Deportes Alternativos

Los deportes alternativos ganan terreno en el país

Los deportes alternativos ganan terreno en el país

Con el estallido del kabaddi, crecen las disciplinas agrupadas en CADALT. “Queremos que la gente juegue”, dice su presidente.

El seleccionado argentino de kabaddi en el Mundial de India. La transmisión del torneo generó un estallido en la disciplina. Crédito: Asociación Argentina de Kabaddi.

Una pelota, una red y una cancha de 50 metros de largo por 20 de ancho bastan para jugar al faustball, un deporte alemán con reminiscencias al vóley y cuyos orígenes se remontan a la Antigua Roma. En un espacio más reducido y con una pelota de plumas similar a la de bádminton, aunque sin raquetas y usando las manos, se puede jugar a la indiaca. Con dos arcos y sticks de plástico se desarrolla el floorball, una variante del hockey. Y si en vez de arcos usamos canastos podemos jugar al korfball, una disciplina con equipos mixtos que emplea elementos similares al básquet. Por fuera del foco de los grandes deportes de masas, disciplinas alternativas atraen adeptos en todo el mundo y ganan terreno en nuestro país.

“Todos esos deportes conviven mientras cumplan la condición de ser alternativos, que para nosotros es que sean simples, se expliquen en cinco minutos, con materiales de juegos escasos y que sean inclusivos”, cuenta Ricardo Acuña, presidente del Consejo Argentino de Deportes Alternativos (CADALT) y precursor de la investigación y el desarrollo de muchos de ellos en el país. El ente agrupa a alrededor de 80 disciplinas alternativas, desde el shuffleboard, una variante económica del curling invernal que se juega en una mesa de madera, hasta el quidditch, la versión real del juego inventado en el universo de Harry Potter y que emplea escobas y pelotas de vóley y tenis como quaffles y snitch. “Queremos que la gente juegue, que sea participativo, novedoso, multicultural. No me sirve nada extremo, porque nosotros no generamos espectadores, sino protagonistas”, agrega quien primero desde su ONG CODA Sports y luego desde CADALT lidera los esfuerzos para difundir y dotar de estructura a los deportes alternativos.

Quidditch, como en Hogwarts, pero en Palermo. Crédito: Asociación Argentina de Quidditch.

Acuña comenzó su incursión en el mundo de los deportes alternativos con el bádminton. “Empecé a jugar a los 18 años y era el único que lo practicaba en Argentina, allá por 1988”. Pero sus inquietudes no quedaron únicamente en el deporte que desde Barcelona 1992 es olímpico. “Me fui de mochilero mucho tiempo y ahí traje mi primer convencimiento de que tenía que hacer algo con los deportes a los que nadie les daba bolilla, que eran muchos”. Tras su retiro como jugador después de los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995, continuó ligado como entrenador de la selección hasta 2011, aunque en cada viaje al exterior aprovechaba para conocer, investigar e importar nuevos deportes. De esa manera se convirtió en jugador y entrenador de disciplinas como lacrosse, fútbol australiano o kabaddi.

-¿Cómo surgió la primera organización de los deportes alternativos?

-En 2001, cuando terminó el 1 a 1, decidí hacer una ONG de deportes extraños, CODA Sports (Comité Argentino de Deportes Alternativos). Empezamos con 30 y ese fue el primer intento que rescata al deporte del desconocimiento para discutir con la mesa directiva cómo implementarlo con los profesores de educación física. Ahí arrancamos. En 2006 adquirimos personería jurídica y decidimos que con los deportes que más crecieran haríamos una asociación. Es como una gran planta. Tiene muchas ramas, cada una un deporte, y cuando la rama ya es grande y crece mucho, la sacamos y la injertamos en la tierra. Algunas prenden, otras no y las cambiamos de maceta. Así, hoy ya tenemos 30 deportes que se desprendieron de CODA Sports y tienen su propia asociación.

-Y el siguiente paso fue la confederación.

-Después en 2010 creamos CADALT, que fue el primer organismo para institucionalizar los deportes que más se jugaban en CODA Sports, que es la ONG que los saca del ostracismo para que CADALT los institucionalice. Hoy conviven 80 deportes ahí, de los cuales 35 ya tienen estructura propia y otros 25 se metieron en CADALT, son alternativos, cumplen requisitos pero tienen asociaciones propias ya creadas como es el caso del fútbol americano, orientación deportiva o quidditch.

El korfball es un deporte mixto sin contacto y con similitudes con el básquet. Crédito: Korfball Argentina.

Autogestión

El organismo cambió la designación de “confederación” por “consejo” y desde febrero mudará sus oficinas a Córdoba “para llegar a todos lados más fácil”. Para Acuña, las movilizaciones no son una novedad. “Voy a mudarme de mi tierra natal, Chubut, de la que estuve 40 años afuera. Volví, estuve ocho años y ahora me voy de vuelta porque Córdoba queda más cerca”.

“Hay cuatro pilares de CODA Sports que mantenemos en CADALT”, explica el presidente: “Implementación, desarrollo, capacitación y alto rendimiento”. Desde el Consejo se encargan de darle carácter oficial a los distintos deportes, organizar eventos para la difusión de los mismos, brindar cursos para formar a los profesores de educación física y apoyar en equipos y viajes a los atletas de alto rendimiento.

-¿Cuentan con apoyo financiero estatal?

-Todo lo que es alto rendimiento se hace mediante gestión alternativa, es decir que no incluye a ningún estamento del Estado. Yo no le pido nada al Estado, nunca, jamás. Sí nos ayudan a veces con instalaciones, nos prestan el CeNARD de vez en cuando, nos consultan. Pero de golpe hay un torneo de ring tenis en Alemania y vemos quién puede viajar, quién tiene plata o consigue sponsors o puede donar millas. Así hacemos los viajes.

-¿Tampoco tienen banca de privados?

-No tenemos apoyo privado, cada uno se banca lo suyo. En 2015 fuimos al mundial de lacrosse en Denver y cada pibe puso 12 mil pesos y los otros 5 mil que necesitaban los hicimos vía crowdfunding, recaudamos una plata por ahí, vino un benefactor y puso plata por acá, otro regaló la ropa y así pudimos ir al mundial de lacrosse. Quedamos 33 de 39, no nos fue bien, pero estuvimos. No buscamos el título mundial ni nada. Nos comemos bailes en la mayoría de los deportes a los que vamos, pero es la única manera de aprender.

-¿Cómo trabaja CADALT en lo práctico, en el día a día?

-Nosotros nos dedicamos a la investigación y contamos con un grupito asesor que colabora acercando algunos deportes. Ya no vamos descubriendo cosas grandes, pero sí actividades que se suman a CODA Sports, que hoy cuenta con 600. Después te aparece un loco que te dice que quiere ir al mundial de tiro con herradura. Bien, perfecto, te vamos a tratar de ayudar porque es nuestra misión. Hace poquito uno fue al mundial de tirachinas, la gomera, en Palma de Mallorca y salió segundo de mil. Él se pagó todo y nosotros hicimos las gestiones de anotarlo. Hace tres años otro loco viajó al mundial de croquet y salió tercero.

En toda su diversidad, los deportes alternativos encuentran un punto de unión en los Encuentros Nacionales de Deportes Alternativos (ENDA), eventos anuales organizados por CADALT que reúnen a decenas de disciplinas para convivir en un mismo espacio durante un fin de semana. En 2015, 500 fanáticos alternativos se juntaron en Benito Juárez y el año pasado fueron 600 en General Levalle, Córdoba. Este año, la pequeña ciudad de 5 mil habitantes volverá a ser sede del gran evento nacional en octubre.

-¿Cuál es el objetivo de los ENDA?

-A través de los ENDA mostramos los deportes y tratamos de crear clubes de fanáticos. Este año va a haber 42 campeonatos argentinos el mismo fin de semana. En 2016 fueron 33, así que venimos batiendo récords todos los años. Cada vez más deportes organizan su nacional anual dentro del marco del ENDA.  Se suman muchos deportes. Todo lo que tenga una federación mundial y hasta otros que no pero que están creciendo, como el headis, que es el ping pong que se juega con la cabeza y con pelota de goma, o el jugger, que es como una batalla con armas soft y que del año pasado a hoy sumó 50 mil clubes en todo el planeta, un crecimiento exponencial que no tiene ningún deporte. Acá en Argentina hay como 50 clubes, que son uniones de personas. Ocho personas arman un club jurídicamente. Se juntan amigos y arman uno, y eso es lo que nosotros proponemos. No vamos a lo técnico, la AFIP, IGJ. No somos agentes de control de nada. Actividad física y deporte es nuestro propósito.

Jugger en el Parque Saavedra de La Plata. La disciplina combina armas recubiertas de materiales blandos con destrezas y habilidades. Crédito: Jugger Argentina.

Kabaddi, el buque insignia

En octubre, un juego diferente transmitido por ESPN captó la atención de los espectadores deportivos. En un terreno rectangular dividido en dos mitades, un jugador invade el campo rival e intenta tocar a los jugadores del otro equipo y volver a su cancha para eliminarlos y sumar puntos. A su vez, los defensores tratan de capturar al atacante. “Nosotros hace siete que vamos al mundial de kabaddi”, cuenta Acuña, quien introdujo el deporte en el país y hoy es el técnico de la selección. “Hoy nos consideramos famosos dentro del mundo alternativo porque una de las dos especialidades explotó mal. Tenemos más de 200 mensajes dentro del Facebook de la Asociación Argentina, que lo creó la gente de Bola Sin Manija y que fue el órgano de difusión”.

-¿Cómo se dio el fenómeno del kabaddi?

-Nosotros fuimos al mundial en India en octubre, primero al de la modalidad indoor, más profesional, que tiene como una liga NBA con indios e iraníes. El año pasado decidieron invitar países y ahí caímos nosotros. Star TV, que es como Direc TV, paga todo. Y estando allá me llaman de la empresa para decirme que ESPN de Argentina compró los derechos. “Gracias por hacernos ganar dinero”, me dicen. “Gracias a ustedes por traernos”, les digo yo, porque nosotros no ponemos un peso para viajar a India. Y ahora en enero en ESPN lo volvieron a repetir por publicidad. Para nosotros es fantástico, porque cada vez que lo pasan aparecen 50 interesados más. En marzo empezamos con el desarrollo del kabaddi y vamos a hacer torneos cada dos meses de los tres deportes: el redondo en el que compiten los Chanchos, el indoor que son los Yarará y el playero que estuvo en los Juegos Argentinos de Playa como exhibición con mucha gente jugando. No entendían nada, decían “¿cómo jugamos en un cuadrado?”. Sí, kabaddi alternativo al 100 %. ¿Y la pelota? No hay. ¿Arco? Tampoco. ¿Árbitro? Yo. “¿Qué más quieren? ¿Tienen ganas de jugar?”, les digo. ¿Y quién puede? Todos, hombres, mujeres, niños. Al principio mezclamos todo y después con el alto rendimiento vamos separando. Pero nunca vamos a dejar afuera a nadie.

Como en todo deporte novedoso, el rendimiento inicial no es el óptimo. Pero a través de la participación activa en competencias de nivel internacional, el kabaddi argentino crece y festeja de vez en cuando. “Los Chanchos les ganamos un partido a Tanzania el año pasado porque los agarramos dormidos”, explica Acuña. “Al segundo día nos pasaban por arriba”.

-Las derrotas forman parte del desarrollo, es la única forma de mejorar.

-A Kenya lo madrugamos hace dos años, a Sri Lanka también, pero después todos nos ganan. Y no pedimos piedad. En India, cuando llegamos, no lo podían creer. Todos los países llevan indios nacionalizados: Australia, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania. Nuestro primer partido oficial fue contra Italia. Cuando llegamos a la cancha eran todos indios. “¿Dónde hay un tano?”, les digo. Al otro día jugamos contra Noruega, todos de turbante. Entonces la gente valora mucho que nosotros no tengamos un solo indio en el equipo.”¿Y el técnico?”. Yo. “¿Y cómo aprendió usted?”. Libros, un indio que vino a la Argentina, fui a Canadá a jugar bádminton, encontré kabaddi y me prendí a jugar un partido… Aprendemos así.

En el proceso de crecimiento, Acuña incorporó a deportistas de otras disciplinas, como los judocas Diego Rosatti, Cristian Schmidt y Orlando Baccino. “El gordo Baccino me confesó que en Guadalajara 2011 fue el evento en el que más gente vio, con casi 10 mil en las tribunas”, cuenta el entrenador. “En India, en el primer partido de kabaddi que jugó en su vida, había 60 mil personas”. Otro que se sumó fue Yuri Maier. El luchador correntino, recientemente retirado, vivió de lleno la pasión por el kabaddi: “En el primer mundial que jugamos toda la tribuna estaba hinchando por Argentina, porque jugábamos contra Sri Lanka, rival de India. Yuri ese día era nuestro capitán y se le caían las lágrimas”.

-Cada cuatro años, cuando vemos por televisión los Juegos Olímpicos de Invierno, resurge el interés por jugar al curling, pero nunca se materializa en algo concreto. Ahora está pasando con el kabaddi. ¿Cómo se hace para capitalizar ese interés por los deportes y extenderlo en el tiempo?

-Tratamos de captar la atención haciendo muchos eventos al año, pero en algunos casos no se puede porque la competencia es anual. Pero saben que cada año en el ENDA nos juntamos a jugar. En Levalle el año pasado la gente de ahí no entendía nada, pero jugaba a todo porque le encanta. Y este año todos los deportes están esperando ese momento. Algunos tienen su calendario y su propia movida, los que tienen más gente jugando. Faustball tiene su liga en Buenos Aires, en Córdoba, en Posadas. El fútbol australiano juega dos o tres partidos al año con los chilenos. Indiaca tiene dos torneos en el año, los de jugger se encuentran a jugar todos los fines de semana y con el kabaddi vamos a hacer una fecha mes por medio. Tenemos movidas de muchos deportes y las capacitaciones siempre los mantienen vivos. Yo estoy todo el año trabajando con los profes de educación física que al principio vienen a los cursos por un puntaje, pero más de la mitad se van contentos porque no conocían nada de lo que vieron. Tenemos 9 mil profes alternativos hoy por hoy.

En 2015, Argentina organizó el Mundial de Faustball en Villa General Belgrano. Crédito: CADALT.

Movida internacional

Ricardo Acuña es fundador de la ONG CODA Sports y presidente de CADALT a nivel nacional, pero en el marco global también puso la piedra fundacional. En 2002, junto al australiano Brian Clarke, el alemán Florian Smithmuth y el puertoriqueño Carlos López, creó la Organización Internacional de Deportes Alternativos (IASO), entidad que este año dejará de presidir.

-¿Cómo se dio la creación de un ente a nivel internacional?

-La internacional la fundamos en 2002 con tres amigos. Ese año nos juntamos en Australia. Ahí fui a participar del mundial de lacrosse, fútbol australiano y croquet. El pasaje me lo pagó un fabricante ropa de lacrosse, así que maté tres pájaros de un tiro y de paso fundamos la IASO. El puertoriqueño tenía de sponsor American Airlanes, el australiano Qantas y el alemán Lufthansa. Y yo, nada (risas). La IASO tiene 29 países miembros y no tiene financiamiento. Desde 2013 gané dos elecciones y ahora voy a dejar porque no me interesa gestionar para conseguir financiamiento. A lo sumo viajo por América Latina, pero tengo mi movida en Argentina. No tengo tiempo, ni gestión, ni posibilidades, ni apoyo gubernamental para que alguien me banque una estructura internacional.

-¿Qué lugar ocupa Argentina en ese escenario?

-Los australianos tienen 62 deportes y Alemania y Canadá andan por ahí. Nosotros tenemos 75, somos los que más deportes alternativos tenemos en todo el planeta, jugando. Todo el mundo sabe el poder deportivo que tiene Argentina. Tenemos un biotipo especial, mezcla de tanos, españoles, pueblos originarios… Nos cuesta a los argentinos, pero deportivamente nos respetan en todos lados.

-¿Todavía hay muchos prejuicios con los deportes alternativos?

Muchos dirigentes me decían “¿ustedes de dónde son? ¿Kabaddi?”. Hay mucho prejuicio y más entre los viejos dirigentes de Argentina que te menosprecian. “A ustedes te gusta el triatlón”, les digo. “Miren, hay un montón de triatletas en el mundo, como dos millones y medio registrados. ¿Saben cuántos juegan kabaddi? Mil millones, uno de cada siete en el mundo”. Lo mismo con el bádminton. Ahora conoce todo el mundo, pero después de que debuta en Barcelona 1992 yo empiezo a trabajar para la primera vez en América, en Mar del Plata 1995. ¿Sabés lo que era explicarle bádminton a la gente? No entendían nada. “Nadie juega a esto”, me decían. Era el tercer deporte más jugado del planeta en 1994, después del fútbol y el tenis de mesa. Se venden más raquetas de bádminton que de tenis y de squash sumadas en el mundo. No menosprecien sin saber.  La mayoría de la gente conoce cuanto mucho 15 deportes, por eso no nos preocupamos por que se masifique. No tenemos estructura. Sí, crecieron los seguidores de Twitter y los me gusta de la página en Facebook, pero a mí la verdad me da lo mismo. Tampoco me interesa que se masifique de una manera extraordinaria, porque mantiene esa cosa de misterio, de under. Que siga así.

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