crédito: Ruth Hossein.

El lugar: Frisco, Texas. El tiempo: marzo de 2016. El contexto: semifinales del Preolímpico panamericano de lucha. De un lado, el cubano Yowlys Bonne Rodríguez, campeón panamericano en Toronto 2015 y medallista mundial un año antes. Del otro, Agustín Destribats, 18 años, cordobés. El premio: la clasificación a los Juegos Olímpicos. El juvenil argentino arranca mejor, activo y suma un punto para ponerse en ventaja. El cubano vierte en el tapiz toda su experiencia y da vuelta el resultado con una toma. De ahí en adelante, domina el combate y se lo queda por puesta para sellar el pasaporte hacia Río.

“No me frustró”, recuerda Agustín al otro lado del teléfono desde su Córdoba natal un año después. “Cuando pensás que algo va a llegar y no se da te sentís mal, pero tenía 18 años”, reflexiona, consciente de la maduración que requiere el proceso para convertirse en un deportista olímpico. Y apuesta en grande: “Si con 18 estuve cerca de llegar, en Tokio nos tiene que ir súper bien”.

Destribats es el apellido fuerte de una nueva generación de la lucha argentina que asoma tras el retiro del medallista panamericano Yuri Maier para acompañar a Patricia Bermúdez, diploma en Río 2016, en el ciclo olímpico rumbo a Tokio. El cordobés arrancó a luchar de casualidad: a los nueve años quería practicar boxeo y en su club daban clases de varias disciplinas de combate. Entre ellas, la lucha, de la cual se enamoró. Diez años después, es bicampeón sudamericano juvenil y campeón panamericano en la categoría que abandona tras esta temporada. Antes, quiere irse a lo grande, con un nuevo título continental y un podio en el mundial pensando en el objetivo mayor: Tokio 2020.

El año para el cordobés arrancó con una gira preparatoria en Irán con una competencia en París en el medio. Hace 15 días volvió a su casa para formar parte de la organización del Nacional Abierto de Lucha en Santa María de Punilla y en pocas horas parte de vuelta. Esta vez, a Estados Unidos, donde afrontará dos semanas de entrenamientos antes del Panamericano de mayores en Brasil, en los primeros días de mayo, donde Agustín llega con la meta de “sacar una medalla de cualquier color”.

-¿Cómo y cuándo arrancaste a luchar?

-Yo empecé a los 9 con la lucha. Bah, no sabía lo que era la lucha en ese momento porque no es conocida. No es que vas y decís quiero hacer lucha. Arranqué a hacerla como un arte marcial, porque en mi club daban savate (NdR: una suerte de kickboxing francés), lucha, boxeo, acrobacias, capoeira. Yo fui porque daban boxeo, pero la clase era de tres horas y ahí hacíamos una de cada arte marcial. Y me gustó mucho la lucha. Al poco tiempo fui a un Nacional en Córdoba y salí campeón, entonces me empezó a gustar mucho más. Seguí con las competencias y acá estoy.

-¿Qué fue lo que te atrajo de la lucha?

-En ese momento lo que más me atrajo fue la forma de la lucha, que era muy diferente a las otras que hacía, capoeira y boxeo, que son de combate; ahí pegás, hay patadas, puño. En la lucha hay otro tipo de combate; volteo, jalones, habilidad, velocidad. En todo el cuerpo. Y eso es lo que me sigue gustando de la lucha, el “enriedo”, el cuerpo a cuerpo.

“Lo que me sigue gustando de la lucha es el “enriedo”, el cuerpo a cuerpo”, dice Destribats. Crédito: Ruth Hossein.

-Estuviste en unos Juegos Olímpicos, los de la Juventud en Nanjing, en 2014. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Muy buena experiencia. Me gustó todo lo que te hacen hacer, los Juegos, te hacen conocer la cultura. Y en la competencia también me fue bien, eran ocho y quedé cuarto, perdí por un punto la medalla.

-¿Es una competencia diferente a la de un torneo regular de lucha?

-En un Panamericano vos vas, competís y te vas a tu casa. Esto fue un mes, dos semanas de preparación en Hong Kong y dos en Nanjing, con una delegación de 100 personas de diferentes deportes alojados en el mismo hotel y haciendo todo juntos. Por ejemplo fuimos a ver la muralla. En un Panamericano vas, competís y te volvés.

-¿Qué diferencias hay entre grecorromana y estilo libre?

-Competí en “greco” hasta cadete y desde juvenil me quedé con estilo libre (57 Kg). Como son pesos divididos, tenés que dar un peso y elegir un estilo. Me gusta libre, en “greco” no se utilizan las piernas, es de la cintura para arriba. Es más parado. En libre usás todo el cuerpo, hay más contacto; es diferente y me atrae mucho más.

-¿Cómo está conformado tu equipo de trabajo?

-Tengo un entrenador (Leonardo Torres) con el que trabajo la técnica y lo físico y además un preparador físico. También trabajo con Yuri Maier, que es como un asesor o representante. No es tan así, pero me busca los viajes, contactos. Organiza y planifica con mi entrenador. Además están los compañeros que me ayudan a entrenar, es todo un equipo que siempre está metido con los atletas de alto nivel y que van apoyando. En realidad no me entreno mucho en Córdoba, estoy todo el tiempo viajando y me mandan a un entrenador o a veces voy solo. Pero básicamente no me entreno mucho acá, ahora estuve este mes y vuelvo a viajar.

-¿Cómo es una jornada de entrenamiento cuando estás de viaje?

-Según el lugar que viaje, cada país tiene su forma de entrenar. Por ejemplo en Irán me entrenaba a la mañana y a la tarde. A la mañana hacía un poco de físico y resistencia y a la tarde técnica o lucha, pero varía según donde estés.

-¿Estudiás algo?

-Estudio gestión contable a distancia. En los ratos libres me pongo a leer, voy manejando los tiempos.

-Tenés beca. ¿Contás además con algún patrocinador?

-Tengo beca, nada de sponsor. Beca del Enard, Secretaría de Deportes y de Córdoba.

El cordobés tiene como objetivo mayor los Juegos de Tokio 2020. Crédito: My-Wrestling-Guide.

-¿Cómo ves el desarrollo de la lucha en el país?

-La lucha acá está en crecimiento. Cuando tenía 10 años iba a un Nacional y competían 20 personas, eran poquitas las luchas que había. Y ahora a este último nacional fueron 170 atletas, una barbaridad de luchas. En mayores no tenemos tanta cantidad de gente, los que vienen de abajo ahí sí. Los del programa Buenos Aires 2018 para abajo la mayoría tienen seis o siete luchadores por categoría. Hay un recambio, no es el mismo nivel el que yo tenía a los 15 que el que los chicos tienen ahora a esa edad. Es mejor, hay un crecimiento ahí.

-¿Y a nivel estructural?

-Al haber más gente crecieron los clubes. Gracias al Enard se dio el centro de desarrollo y eso permitió crecer mucho. La Secretaría dio también colchonetas, que son de un material caro. No es como un tatami de judo, es especial.

-Desde afuera no se ve a la lucha como un deporte caro.

-Para nosotros los atletas no demanda muchos recursos, pero para entrenarse sí. Una colchoneta es necesaria para el entrenamiento porque es específica de la lucha. También tenés las botas que usamos que son especiales para la lona, para que se no se te resbale. Es contacto en el piso, es moverse, enroscarse. En un tatami mucho no podés hacer eso porque te trabás, es diferente. Pero en el sentido de los atletas, una malla y unas botas ya está, no es tanto, es barato.

-Estuviste cerca de la clasificación a Río.

-Estuve muy cerca de ir a Río, pero no me frustró porque a pesar de que estuve cerca, y cuando pensás que algo va a llegar y no se da te sentís mal, tenía solo 18 años. Recién a los 21 sos mayor en lucha. Te dejan competir con menos edad pero sos juvenil. Así que frustrarme no. Si con 18 estuve cerca de llegar, en Tokio nos tiene que ir súper bien.

-Lo primero que se viene es el Panamericano, en mayo. ¿Qué vas a buscar ahí?

-El objetivo es sacar medalla de cualquier color. Quiero sacar una medalla.

-¿Cómo sigue tu calendario después?

-Del Panamericano me voy directo a Alemania. Me entreno todo el mes, vuelvo y tengo el Panamericano juvenil. Después el Mundial.

-¿Cuál es tu objetivo personal en los próximos años?

-El principal es Tokio 2020. No sé si sacar una medalla, pero por lo menos dar lo mejor ahí y pegar un buen puesto. Ese es el objetivo mayor, pero ahora sacar una medalla en el Panamericano. Todavía no soy mayor, tengo 19, pero al menos ir arrancando. Es mi último año como juvenil así que quiero sacar un podio en el mundial juvenil. El año pasado gané el Panamericano pero no pude subirme al podio en el mundial, así que esté año voy a tratar de volver a salir campeón juvenil a nivel continental y sacar una medalla en el mundial.

-Vas paso a paso.

-El año que viene ya soy mayor, así que el objetivo es ir creciendo de a poco. Ir a los Juegos Sudamericanos y sacar una medallita, en los Panamericanos sacar otra y así llegar justo para los Juegos de 2020.

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