Lucha

 

LUCHA GRECORROMANA

 

Historia

La lucha como deporte ya era practicada desde la antigüedad y formaba parte esencial de los Juegos Olímpicos de la época. Sin embargo, a mediados del siglo XIX surgió en Francia una nueva adaptación de la lucha antigua, conocida como “lucha con palmas de las manos”. Ésta fue creada en 1848 por un soldado llamado Jean Exbroyat, que estableció una serie de reglas, entre las cuales de impedía el uso de las piernas o el ataque sobre las mismas. Con el paso del tiempo, esta disciplina pasó a denominarse “lucha grecorromana” y la lucha antigua quedaría plasmada en la “lucha libre”.

En su búsqueda de relanzar los Juegos, el barón Pierre de Coubertin creyó necesario tomar la lucha de aquellos Juegos antiguos e incluirla en el nuevo programa. Así fue como la lucha grecorromana fue uno de los once deportes que formaron parte de la primera edición de los Juegos Olímpicos modernos, Atenas 1896. Desde entonces, y salvo en París 1900 y San Luis 1904, esta disciplina siempre estuvo dentro del programa de la cita más importante del deporte.

 

Naturaleza del deporte

Sin utilizar ningún tipo de golpe, dos luchadores se enfrentan sobre un tapiz con la intención de tirar a su rival y hacerle tocar con sus dos hombros el suelo. Sin embargo, no está permitido ningún tipo de contacto por debajo de la cintura, es decir, está prohibido utilizar las piernas o atacar a las mismas del rival.

El tapiz posee 12 metros de largo y 12 de ancho. A su vez, éste está dividido en dos zonas: el círculo de combate (9 metros de diámetro) y la superficie de protección, que va desde el círculo hasta el límite del tapiz. Las luchas se dividen en tres períodos de dos minutos cada uno. Existen dos formas de ganar: por tocado o por puntos. La primera se logra manteniendo al rival con sus dos hombros sobre el suelo. En caso de no lograrse lo anterior, también se puede obtener la victoria ganando dos de los tres períodos por puntos, los que son atribuidos de acuerdo a la técnica y ejecución de los ataques.

 

LUCHA LIBRE

 

Historia

Si bien la lucha libre es una disciplina milenaria y muchísimo más antigua que la lucha grecorromana, ésta última le quitó gran parte de protagonismo y popularidad en el último siglo. La lucha libre mantiene la esencia de la lucha practicada en los Juegos Olímpicos antiguos. A pesar de esto, el barón Pierre de Coubertin se inclinó por su par grecorromana para que forme parte de la primera edición de los Juegos modernos.

El debut de la lucha libre llegó finalmente en San Luis 1904 y desde entonces, salvo Estocolmo 1912, nunca salió del programa olímpico. En esto tuvo mucho que ver la Federación Internacional de Luchas Asociadads (FILA, por sus siglas en francés), creada en 1921, que se encargó de que sus disciplinas se sostengan en la elite. La prueba femenina se introdujo recién en el año 2004, en los Juegos de Atenas.

 

Naturaleza del deporte

Sin utilizar ningún tipo de golpe, dos luchadores se enfrentan sobre un tapiz con la intención de tirar a su rival y hacerle tocar con sus dos hombros el suelo. A diferencia de la lucha grecorromana, en la que no está permitido el uso de las piernas o atacar sobre las mismas del rival, la lucha libre admite la utilización de cualquier parte del cuerpo con el objetivo de hacer caer al rival.

El escenario es el mismo que en la lucha grecorromana: un tapiz de 12 metros de largo y 12 de ancho, que posee un círculo de nueve metros de diámetro donde se lleva a cabo el combate. Las luchas se dividen en tres períodos de dos minutos cada uno. Existen dos formas de ganar: por tocado o por puntos. La primera se logra manteniendo al rival con sus dos hombros sobre el suelo. En caso de no lograrse lo anterior, también se puede obtener la victoria ganando dos de los tres períodos por puntos, los que son atribuidos de acuerdo a la técnica y ejecución de los ataques.

 

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