Nado sincronizado

 

HISTORIA

El nado sincronizado deriva de la danza y el ballet acuático que surgió a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Los primeros registros de competencias de nado sincronizado datan de 1891, en Berlín. En estas presentaciones, las pruebas eran realizadas sólo por nadadores hombres. Sí, una de las dos disciplinas exclusivas para mujeres de los Juegos Olímpicos (la otra, gimnasia rítmica) era, en sus comienzos, practicada por el sexo masculino. Con el paso del tiempo, se empezó a aceptar que las mujeres poseían mayores virtudes para una disciplina como ésta.

Los primeros eventos competitivos de nado sincronizado se dieron en la década del 30, en Estados Unidos y Alemania. Algunos años más tarde, la Federación Internacional de Natación (FINA), creada en 1908, reconoció el gran crecimiento de la disciplina y la incorporó a sus filas en 1952. Ya con las reglas oficiales determinadas, el nado sincronizado fue incluido como exhibición de los Juegos Olímpicos entre 1952 y 1968. Sin embargo, el debut se dio recién en Los Ángeles 1984.

 

NATURALEZA DEL DEPORTE

El nado sincronizado reúne características de la gimnasia y la danza, y consiste en llevar a cabo una serie de movimientos sincronizados, en el agua y al ritmo de la música. Existen dos categorías: a dúo o por equipos de ocho nadadoras. A la hora de puntuar, los jueces tienen en cuenta la coreografía y su dificultad, la sincronización con la música, la técnica y la actitud de las participantes. Entrar tarde, tocar el fondo de la pileta o apoyarse en los bordes, pueden suponer una pérdida de puntos.

La competencia está dividida en dos partes: ejercicio técnico y ejercicio libre. Durante el ejercicio técnico, las nadadoras deben realizar una serie de elementos obligatorios y en orden prestablecido. En cambio, en el ejercicio libre, como el nombre lo indica, las nadadoras tienen la libertad para elegir la música, la coreografía y las figuras que ellas deseen.

 

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