Juegos Panamericanos

Las razones del éxito: ¿Por qué Argentina vivió uno de sus mejores Juegos Panamericanos?

Las razones del éxito: ¿Por qué Argentina vivió uno de sus mejores Juegos Panamericanos?

La mejor ubicación en el medallero en 20 años y la mayor cantidad de medallas doradas y totales en la historia de los Panamericanos fuera de casa. ¿El fruto de una política deportiva? ¿El resultado de esfuerzos particulares? ¿La merma en el nivel de competencia? ¿El incremento de disciplinas en el programa deportivo? Analizamos las razones detrás del éxito argentino en Lima 2019.

La delegación argentina cosechó la mayor cantidad de medallas doradas y totales en unos Juegos Panamericanos fuera de casa. Crédito: Prensa COA.

La delegación argentina cosechó la mayor cantidad de medallas doradas y totales en unos Juegos Panamericanos fuera de casa. La frase es incontrastable, como los números que la sostienen. Con 32 títulos y 101 medallas combinadas, Argentina superó con amplitud los pronósticos y mejoró las marcas de México 1955 (27 doradas) y finalizó en el sexto puesto del medallero, la mejor ubicación desde Winnipeg 1999 (5°). Genial. Vamos bien.

¿Vamos bien?

Como en la metáfora del árbol y el bosque, es menester decodificar un poco los números y analizar en profundidad las razones del éxito para dimensionar lo obtenido y así poder realizar evaluaciones de cara al futuro. ¿Cuánto hubo en Lima 2019 de consecuencias de las políticas deportivas gubernamentales? ¿Y de los esfuerzos particulares de cada deportista y cuerpo técnico? ¿El nivel de los rivales influyó en demasía en el resultado final? ¿El incremento de las disciplinas en el programa de competencias sesga los números? Como suele ocurrir con los fenómenos de carácter social, hay un poco de todo. Guardemos el champagne y revisemos.

MÁS ES MEJOR

En los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995 Argentina consiguió su mejor registro histórico de medallas totales; con 159 preseas, superó la marca de los Juegos inaugurales, en Buenos Aires 1951. Pero claro, con una ayudita. Los del 95 son, hasta la fecha, los Panamericanos con mayor cantidad de medallas entregadas (1372) y más eventos disputados (448, aunque 432 con medallas).

Lima 2019, sin embargo, no estuvo tan lejos. Con 55 eventos más respecto a Toronto 2015, en la capital peruana se dieron 1361 preseas en 419 eventos. Ese incremento dado en el último cuatrienio, con la incorporación del surf, la pelota y el fisicoculturismo más otras disciplinas en deportes que ya existían, es vital para entender una primera razón del éxito de Argentina en Lima. Por eso, para comparar es mejor ver los números en perspectiva.

Federico Molinari consiguió una medalla en gimnasia artística, la primera para Argentina desde los Juegos de Winnipeg 1999.

En términos relativos, la actuación de la delegación nacional en Lima es bastante similar a la realizada hace 20 años en Winnipeg. En Canadá se consiguieron 25 medallas doradas sobre 329, mientras que en Perú fueron 32 títulos sobre 419. En ambos, un 7,6% del total. Sí hay un diferencial positivo en estos Juegos respecto a los de Winnipeg en las  medallas totales. En Canadá fueron 72 preseas obtenidas (6,8%) y en Lima 101 (7,5%). También hay una leve ventaja de Lima si comparamos las medallas ganadas en función de la cantidad de deportistas que participaron de los Juegos.

Pero si nos ponemos finos, los números de Argentina en México 1955 siguen siendo los mejores en relación a las medallas entregadas, los eventos disputados y los deportistas que participaron. Sin embargo, la escasa cantidad de países (21) y deportistas (alrededor de 2500) que compitieron en aquellos Juegos todavía primitivos torna más relativos aún aquellos números comparados con los actuales.

De todos modos, hay un hilo conductor entre las tres mejores actuaciones de Argentina en Juegos Panamericanos fuera de casa: la política.

LA INVERSIÓN ES A LARGO PLAZO

Hay dos coincidencias interesantes entre los Juegos de 1955, 1999 y 2019. Los tres llegaron después de que Argentina organizara grandes eventos deportivos internacionales: los Juegos Panamericanos de 1951 y 1995 y los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. Y los tres son consecuencia de procesos de inversión en el deporte de alto rendimiento a largo plazo.

Después de las primeras actuaciones positivas con una delegación organizadas en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, durante el decenio de los primeros gobiernos peronistas se le dio el gran impulso inicial al deporte, primero como base a partir de la celebración de los Campeonatos Evita, y después en el alto rendimiento. La bonanza económica y el enfoque en el deporte llevó a que Argentina tuviera la delegación más numerosa de su historia (junto a Río 2016) en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, que también fueron los más exitosos en materia de medallas (tres doradas, tres plateadas y una de bronce). En esa línea, Argentina tomó la batuta y fue sede de los primeros Juegos Panamericanos, también los más fructíferos en término de medallas doradas y de ubicación en el medallero (2°). Los Juegos de 1955, realizados un par de meses antes del bombardeo de la Plaza de Mayo, fueron arrastrados por la ola de inversión peronista.

El Presidente Macri recibió a deportistas que compitieron en los Juegos Panamericanos. Crédito: Presidencia de la Nación.

Tras los años oscuros de los gobiernos militares y la crisis de los 80, el menemismo recuperó la iniciativa de la inversión en el deporte de alto rendimiento. Con un sentido más frívolo y derrochador, se invirtió en infraestructura y becas con la meta de los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995. Sin grandes resultados a nivel olímpico, el efecto sí se vio en lo regional con la actuación de la delegación nacional en los Juegos celebrados en casa y en Winnipeg 1999.

¿Y en la actualidad? ¿Acaso no venimos de tres años de caída constante del presupuesto en el área de deportes acentuado por la crisis económica general? Sí, pero en deporte los efectos se ven en el tiempo. La creación del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo hace 10 años le aseguró a los deportistas la tranquilidad de poder desarrollar su actividad con dedicación y planificación en un proceso de constante crecimiento. De forma similar, el proyecto Buenos Aires 2018 profundizó la detección de talentos y generó una base de atletas preparados para el alto nivel internacional. Algunos de ellos lo demostraron en Lima, con Delfina Pignatiello como abanderada.

Queda como incógnita el futuro. No solo por la pérdida de autonomía en la financiación del ENARD a partir de la reforma impositiva y la caída en el presupuesto en Deportes, sino por la crisis económica general acentuada por las devaluaciones que golpean sensiblemente en un área que maneja muchos de sus gastos en dólares.

La inversión es a largo plazo. La desinversión también.

LOS DE ENFRENTE TAMBIÉN JUEGAN

“Esto solo pasa en Argentina” es una frase recurrente que se oye en comunicadores y ciudadanos de a pie. Se sabe que es difícil dejar el ego de lado, pero no; la realidad indica que no hay nada que solo ocurra en Argentina. Esto que esta pasando aquí y ahora, está pasando o ha pasado en algún otro lugar del planeta.

A Argentina le fue excelente en Lima 2019, pero a otros países les fue igual de bien, o incluso mejor. Dejando de lado a Estados Unidos, líder indiscutible a nivel continental, es notable el crecimiento de Brasil, que consiguió su mejor marca de medallas doradas y totales en la historia, superando incluso a los Juegos que organizaron en Río, en 2007. También hubo una mejora exponencial de México, que pasó de 22 títulos en Toronto a 37 en Lima, cinco menos que los que consiguió en sus Juegos de 2011, realizados en Guadalajara. Más aún, la delegación mexicana ganó más preseas que hace ocho años; 136 contra 133.

También es de destacar el mejor rendimiento de Chile, que pasó de cinco doradas en 2011 a 13 en Lima, en la previa de los Juegos que organizará en Santiago, en 2023; y de República Dominicana, que cambió tres títulos en Toronto por 10 en la capital peruana. Colombia, el país que había desplazado a Argentina del sexto puesto del medallero en la última década, realizó una performance similar a la de los Juegos previos.

La selección femenina de fútbol consolidó su crecimiento al ganar su primera medalla panamericana en un torneo en el que no participaron algunas potencias continentales. Crédito: AFA.

Como una ley física, para que algunos ganen, otros deben perder. Cuba continúa mostrando un descenso paulatino en sus registros; Tras ganar el medallero en La Habana, en 1991, quedó segundo detrás de Estados Unidos hasta los Juegos de 2011. En 2015 pasó a la cuarta posición y ahora cayó a la quinta con una merma constante en la cantidad de medallas doradas. El otro país que se sumó es Venezuela, que pasó del 8° puesto al 12° con siete medallas menos en el acumulado.

El caso más resonante sin dudas en Canadá. La nación norteamericana no le dio la misma importancia al evento que cuando lo organizó hace cuatro años. Pasó de 219 medallas (78 doradas) en 2015 a 152 preseas (35 doradas) en 2019. A río revuelto, ganancia de Brasil, México y Argentina.

Pero más allá de las consideraciones generales, es interesante ajustar la lupa para profundizar en una mirada específica que permita trazar un panorama más claro de la dimensión de lo realizado por los atletas argentinos en cada deporte. En qué mejoramos, en qué no, y cuánto influyó lo que otros países hicieron en la competencia.

JUNTOS SOMOS IMPARABLES

El eslogan electoral del Gobierno no tuvo efecto positivo en las elecciones del domingo, pero sí en Lima. El aspecto más llamativo de la actuación nacional en Perú fue el éxito arrollador de las selecciones en los deportes colectivos. De los nueve deportes de equipo presentes en el programa de competencias, Argentina se subió al podio en siete: ganó medallas doradas en las competencias de varones en fútbol, básquet, vóley, handball, rugby y sóftbol, más dos títulos para las selecciones masculina y femenina en hockey. Además, las mujeres se subieron al podio en handball (plateada), fútbol (plateada), básquet 3×3 (plateada) y vóley (bronce), y una falla administrativa grave impidió saber qué podría haber ocurrido con el seleccionado femenino de básquet.

El listado por sí solo impacta, pero más aún en la comparación con los Juegos previos. En esos mismos deportes, Argentina pasó de seis medallas (una dorada) en Toronto a 12 medallas (ocho doradas) en Lima. ¿Qué cambió?

Los deportes de equipo siempre fueron el fuerte de las delegaciones argentinas. Alrededor de la mitad de los atletas presentes en Río 2016 eran integrantes de algún equipo y desde Atlanta 1996 a la fecha en todos los Juegos Olímpicos algún combinado nacional se sube al podio. Entonces, son factores internos y externos los que posibilitaron esta mejora impresionante en el rendimiento en los Juegos Panamericanos.

El seleccionado de sóftbol, campeón panamericano por primera vez.

El básquet, por ejemplo, tomó a diferencia de otras ediciones a estos Juegos como una instancia de preparación para el Mundial y llegó con su mejor formación y dispuesto a ganar la primera medalla dorada desde 1995. Y así lo consiguió. También lo hicieron los seleccionados de hockey, que fueron en busca del título y la clasificación olímpica. Para Las Leonas fue la revancha de 2011 y 2015, cuando quedaron segundas de Estados Unidos. Esta vez, las norteamericanas ni siquiera llegaron a la final.

El handball se aprovechó de una circunstancia similar. La batalla rutinaria ante Brasil en la final, con victoria en 2011 y derrotas en 2007 y 2015, no ocurrió porque los brasileños fueron sorprendidos por Chile, de crecimiento silencioso en los últimos años. Los trasandinos, sin embargo, no pudieron repetir la hazaña ante Argentina en la final.

Como ocurrió con Las Leonas, para Los Pumas también hubo revancha. Derrotados por Canadá en las finales de 2011 y 2015, esta vez sí pudieron imponer su jerarquía en la definición para ganar su primera medalla dorada panamericana.

Los Pumas consiguieron al fin el título panamericano. Crédito: Prensa COA.

El fútbol fue una de las agradables sorpresas. En una situación similar a la que se vivió en Río 2016, con jugadores negados por sus clubes y una lista llena de remiendos, Fernando Batista sí le pudo sacar el jugo a su plantel y se llevó el título. Las mujeres, también con bajas, aprovecharon el envión de la actuación mundialista y la ausencia de selecciones de peso como Estados Unidos, Canadá y Brasil para conseguir su primera medalla en Juegos Panamericanos.

El vóley, sin el equipo titular que se enfocó en el preolímpico, logró repetir el título de 2015. Y Las Panteras, en un nuevo proceso, ratificaron su progreso al conseguir su primera medalla panamericana.

Por último, el seleccionado de sóftbol llegó como flamante campeón del mundo y no decepcionó. Aplastó a todos sus rivales y se subió a lo más alto del podio.

LOS QUE EXPLOTARON

El canotaje es uno de los deportes que ganó en estos Juegos Panamericanos. De una sola medalla dorada en Toronto pasó a cuatro títulos en Lima. Es el fruto de un trabajo a largo plazo que decantó en una mejora general del rendimiento (en Río 2016 compitió el equipo nacional más numeroso de la historia) y el surgimiento de talentos como Agustín Vernice, campeón mundial sub 23 en 2017 y ganador de dos títulos en Lima, más el resultado de una planificación exitosa que incluyó la preparación en el lugar de competencia con suficiente antelación y con los cuidados necesarios para llegar en las mejores condiciones. También fue notoria la mejora en la disciplina slalom, con tres medallas plateadas ganadas contra un solo bronce en 2015.

Otro deporte que mejora en cada ciclo con esta receta es el tiro deportivo. Si bien en Lima ganó una medalla menos que en Toronto (tres contra cuatro), en estos Juegos se ganó una dorada y se obtuvieron tres plazas olímpicas. Pero el síntoma más positivo es la juventud de los integrantes del equipo, especialmente en carabina, fogueados en competencias internacionales de forma regular con el asesoramiento del ex campeón checo Lubos Opelka.

Fernanda Russo ganó dos medallas en Lima.

La natación es otro deporte que explotó en Lima. Sí, las fotos se las lleva Delfina Pignatiello, la gran aparición del deporte argentino en los últimos años. Pero los resultados fueron positivos para todo el equipo, no solo Delfina. De las tres medallas ganadas en Toronto se pasó a nueve en el Centro Acuático de Lima (más otras dos en aguas abiertas). El crecimiento se dio en gran parte por la evolución del equipo femenino, que en 2018 se impuso a Brasil en el Sudamericano: Julia Sebastian y Virginia Bardach ganaron dos medallas cada una en eventos individuales. Además, hubo otras dos en relevos, aunque en este caso con algo de ayuda externa. En la prueba mixta, por la descalificación de la posta estadounidense. En la combinada de varones, por la ausencia de Canadá, que no presentó equipo.

Un deporte que puede mostrar un crecimiento importante en medallas respecto a 2015 es el remo. Y es un caso paradigmático que pone de manifiesto lo relativo de los títulos y los podios como producto de una política deportiva. Pocos deportes han sufrido tanto la desidia institucional y las disputas internas como el remo, con una cancha contaminada que hace inviable entrenarse y falta de contención, esa que evidenció la campeona olímpica de la juventud Sol Ordás cuando decidió dejar de remar en la selección. Sin embargo, al remo argentino le fue mucho mejor en Lima que en Toronto. ¿Entonces?

Entonces, al corazón y la capacidad de los remeros se suman dos razones. Primero, la cesión del Club Nordelta como sede para la preparación de la selección rumbo a los Juegos. Segundo, la actuación canadiense, que pasó de liderar el medallero en Toronto con ocho doradas a sumar solo dos en Lima sin sus mejores representantes. Argentina pasó de una dorada en 2015 a tres en 2019 y de ocho en total hace cuatro años a nueve en estos Juegos. Pero más que Argentina quien creció fue Chile, que ganó el medallero del deporte; los trasandinos pasaron de cinco medallas (una dorada) en Toronto a ocho (cuatro doradas) en Lima.

LOS NUEVOS

Ya establecimos que en el programa deportivo de Lima 2019 hubo un incremento sustancial en la cantidad de eventos y eso repercutió en el resultado final de los Juegos. Pero es mejor abordar en detalle el beneficio que le trajo a la delegación nacional la confección final del programa: fueron 21 las medallas que ganaron deportistas argentinos en eventos que no estaban en Toronto 2015 y sí en Lima 2019; de esas 21, siete fueron doradas.

La mayor cantidad de esos podios llegaron en pelota. El deporte volvió a ser panamericano luego de ocho años y aportó ocho medallas, tres de ellas doradas. Fue una actuación similar a la de Guadalajara 2011, cuando los pelotaris argentinos consiguieron cuatro medallas doradas y tres de bronce.

Dos deportes debutantes en el programa también brindaron podios. El surf hizo su aparición con ocho eventos y en dos de ellos se consiguieron medallas. Fue plateada para Leandro Usuna y de bronce para Ornella Pellizzari en la categoría open, la olímpica. Además, el ciclismo freestyle debutó con dos medallas, una plateada y otra de bronce.

Las competencias mixtas, cada vez más presentes en los eventos deportivos para fomentar la igualdad de género, fueron fuente de medallas. Así ocurrió en la prueba mixta de rifle de aire 10 metros, ganada por Fernanda Russo y Julián Gutiérrez, y en la prueba mixta de tiro de arco compuesto, ganada por Eugenia González Briozzo e Iván Nikolajuk. El arco compuesto, disciplina que no es olímpica y que ha traído en los últimos años resultados positivos para Argentina a nivel internacional, hizo su debut en los Juegos Panamericanos. En natación hubo dos pruebas mixtas. En una de ellas, la 4×100 estilos combinados, Argentina ganó la medalla de bronce.

El equipo de natación en pileta ganó 9 medallas, una de ellas en la posta mixta combinada que hizo su estreno en Lima. Crédito: CADDA.

También hizo su debut el wakeboard en la rama femenina, ya que existía previamente para los varones. En ese evento resultó ganadora Eugenia de Armas.

Además de las competencias mixtas se agregaron otras categorías y eventos en deportes existentes. Por ejemplo, el boxeo sumó dos categorías más de peso y totalizó cinco. En una de las nuevas, menos de 57 kilogramos, se consagró campeona Leonela Sánchez. En tenis de mesa se agregó al programa el evento de dobles de varones, mujeres y mixto. Entre los chicos, Horacio Cifuentes y Gastón Alto se llevaron la plateada. En básquet se incorporó la modalidad 3×3, en la que el equipo femenino fue subcampeón. En pentatlón moderno aparecieron las competencias por relevos y entre los varones Emmanuel Zapata y Sergio Alí Villamayor se subieron al tercer escalón del podio. Y en vela se agregó la clase 49er, en la que los hermanos Yago y Klaus Lange ganaron la medalla plateada.

Para ser justos, también hay que mencionar que en 2015 se ganaron tres medallas en competencias que no hubo en 2019: el título en K2 200 de canotaje y en la clase J24 de vela y el bronce en C2 de canotaje slalom. Además, en Lima se ganaron dos medallas en eventos levemente diferentes a otros en que también tuvieron podios en Toronto; el K4 500 en canotaje (en Toronto fue K4 1000) y la clase mixta Nacra 17 en vela (en Toronto fue Hobie 16).

CONCLUSIONES

Argentina hizo en Lima 2019 su mejor actuación histórica en Juegos Panamericanos organizados fuera de casa en términos absolutos y una de las tres mejores teniendo en consideración la cantidad de eventos en disputa. Para ello hubo diferentes factores: la remuneración de una inversión a largo plazo a partir de la creación del ENARD, que le dio a los deportistas apoyo en materia económica y seguridad para ejecutar planes que les permitieran fortalecer su desarrollo; el incremento en el número de deportes y eventos en total del programa de los Juegos, casi en el máximo histórico; el menor rendimiento de algunos países, fundamentalmente Canadá, que presentó una delegación mucho menos fuerte que hace cuatro años; y sobre todo, el esfuerzo de deportistas y entrenadores que transforman talento en rendimiento.

Nadia Podoroska celebra: es campeona panamericana.

Lucas Guzmán siempre fue una promesa del taekwondo. Tras vivir frustraciones profesionales y personales, en 2019 alcanzó su mejor rendimiento y fue bronce en el mundial y dorado en los Panamericanos; Nadia Podoroska siempre fue una promesa del tenis. Tras padecer lesiones e irregularidad en su nivel, en Lima vivió su mejor semana y se llevó el título; Maxi Richeze siempre fue un ciclista de élite valorado a nivel internacional por sus cualidades como compañero de equipo. No pudo competir en pista porque la línea aérea le extravió su bicicleta, pero sí en ruta. Y fue campeón panamericano.

Los casos sobran.

Más allá de las políticas gubernamentales, los programas deportivos y el nivel de los rivales, lo más importante siempre es el trabajo silencioso del deportista, el equipo y los entrenadores. Ese esfuerzo individual y colectivo es una fuerza que los atletas argentinos siempre garantizan. El resto es ayuda y es necesaria. El llanto de Luciano Taccone después de ganar una medalla de bronce en triatlón lo evidencia: los deportistas sabían que en Lima tenían que subirse a un podio para asegurarse la tranquilidad de que mantendrán los apoyos que les permiten desarrollar sus carreras.

Lo hicieron más que ninguna vez en la historia.

More in Juegos Panamericanos

Tres más a Tokio

Nicolás Quercia9 agosto, 2019

Lima 2019, día 11: la natación arrancó con doradas

Redacción 5A7 agosto, 2019

Lima, día 9: lluvia de medallas

Redacción 5A5 agosto, 2019

Lima 2019, día 6: Los campeones del mundo son campeones panamericanos

Redacción 5A2 agosto, 2019

Lima 2019, día 4: Sabrina Ameghino, la primera argentina campeona panamericana en canotaje

Redacción 5A31 julio, 2019

Lima 2019, día 3: Agustín Vernice y un doblete dorado

Redacción 5A30 julio, 2019

Lima 2019, día 2: Los Pumas se tomaron revancha

Redacción 5A29 julio, 2019

Lima 2019, día 1: Guzmán y Sánchez ganan las primeras doradas

Redacción 5A28 julio, 2019

Objetivo Lima 2019: expectativas y posibilidades de la delegación argentina

Nicolás Quercia26 julio, 2019