Aguas Abiertas

La reina de las aguas abiertas: la multifacética Pilar Geijo

La reina de las aguas abiertas: la multifacética Pilar Geijo

Pasado, presente y futuro del deporte argentino. Un verdadero exponente de la actividad a nivel mundial. De chica competía para buscar títulos, esos mismos que hoy no representan gran cosa en su vida. De hecho, más allá del logro en sí mismo, disfruta de las ayudas que pudo brindar a partir de estos premios y consagraciones. La misma que cruzó nadando el Río de la Plata y que intentará hacer lo propio en el Canal de Beagle. Pilar Geijo, mano a mano con Cinco Anillos. 

Pilar Geijo, en su hábitat natural. Crédito: GettyImages.

Detrás del deportista, hay una persona.

Así es esto, una obviedad no siempre tenida en cuenta. De esas verdades que todos saben, pero que no siempre están presentes. O en todo caso, no lo suficiente.

En ese mundo termina muchas veces el periodista. Por costumbre, en general. Si bien es cierto y contundente decir que Pilar Geijo es cuatro veces campeona mundial de aguas abiertas, también lo es que nació en Boedo y comenzó a nadar en GEBA a los seis años. Dato no menor, teniendo en cuenta que allí conoció a Alfredo Camarero, gloria de la natación argentina y personalidad influyente para que la porteña se volcara a las carreras de larga distancia.

Aunque de este lado destaquemos con más ahínco que quebró un nuevo récord en el cruce de Colonia-Punta Lara (Uruguay y Argentina), para lo ella es aún más significativo haberlo hecho en el Día de la Mujer. Si bien los periodistas solemos recaer una y otra vez en los títulos y los logros, a veces las verdaderas evaluaciones pasan por otro lado. “Hoy, para mí, es importante estar en equilibrio emocional, tener armonía y tranquilidad”, refleja la protagonista de esta nota, una mañana cualquiera, en el CeNARD.

Después del cruce entre Colonia y Punta Lara, todos los medios te presentaban como la “cuatro veces campeona Mundial”. ¿Pero no sos “sólo” eso? ¿Cómo te presentarías hoy en día?

Sí, es cierto. Soy multifacética. No sólo me quedé en el aspecto deportivo, sino que desarrollé un montón de otras cosas. Por ejemplo doy clínicas, charlas motivacionales, estudié periodismo deportivo y para contadora pública… Además doy una mano con diferentes ayudas sociales, algo que especialmente me gusta porque lo deportivo no sólo se queda en un resultado, sino que me ayudó a hacer esta clases de cosas. Pero bueno, entiendo que ese sea el título.

A veces los periodistas nos olvidamos un poco de la persona, en pos del deportista. Nadie te conoce mejor que vos misma. ¿Hay alguna palabra o un detalle que te describa?

Multifacética es algo que me gusta. Porque no me encasilla en una única cosa. Un resultado por sí sólo, como el “cuatro veces campeona mundial”, sí me parece algo vacío. Pero si con ese logro conseguís influenciar a otros, ahí tiene otro sabor. Y eso es lo que me gusta a mi.

¿En alguna ocasión te pararon en la calle o en el CeNARD para decirte que fueron influenciados por tus logros?

Me ha pasado que me lo han remarcado en un aspecto más global. Para la vida de esa persona, para el trabajo o para las distintas relaciones. Y de cualquier edad. Me ha pasado con chicos, adultos, hombres y mujeres. Cuando me dicen que gracias a mi mensaje los terminé ayudando de alguna forma, ahí siento que los títulos y todo lo demás valió la pena. Ahí en donde digo que los resultados no se quedan sólo en eso. De hecho, eso es más satisfactorio que el resultado mismo.

La felicidad pudo más que el cansancio. El satisfactorio cruce por el Río de la Plata. Crédito: Twitter.

Sentada en un banco de piedra, después de salir del gimnasio, Pilar Geijo es una persona más. Es incluso extraño verla en pantalón corto y campera, y no con su traje, gorrito y antiparras, dispuesta a quebrar marcas, a partir de su incansable estilo crawl. Esa misma misma mujer que se cansa si camina 20 o 30 minutos, es la que semanas antes registró un nuevo récord en el cruce de Uruguay con Argentina, a través del Río de la Plata. En total, 9 horas, 33 minutos y 50 segundos de aventura. Poco menos de dos horas y media menos que Noelia Petti, que en 2014 había realizado el recorrido en 12 horas y 6 minutos.

¿Fue algo novedoso para vos lo del cruce Colonia-Punta Lara? Porque es una distancia incluso menor, con respecto a otras carreras que has disputado en tu vida.

Si, es cierto. Yo creo que llamó la atención porque era una travesía y unía dos países. Pero esa distancia es la que hago hace una década, no fue nueva para mi. De hecho, he corrido carreras de hasta 10 horas. Aunque en este caso, ya te digo, entiendo que haya tenido más repercusión por el hecho de unir dos países y por haberlo hecho en el Día de la Mujer.

¿Eso estuvo pactado?

No, coincidió porque era la mejor opción en cuanto a condiciones climáticas. Pero claro que una vez que lo supe, fue una motivación extra para mi. No podía ser mejor.

¿Cómo corroboraron el estado del tiempo?

Jorge Conte, padre de Javier (NdR: participó de tres JJOO en yachting y ganó la medalla de bronce en Sydney 2000, en clase 470, junto a Juan de la Fuente) nos asesoró a Damián (Blaum) y a mi. Yo lo conozco a Jorge de toda la vida. Era Presidente de GEBA cuando empecé a nadar, ahora tendrá 70 y pico de años, y navegó toda su vida. Recorrió el mundo navegando y fue nuestro consultor en este caso. Estábamos en contacto con él y yo tenía confianza plena porque sabía que no iba a haber nadie mejor que él para decirme qué día podíamos hacer el cruce. De hecho, él pasa a Uruguay como yo Avenida Libertador. Viaja al menos dos veces por mes para allá. Así que nadie conocía mejor que él ese río. Y me dijo “este es el mejor día” y bueno, justo fue el 8 de marzo. De hecho, él fue el timonel de la embarcación que marcaba el rumbo. O sea, eran dos botes a mis costados y él adelante. La verdad que me sacó el sombrero ante Jorge porque fue importantísimo para este cruce.

¿Y durante la carrera, efectivamente sucedió lo que él había dicho?

Exactamente. Me había dicho que las primeras cuatro horas iba a tener viento a favor y en las últimas dos se iba a complicar un poco, porque el viento iba a venir de costado, y me iba a ir corriendo de la costa. De modo que había que nadar medio “en diagonal” y hacer un poco más de esfuerzo para llegar a la costa.

Para este cruce, ¿contaste con alguna influencia en particular?

La inspiración no me surge a partir de alguien en particular. Tengo un modelo de personalidad que me gusta, que no corresponde a una persona, sino a un ideal mio. Es una mezcla de varios. Son cosas que me gustan a mi: la superación personal, no quedarse estacado, buscar desafíos nuevos, mantenerse motivado, hacer lo que te gusta, ser autosuficiente. Ese es mi modelo. Muchas veces lo digo en las charlas, la idea es mejorar la versión de uno mismo. Para mi de eso se trata todo. Y lo bueno que es infinito, porque siempre uno puede mejorar.

¿En esta clase de disciplina es tan importante el rendimiento físico como el psicológico? Quiero decir, ¿se trabaja con un especialista el hecho de tener que correr una carrera durante tanto tiempo?

La verdad es que siempre lo tomé con naturalidad. En algún momento sí fui a un psicólogo deportivo para que me ayudara con un par de cositas muy puntuales: a manejar los nervios antes de las carreras o la ansiedad. Y estuvo bueno porque me dieron técnicas que me ayudaron bastante. Por ejemplo, cómo transformar un pensamiento negativo en positivo. O para los nervios, me dijeron que hay que ser muy consciente del momento. Supuestamente cuando sentís ansiedad es porque tenés mucha incertidumbre. Por eso la idea es imaginarte o anticiparte a acciones que pueden llegar a suceder, para sentirte más segura. Después, una vez que las incorporé, ya no fui más.

¿Uno se acostumbra superar esas crisis en medio de una carrera?

Y claro, tenés más recursos. Pero eso te lo da la experiencia. Haber vivido cosas similares en el pasado y haberlas superado te genera confianza. La ventaja de haberlas sorteado con éxito, te dan la pauta que lo podés volver a hacer. Distinto es si no las superaste. Cuando te vuelven a suceder, tenés miedo de volver a fallar. La experiencia para mi es eso… Tener herramientas.

¿Es difícil adaptarse a las distintas condiciones de cada carrera? Porque vos acá entrenás en una pileta y después vas a Canadá, donde no sólo hay olas, sino que hasta la temperatura es otra…

No, por suerte no me pasa. Suelo adaptarme muy bien a las diferentes variables. Nado rápido aunque haya olas, frío, calor, lo que fuera. Los entrenamientos acá son siempre en pileta así que indefectiblemente me tengo que adaptar cuando compito.

10º año consecutivo participando del Circuito Mundial de UltraMarathon. Crédito: Twitter.

La porteña hace diez años que compite en el circuito Mundial FINA de UltraMarathon. Sus prioridades están establecidas ya desde hace mucho.  Si bien participó de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 (y también de Río de Janeiro 2007), la periodista deportiva no disfruta de las carreras de 10 km. De modo que en 2018 seguirá como hasta ahora. ¿El objetivo? Seguir creciendo personalmente e intentar mantenerse en el plano deportivo.

¿Cómo te sentiste en la primera carrera del calendario, la Santa Fe – Coronda?

Bien. Son carreras muy parejas. A veces te sentís peor, otras mejor. La realidad es que ese día el agua estaba súper caliente, hizo como 45ºC. Hubo tramos en donde el agua estaba a 32 y eso es una locura. Al principio me sentí muy mal, la verdad. Empecé con un ritmo suave, hasta que logré retomar. Para mi fue muy importante el quinto puesto porque la realidad es que en un momento me sentía terriblemente mal.

¿Cómo sigue tu calendario ahora? ¿Sólo con las carreras del circuito FINA?

No, no. La próxima sí es del circuito, en julio, en Canadá (Lago San Juan). Pero después tengo la idea de hacer el cruce del Canal de Beagle, en noviembre, donde unís Chile con Argentina. Es muy cortito pero muy frío (NdR: 12km, aproximadamente). Eso sería recién después de la última fecha (NdR: Capri-Nápoles). Tengo esos proyectos, que me divierten también. Son fuera del calendario pero a la vez te mantienen activa. Y está bueno hacerlos ahora porque estoy bien preparada. Si bien podría intentarlos en cualquier momento de mi vida, ahora estoy entrenada. De esta forma puedo buscar un récord o lograr una marca competitiva.

Pero Macedonia y Capri-Nápoles, ¿confirmado que las corrés?

Si, si.

¿Cómo es la situación con Capri-Nápoles en 2018?

Originalmente la carrera está confirmada pero no saben todavía si va a formar parte del circuito mundial. La carrera es el 9 de septiembre y más allá de lo que suceda, casi seguro que la voy a correr.

¿Hay alguna que te guste más que otra?

La de Canadá me gusta más. En realidad, me gustaba. Porque a partir del año pasado se empezaron a usar trajes de neopreno, por las bajas temperaturas del agua. Justamente la carrera era mi preferida por las condiciones adversas. Ahora, el reglamento dice que si el agua está a menos de 18 grados, se usa traje de neopreno. Supuestamente por seguridad, pero la realidad es que todos estos años la carrera se disputó y nunca pasó nada. Además es una locura porque el cuerpo pesa mucho más, y no es como en el triatlón que nadás 20 minutos, acá son 8 horas. Después, cuando terminás, los hombros te matan. Y lo malo es que no podés elegir. Si uno decide usarlo, todos tienen que hacerlo porque sino es mucha ventaja. Así y todo, Lago San Juan también es la mejor por otros aspectos, como la organización y el lugar.

¿Y salir del circuito UltraMarathon? ¿Te lo planteás?

Este es mi 10º año consecutivo corriendo en el circuito FINA. Antes sí competía en 10 kilómetros. Pero después me volqué a esto, que es lo que más me gusta. Hoy no me planteo volver, no es una distancia que me guste. Se trata de dar vueltas en canchas planas, en pistas donde también se lleva a cabo el remo. Todas condiciones que no me interesan. Para mi esa no es la esencia de las aguas abiertas. Y tampoco soy la mejor haciendo eso, me destaco mucho más en distancias largas. Cuando era más chica lo pensaba, pero después me di cuenta que no. La verdad no sueño con ir a unos Juegos Olímpicos.

Argentina presente en el Salón de la Fama de las aguas abiertas. Crédito: Twitter.

La hija de Adriana y Mario apenas tiene 33 años. Esa edad, que hace décadas significaba el principio del ocaso de una carrera deportiva, hoy ni siquiera podría catalogarse como veteranía. Si bien hay disciplinas que rompen con esta regla, como puede ser la gimnasia artística, existen múltiples ejemplos que marcan lo contrario. Desde aquel Santiago Lange (54 años) que emocionó a propios y extraños en 2016, a la nueva comparativa entre Emanuel David Ginóbili (40) y Roger Federer (36), propiedad de Steve Kerr, entrenador de Golden State Warrios, equipo de la NBA. En el medio, un León de oro como Juan Ignacio Gilardi (36) o Silvio Velo (46), gloria de Los Murciélagos. O también un colega, como Damián Blaum (36), otro de los grandes representantes de las aguas abiertas en Argentina.

A estas alturas de la vida, Pilar Geijo ya no tiene grandes sueños en el ámbito deportivo. Imposible culparla, porque verdaderamente lo ha conseguido todo. Incluso el reciente ingreso al Salón de la Fama de la especialidad. ¿Cómo y dónde ubicar a una nadadora argentina que ha logrado más de 35 podios internacionales? Tal vez ahí, junto a Ginóbili y Federer. No por la edad, no por el deporte, mucho menos aún por los millones… Pero sí por las ganas, por disfrutar la práctica de una actividad. Eso que remarcó el coach del último campeón de la NBA: “Si te gusta y te sentís bien, ¿por qué no seguir haciéndolo?”.

¿En qué momento de tu vida llegó tu ingreso al Salón de la Fama?

Para mi fue como el cierre de una etapa. Es loco porque este premio, en realidad, engloba otras cosas. Representa otros premios también. Y de alguna forma, nunca terminás de sorprenderte. Cuando pensás que lo ganaste todo, llega esto o el cruce del Río de la Plata… Ahí te das cuenta que hay más cosas. Particularmente con el Salón de la Fama, me llamaron el año pasado para avisarme, cuando volví de un viaje por Italia. Me sorprendió porque es algo protocolar y selectivo. Una persona propone tu nombre, y después todos votan. Por eso siempre digo que tal vez hay muchos chicos que se lo merecen pero que posiblemente nunca lo vayan a obtener. Yo tuve la suerte de que a un tipo irlandés le gustó lo que yo hacía y bueno…

¿Que te hayan elegido a vos, a dedo, por decirlo de alguna forma, lo hace más valedero?

Mirá… Con esta clase de cosas tengo el mismo pensamiento que con los títulos. Son premios, no voy a ser mejor o peor por haberlo ganado. No le doy tanto valor. Obvio que estoy re contesta pero si no te mantenés tranquila con estas cosas, te podés desviar.

¿Por qué seguís compitiendo?

Antes era mucho más resultadista. Competía para ganar la Capri-Nápoles, porque la soñaba, lo mismo que Canadá. Después que las gané, bueno… ¿Con qué me motivo ahora? Me di cuenta que lo que me motivaba era simplemente hacer la actividad. Me acuerdo que me puse a pensar “¿qué lo motiva a Federer para seguir con el tenis?”. Él ya es millonario y ganó todo. Ahí me di cuenta de que sigue porque le gusta jugar al tenis. Tan simple como eso. Y a mi me pasa algo parecido. Me gusta nadar. Me encanta. Después compito y puedo ganar o no.

Y eso es una ventaja también, porque no creo que a todos los nadadores les pase lo mismo.

No, claro que no. De hecho, me pasa de ver chicos que su sueño es ir a un Juego Olímpico. Y después tal vez clasifican y ya está. Ahí se terminó todo. La preparación no importa, tampoco el resultado. Se conforman con haber llegado. Finalmente van a la competencia, corren y listo. Dejan la actividad. En esos casos pienso que quizá no les gustaba lo que hacían, sólo querían cumplir su sueño. Y eso es lo que a mi no me pasa. A veces llama la atención cuando lo digo pero quedar primera, segunda o quinta me da lo mismo. Porque entiendo cómo funciona esto. Me preparo para ser la mejor, pero ese día puedo ganar o no.

No sé si será tuya o no la frase, pero en una nota dijiste que “ganar o perder no podía tener tanto poder”. ¿Sería más o menos esto último que remarcás?

Efectivamente. Eso estaba asociado a la autoestima. Muchos deportistas se creen importantes por ganar carreras. Y yo digo “¿qué poder le estás dando a un resultado?”. Porque el día que no ganes te vas a sentir muy poco importante. Creo que la autoestima o la importancia que se da a uno mismo no puede nunca pasar por un resultado. Tiene que haber otra cosa. Otros valores que no están relacionados con un logro. Eso es muy triste para mi. Me da pena ver a alguien que se cree importante por ir a un JJOO o haber ganado algo.

¿Cómo se mantiene la competitividad a los 33 años?

Yo creo que ser competitivo forma parte de uno. O sos competitivo o no lo sos. Hay gente que no tiene ese perfil o simplemente no le gusta. A mi me gustó competir toda la vista, desde que tengo seis años. Me gustaba prepararme, tenía ganas de ganar, quería mejorar. Por eso, aunque tenga 33 o 40, siempre voy a ser competitiva en algo porque es mi personalidad.

¿Y no cansa querer ser competitivo?

No porque es un rasgo mio. Es una actitud. Competitiva, significa desde mi perspectiva, prepararte todo el tiempo para mejorar vos. Y si disfrutás de la preparación, no te aburrís. Eso es lo que me pasa a mi. Me encanta hacer actividad física. No sé si vengo todos los días al CeNARD pensando “entreno para ser campeona del mundo”. Vengo porque me gusta, me hace sentir bien y después compito y gano cosas.

¿Cómo se maneja la disciplina en general con la edad? ¿Encontrás nadadores de 35, 40 años?

Bueno, a diferencia de la pileta, en aguas abiertas el tiempo de vida útil es mucho más prolongado. La resistencia no se agota tanto como la velocidad. Correr 50 metros no es lo mismo que 40 kilómetros. Así que en cuanto a tiempo de vida, hasta te digo que estoy en mi mejor momento. Porque si bien no soy joven, sí cargo con experiencia y eso es muy importante en esta clase de disciplinas. Así y todo, no te puedo decir que voy a hacer en 4 años. Pero sí puedo confirmar que ahora lo estoy haciendo a full y con entusiasmo.

Pilar Geijo en el Salón de la Fama, pero en el año 2000. Junto a la estatua de Mark Spitz. Crédito: Huella Weber.

La charla va llegando a su fin. La campera que anteriormente funcionaba como abrigo, ahora cubre las piernas, expuestas al viento que corre por la zona. La temperatura ha bajado pero su sonrisa sigue intacta. No tiene pudor a la hora de hablar sobre cualquier tema. Está orgullosa de su trabajo. De su presente y de su pasado. Ahora sí, quizá como nunca antes, es consciente de lo que significa su apellido en el medio deportivo. Pero no por los títulos y premios, sino porque a partir de una disciplina pudo empezar a ayudar a otros. Eso, que originalmente no formaba parte de sus expectativas cuando se volcó a las aguas abiertas, hoy es uno de los puntos que más rescata de su larga y fantástica carrera deportiva.

¿Cómo llega Weber a tu vida?

La verdad que yo no había hecho ningún tipo de acción social hasta conocerlos a ellos, que fue hace siete años más o menos. Todavía no estaba armado lo de “La Huella Weber”. Fui una de las primeras embajadoras. Lo que me propusieron al principio fue ayudar a partir de mi actividad. Y me encantó. Así llegó lo del Ringo Boxing Club, que fue como la carta de presentación de ellos para atraer nuevos deportistas. A partir de esa propuesta, despertaron una hermosa sensación, que quizá ya formaba parte de mi, pero que no siempre sabés cómo empezar o cómo llevarla a cabo. Desde entonces, aún en charlas y clínicas que no son de Weber, le digo al sponsor de turno que pida un alimento no perecedero como entrada, que no sea gratuita. Eso no hace la diferencia para la gente que va, pero sí para quienes lo reciben. Esas pequeñas cosas nacieron después de las experiencias con ellos.

¿Qué te quedó de todo esto? ¿Algún aprendizaje, algunas historia?

Lo que me he dado cuenta es la importancia de estos títulos mundiales que hablábamos al principio. Siento que tienen mucho más valor que antes. Porque a partir de ellos pude empezar con estas ayudas. De repente, por estos resultados deportivos, yo le puedo decir a una empresa “quiero ayudar acá”… Y me lo permiten. Es como un poder, que antes quedaba en eso, en una medalla o un título, y ahora se convirtió en algo más global. Las medallas ahora sirven para algo, no sólo para mi.

¿Y vos, a qué cosas le das valor hoy en día?

Tengo varias prioridades, personales y de conjunto. Para mi es importante estar en equilibrio emocional, tener armonía y tranquilidad. Considero que esas son cosas importantes para una persona. En cuanto al conjunto, lo mismo pero con las personas que vos querés: que tu familia esté bien y tenga salud. Eso es lo verdaderamente importante, que no lo valorás hasta que pasa algo. Si yo recibo un premio pero mi papá está enfermo, por ejemplo… Y la verdad que me da igual esa distinción. Porque lo más lindo de los premios es poder compartirlos con tu núcleo. Es así.

Aguas Abiertas
@g_deltorto

Periodista - Si le metés el 100% a algo, lo podés conseguir. Pero tiene que ser el 100% - ¿Mi objetivo? París 2024.

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