Política deportiva

La importancia del Enard para los deportistas: “Ya no hay vuelta atrás”

La importancia del Enard para los deportistas: “Ya no hay vuelta atrás”

La derogación del artículo que financia al Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo en el proyecto oficial de reforma tributaria encendió la alarma del deporte argentino. El acuerdo para proseguir con el flujo de dinero, sellado el lunes de la última semana con una foto en Olivos, trajo tranquilidad al grueso de los deportistas de élite, que aguardan con cautela la continuidad de la autonomía del ente, aun en duda. Reflexiones sobre una política sin grieta; “no hay otra cosa mejor que el Enard”, coinciden todos.

Deportistas representativos se reunieron con el presidente Macri en Olivos para sellar el acuerdo de financiamiento del Enard.

“Varios de nosotros vivimos este modelo transformador. No volvamos al pasado”. El pedido, casi un ruego, condensó decenas, cientos, miles de luces de alarma energizadas de miedo y preocupación. “Les pedimos a todos los argentinos… no nos abandonen”, continuaba el texto, que pese a ser intrínsecamente frío no denotaba más que angustia. La exclamación, elocuente: “¡El Enard es lo mejor que nos pasó!”.

El comunicado oficial de los deportistas argentinos, meditado y trabajado con cautela, le dio voz a un reclamo que generó conmoción desde la novedad. Hace algunas semanas, se conoció que el proyecto oficial de reforma tributaria que está en discusión en el Congreso contiene entre sus disposiciones la derogación del inciso a del artículo 39 de la Ley 26.573, la de la creación del Enard, que indica su financiación a través del 1% de impuesto a los abonos de telefonía celular.

Los atletas guardaron perfil bajo mientras discutían cómo proceder ante una medida que cercenaría la fuente de ingresos que les permitió trascender a nivel internacional con apoyo estable desde hace ocho años. En el interín, por lo bajo, se cocinaban acuerdos. El presidente del Comité Olímpico Argentino (COA) y actual director del Enard (el cargo es rotativo con el secretario de Deportes), Gerardo Werthein, se reunió con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, para mantener el financiamiento a pesar de la quita del impuesto considerado distorsivo. El lunes 27, con un encuentro entre el presidente Mauricio Macri y varios deportistas representativos como los campeones olímpicos Paula Pareto, Cecilia Carranza, Santiago Lange y Pedro Ibarra, se selló la paz. La foto con sonrisas y tuits de agradecimiento completó el escenario de concordia.

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“Lo que se arregló se arregló, pero todavía hay un proyecto de ley presentado que no se votó. No podemos festejar algo que no esté en hechos”, le cuenta a Cinco Anillos Sabrina Ameghino, representante de la selección de canotaje que producto de la inversión del Enard consiguió un crecimiento exponencial de los resultados a nivel internacional con participación récord en los Juegos Olímpicos de Río. Con más de 20 años de experiencia, la bonaerense se inclina por la cautela con un mensaje que a contramano de los debates que atraviesan a la sociedad argentina, en el deporte no encuentra grietas: “No visualizo al deporte sin el Enard. Es la base de nuestra pirámide. Ya no hay vuelta atrás, después de esto es volver a la nada misma”.

EL ESCENARIO

Sociedad mixta entre la Secretaría de Deportes y el COA, la creación del Enard en 2010 supuso un antes y después en el deporte de alto rendimiento en Argentina. Con unos 2.500 millones de pesos volcados desde entonces para sostener y perfeccionar a los representantes del deporte argentino, los resultados se vieron no solo en medallas olímpicas, panamericanas y mundiales, sino en la resignificación del deportista nacional como un trabajador profesional que hace las veces de embajador. “El Enard es lo mejor que hay, no hay otra cosa mejor”, considera el cordobés Agustín Destribats, campeón panamericano juvenil en lucha que desde los 15 cobra beca del ente, además de un apoyo de Secretaría de Deportes y de su provincia. “En todas las provincias debería haber un ente como el Enard. Sería un lujo para el deporte”.

Si el Enard es un instrumento que generó una política deportiva exitosa con consenso amplio en la comunidad deportiva, ¿por qué tocarlo? Y más todavía, ¿en un año en que Buenos Aires será sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud? La explicación pública reside en cuestiones técnicas. En búsqueda de eliminar impuestos considerados distorsivos para “dinamizar la economía”, Dujovne quitó la direccionalidad directa del impuesto. En febrero, la Fundación FIEL, por pedido de asesoramiento del Ministerio de Hacienda, había recomendado quitarlo, tema que generó urticaria en el universo deportivo y encendió las alarmas como ahora, aunque el por entonces ministro de Educación y Deportes, Esteban Bullrich, le bajó el tono al asunto. “Hay que quedarse tranquilos. Es algo que no pasa por la cabeza de ninguno de los funcionarios del Gobierno”, manifestó en su momento el hoy senador nacional electo.

“Se está tratando de motorizar la economía y esa motorización implica la eliminación de los impuestos. Pero la financiación va a seguir estando”, afirmó el secretario de Deportes, Carlos Mac Allister, en su primera aparición pública después de conocida la noticia. ¿La motorización de la economía infiere que bajarán los abonos de telefonía celular? No, porque los impuestos internos de la telefonía móvil se mantienen equilibrados, ya que lo que se derivaba al Enard se sumará al porcentaje de impuestos internos ya existente. ¿Entonces? Entonces el Estado se hace cargo de la caja para aplicar discrecionalmente los recursos.

Los 900 millones  de pesos que el Gobierno le aseguraría al Enard para el próximo año implican una mejora en términos absolutos de los 650 millones destinados al ejercicio 2017 y los 800 previstos para 2018, pero la suba anual, amparada de ahora en más en la tasa de crecimiento de los gastos primarios del presupuesto, no se presume tan beneficiosa en términos relativos. ¿Crecerá más en los próximos años el producto bruto interno (PBI) o los abonos de los celulares?

Más allá de las explicaciones técnicas, existe un trasfondo político. Gerardo Werthein, el hombre fuerte del deporte argentino con peso en el concierto internacional, fue el impulsor de la creación del Enard con el soporte financiero de la telefonía móvil, siendo CEO (director ejecutivo) de Telecom, empresa de la que se desprendió de sus acciones en este año. Además, sus vínculos con el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el entramado de relaciones que supo construir en la última década, influyeron en la decisión política del Gobierno, matizada con acuerdos, discusiones, reuniones. Rosca.

Pero ese no es el único problema.

AUTONOMÍA

El artículo 4 de la Ley 26.573 establece que el Enard no tiene fines de lucro y goza de autarquía administrativa y financiera. Hasta la fecha, los importes de las empresas destinados a financiar el deporte de alto rendimiento debían ser girados en menos de 30 días a una cuenta en el Banco Nación. El ente, con control estatal por contar con representación de la Secretaría de Deportes, pero con autonomía para disponer discrecionalmente de los fondos, decidía su destino en tiempo y forma.

Si bien el financiamiento inmediato no parece estar en discusión, la autonomía sí. Desde ahora, el Estado dispondrá directamente de los recursos y los direccionará al Enard. Eso plantea una incógnita: ¿podrá el Enard derivar los recursos a los deportistas en tiempo y forma, como hasta ahora? ¿Qué pasará en el futuro mediato?

Sinceramente te da un poco de miedo e incertidumbre, yo sí viví la etapa anterior, sí sé lo que es. Si esto ocurre lamentablemente mi carrera va a terminar acá, porque ya no estoy sola, tengo una nena y no puedo darme el lujo de estar pelotudeando a ver si sale o no la guita, si cobro o no cobro”, cuenta de modo descarnado Ameghino. La palista de 37 años cuenta con escasos ingresos como instructora de canotaje municipal en Ensenada y las becas del Enard y de Secretaría. Que no son lo mismo. “Todos los becados por el Enard tenemos de también de Secretaría, que se paga cuando tienen ganas. En un momento estuvo al día, en otro no. No es algo prolijo”, sostiene la múltiple medallista panamericana que debutó a nivel olímpico en Río 2016.

“Si esto ocurre lamentablemente mi carrera va a terminar acá”, dice Sabrina Ameghino sobre el posible desfinanciamiento del ente. Crédito: Enard.

“Los Comités Olímpicos Nacionales deben de preservar su autonomía y resistirse a todas las presiones, incluyendo pero no exclusivamente las presiones políticas, jurídicas, religiosas y económicas, que podrían impedirles ajustarse a la Carta Olímpica”, explicita entre sus directivas el Comité Olímpico Internacional. La imposibilidad de intervencionismo directo o indirecto de los gobiernos en las federaciones deportivas a veces suena a excusa, pero es un hecho.

“El COI pide que ninguna cuestión del deporte tenga que estar ligada al gobierno. La independencia es importante porque el Enard cobra un impuesto que va directamente a la cuenta del ente y desde ahí transfiere directamente a destino. Y se puede ver todo, quién cobra beca, cuánto cobra, los viajes que se hacen, quiénes van. Es bastante transparente. Hay una transparencia que en Secretaría no existe, entonces decís: ¿Para qué cambias esto, si está funcionando bien?”,  se pregunta Ameghino, que hace eje en otro punto relevante para los atletas: “No hay intermediación, las federaciones no tocan el dinero. Lo dijo el secretario de Deportes, lo que el Enard realiza en cuatro días, el Estado lo hace en cuatro meses”.

Las facilidades que brinda el Enard para que los deportistas dispongan de recursos y puedan planificar entrenamientos y viajes con anticipación es un factor innegociable. De ahí la preocupación porque la alteración de su autonomía implique una regresión en los procesos burocráticos.

“Además del financiamiento, que es buenísimo que los fondos sigan estando, lo que también importa es la autonomía en cuanto a la toma de decisiones, evitar la burocracia que alarga mucho más los periodos. En el alto rendimiento es muy común que haya eventualidades que requieren de una toma de decisión rápida que el Enard hasta ahora viene haciendo”, cuenta Valeria Chiaraviglio, que conoce de primera mano las complejidades de los trámites a la hora de trasladarse con sus garrochas. “Viajamos por una compañía que no sube las garrochas y eso se resuelve en días. Toda la burocracia que significarían los expedientes y que pase por todo un organismo público y aprobaciones retrasaría mucho más los procesos”, dice la santafesina.

Valeria Chiaraviglio destaca las facilidades del sistema de trabajo del ente. “En el alto rendimiento es muy común que haya eventualidades que requieren de una toma de decisión rápida que el Enard hasta ahora viene haciendo”, dice.

La operatoria no solo favorece la rapidez y dinamiza los procedimientos, sino que les brinda seguridad. “Vos entregás boarding pass cada vez que viajás, después todos los gastos los factura directamente el Enard. No hay intermediación, las federaciones no tocan el dinero”, cuenta Ameghino. “La Secretaría ha dado viajes en los que vos tenías que pagar y después había un reintegro. Y todavía están renegando reintegros de hace muchos años”, agrega Agus Destribats. “En cambio con el Enard ellos mismos te dan el viaje, está todo bien organizado”.

Las resolución de urgencias es indispensable, pero también la antelación a la hora de fijar un proceso de preparación. “Vos podés planificar un año antes qué viajes vas a hacer, porque sabés que te lo pidieron y lo vas a tener”, sostiene la misionera Mariela Delgado, que percibe una beca del ente desde 2014, cuando comenzó a competir en ciclismo adaptado además del convencional. “Sacan a término. Tenemos plazos, un viaje se pide 90 días antes. Y en tres meses está. Lo que funciona bien es que son más estrictos y lo profesionalizaron más al deporte. Es muy valorable”, dice la campeona parapanamericana y medallista mundial, quien elogia el modelo de trabajo del ente no solo por la disposición de recursos sino por su implicación en el día a día. “Son más exigentes en cuanto a informes, rendimiento, saber qué están haciendo, la preparación de cada atleta. Es muy importante eso más allá de lo económico, estar encima del entrenador y el deportista”.

EVOLUCIÓN

“¿Como resumiría la creación del Enard?”, se pregunta Ameghino. “Lo resumo en cinco de mis sietes medallas panamericanas. En mi primera medalla en una copa del mundo. En mi clasificación a los Juegos Olímpicos. Y que desde 2011 a la fecha no dejé de salir del país y cruzarme con los mejores dos o tres veces al año”.

El crecimiento exponencial del deporte argentino de alto rendimiento desde la creación del Enard es incuestionable. Se lo puede cuantificar en algunos aspectos tangibles: el incremento en la cantidad de medallas panamericanas doradas (21 en 2011 y 15 en 2015 contra 11 en 2007) y totales (75 en 2011 y 2015 contra 59 en 2007), en la cantidad de diplomas olímpicos (10 en 2012 y 11 en 2016 contra tres en 2008) o en la cantidad de clasificados a unos Juegos Olímpicos (récord de 213 en Río 2016, ayudado por la localía de Brasil que abrió plazas continentales en varios deportes). También se puede apreciar en los numerosos éxitos internacionales con medallas mundiales y panamericanas.

Pero quizás el mayor éxito de la política del Enard haya sido la profesionalización de buena parte de los deportistas de elite de la mano de las becas, entrenamientos, viajes y competencias. “Sos profesional, estás y vivís para esto. No tenés que preocuparte por otra cosa”, dice Ameghino. “Vos te formás como atleta compitiendo. Cuando salís por primera vez afuera y te rompen ampliamente el traste, recién ahí entendés lo que te falta. Si no salir a rozarte con la gente que te gana, no lo entendés”.

“Los deportistas viven gracias al Enard”, destaca el luchador cordobés Agustín Destribats.

“Los deportistas viven gracias al Enard”, sentencia Destribats, que este año realizó giras para perfeccionarse en Irán y Estados Unidos y entiende las necesidades de la alta competencia para elevar el nivel. “Un deportista de alto rendimiento requiere de muchas horas de entrenamiento. Y no podrías entrenarte, trabajar, pagarte los viajes. No es el deporte nada más, hay que pagar suplementos, deportólogos, preparador físico. Un montón de gastos extras que sin el Enard no los podes hacer”, explica el luchador cordobés.

Mariela Delgado remarca la importancia de la tranquilidad emocional que brinda tener un ingreso fijo. “Más allá del monto, lo importante es la seguridad de que vas a cobrar todos los meses”, dice la misionera, que además resalta un elemento fundamental en cualquier trabajo, más aun en una actividad de riesgo físico como el ciclismo. “Algo muy importante es la obra social”, dice. “Yo lo uso muchísimo por los controles médicos. Este año tuve una operación de muñeca y me cubrieron todo. Me pusieron unas placas importadas y me dijeron: deben valer como tu bici más o menos”.

Mateo Pettinato es parte de la selección nacional desde esgrima y comenzó a cobrar una beca del Enard en 2012. “Es una herramienta fundamental, algo que te permite hacer un cambio de amateur a profesional, de plantearte otros objetivos, de medirte con otras escalas, de apuntar más alto”, cuenta el floretista, que hace tres semanas recibió la notificación de que, debido a resultados, dejaría de percibir la beca luego de cinco años. “Me dolió pero lo entendí”, afirma con sinceridad. “Es parte de nuestra preparación estar listo para enfrentar lo que venga”.

La selección de los becados es uno de los puntos en continuos cuestionamientos del modelo Enard. El sistema es absolutamente meritocrático: se premian los resultados positivos y se castigan los negativos. Pero los fríos números no siempre explican los motivos que derivan en éxitos o fracasos, siempre dependientes de un contexto que puede implicar lesiones, enfermedades, o simplemente malas performances que no entorpecen en sí mismo un proceso de trabajo fructífero.

Otro tema que genera desencuentros de tanto en tanto es el vínculo con las federaciones. El Enard, como ente autónomo, se dedica a administrar recursos, pero no se involucra de lleno en el desempeño de las federaciones que en la mayoría de los casos son las que los solicitan y que viven atravesadas por cuestionamientos institucionales, materia de control de la Secretaría de Deportes.

Para la mayoría de los deportistas, las consecuencias positivas del sistema son tan determinantes que no se animan a emitir cuestionamientos al funcionamiento. “Uno últimamente está viendo mucho cambio positivo, ha mejorado mucho desde que está el Enard, que como todo tiene sus pros y sus contras”, piensa con tolerancia Vale Chiaraviglio. “Es un organismo relativamente nuevo que se está afianzado y que obviamente tiene fallas, pero también están abiertos a quejas o reclamos. Están predispuestos a escuchar para seguir mejorando”.

VALOR

“Mi preparación sigue igual, me entreno todos los días en GEBA, voy al gimnasio. Sí a la hora de planear una gira el presupuesto es menor. Pero hay casos en los que afecta más que en el mío. Con la cuota del club puedo entrenarme ahí, no es el nivel internacional pero me permite mantener la competencia. En esgrima por perder la beca no quedas afuera”, cuenta Pettinato, que en su caso resume los aspectos fundamentales del valor del Enard para los deportistas: el económico y el simbólico.

Mateo Pettinato dejó de percibir la beca del Enard tras cinco años, pero destaca su aporte: “Es una herramienta fundamental, algo que te permite hacer un cambio de amateur a profesional”, dice.

El ente tiene ocho años de existencia y muchos jóvenes llevan toda su vida deportiva de alto rendimiento al cobijo del Enard. Agustín Vernice, por ejemplo, ingresó a las selecciones menores de canotaje en la primera camada que recibió los recursos y este año coronó el proceso consagrándose campeón mundial sub 23 y finalista entre los mayores, con una preparación acorde al nivel mundial, como le explicaba a Cinco Anillos días después: “Pasabas por la carpa argentina y había dos fisioterapeutas, uno para el equipo masculino y una chica para el equipo femenino, colchones inflables para que descansáramos ahí, todo lo necesario para entrar en calor, para descansar, comida; todo lo que necesitemos lo tenemos a disposición, como cualquier país que es potencia a nivel mundial”.

Sabrina Ameghino comenzó a practicar canotaje en 1994. En 1995 entró en la selección nacional y hasta que dejó de remar -temporalmente- tras quedar embarazada en 2003, padeció el día a día de tener que entrenarse para competir sin ningún soporte. “Si tus viejos no tenían la plata para darte, viajaba el que tenia la guita para hacerlo, que no siempre era el mejor. Dejé de viajar muchas veces porque somos cuatro hermanas, mi mamá es docente jubilada y mi papá es tornero. Imaginate que cuando pedían 30 mil dólares para una gira era algo que no podíamos pagar. De hecho cuando se nos pidió 300 dólares una vuelta tuve que decir que no, porque no teníamos esa plata”.

Las limitaciones no se reducían a poder viajar o no, sino a las condiciones de entrenamiento. “Hemos llegado a concentrar 15 días comiendo arroz y fideos con aceite porque no alcanzaba para comprar manteca o queso; hemos vivido en condiciones desagradables, en un departamentito en el que había ocho varones y cinco mujeres. Durante mucho tiempo. Muchos atletas quedaron en el camino. Fue muy duro. Imaginate comer así y entrenarte en el Río Tigre. No te dan ganas de seguir”, describe la atleta de Ensenada.

En Misiones, Mariela Delgado aprovechaba su licenciatura en Turismo para combinar horas de pedaleo con trabajo en una agencia. “Estuve un año y medio hasta que se me dio la oportunidad de concentrar en la selección con convencionales. Viajé, volví a viajar y no me dio para seguir el trabajo en la agencia, era justo en temporada”. Se fue a Rafaela para probar mejor suerte con el deporte de alto rendimiento. “Encontré trabajo de una compañera que pedalea con nosotros y justo estaba necesitando una chica para limpiar la casa. Trabajaba por la mañana y me entrenaba por la tarde”, recuerda la misionera, que en 2014 empezó a competir en ciclismo adaptado debido a una limitación congénita de movilidad en su brazo derecho. “Comencé a viajar más seguido y ya no pude trabajar más con ella. Y salió la beca del Enard. También me acompañó conseguir la beca de Secretaría para vivir en el Cenard. No tengo que pagar alojamiento o comida”, dice la integrante del Shimano Ladies Power, el primer equipo profesional de ciclismo compuesto por mujeres latinoamericanas. “Ahí me ayudan más que nada con material para las bicis, casco, zapatillas”.

El valor económico para el progreso de los deportistas argentinos es fundamental, pero también lo es el simbólico. En la reunión que mantuvo con deportistas olímpicos en Olivos, el presidente Macri señaló la importancia de saber valorar el apoyo de los contribuyentes. “Nadie más que ustedes saben lo que significa romperse el alma para lograr sus objetivos. Por ese motivo tenemos que cuidar el dinero que sale de los impuestos de los ciudadanos”, les manifestó el jefe de Estado según un comunicado de Presidencia. “Transmitan ese mensaje y redoblen ese esfuerzo que ustedes hacen, porque administrar cada peso cuando no es de uno requiere el doble de cuidado”.

“Más allá del monto, lo importante es la seguridad de que vas a cobrar todos los meses”, afirma Mariela Delgado.

Hay pibes que no saben valorar lo que hay, porque no lo padecieron. Yo tardé 22 años en tener un bote de elite para entrenarme. Hay pibas que tienen 15 años y los padres les compran el mismo bote que a mí me costó tanto y que me lo compró el municipio, porque si tengo esa plata le hago la pieza a mi hija, no compro un bote”, señala con elocuencia Ameghino, que pese a mostrarse crítica de la política reconoce la importancia de las declaraciones de Macri. “Esta gente no tuvo que sufrir. Eso rescato de la reunión con el presidente, que le suplicó a los presentes que les transmitieran a los que vienen de abajo el valor de tener una beca, es romperte el alma, nadie te la va a regalar. Hay que revalidar año a año lo que vos te ganaste”.

“Tengo compañeros en GEBA que tuvieron mucha suerte, nosotros antes vivíamos con apoyo de la federación y la aparición de Enard y Secretaría fue un cambio rotundo, nos permitió muchas competencias, crecer como deportistas, lograr la primera medalla panamericana como juveniles”, marca Pettinato. A punto de finalizar la carrera de Comunicación Social en la Universidad Austral, el floretista de 21 años no reniega por perder su beca y aporta una mirada interesante sobre el orgullo que genera recibir un sostén del país para representarlo en el exterior. “La tenía desde 2012, fueron cinco años en los que creo que la supe aprovechar, representar bien con toda la responsabilidad que conlleva tener una beca de tu país. Tiene un valor simbólico muy grande, más importante que el económico”. Es lógico entonces que perder ese apoyo no vaya a modificar su vínculo con el deporte: “Mi relación con el deporte sigue siendo la misma, no hago deporte por la plata, lo hago porque me apasiona, lo elijo y amo representar a mi país y hacer lo que hago”.

LA IMPORTANCIA DEL DEPORTE

En tiempos de disputas públicas atravesadas por la instantaneidad que brindan las nuevas tecnologías de la comunicación, el anonimato que regalan las redes sociales y el baño de falacias, tergiversaciones y descalificaciones que inundan los contenidos de los mensajes, la puesta de la política deportiva del Enard en el debate público abrió una discusión que parecía perimida y, en tiempos de vacas flacas, vuelve a estar en el centro de la escena: ¿debe el Estado invertir en el deporte de alto rendimiento?

“El deporte es lo mejor que hay, en todo sentido. Te da muchos valores que ni en el colegio te enseñan. Vos te das cuenta la diferencia entre alguien que hace deporte y el que no, en la cabeza, en el físico, las responsabilidades”, señala Agus Destribats haciendo eje en un aspecto fundamental de las bondades del deporte para la sociedad: el desarrollo humano.

Para Sabrina Ameghino el deporte se ubica en la santa trinidad de estructuras sociales indispensables para el crecimiento. “El deporte es tan importante para nuestra sociedad como la educación y la salud. Sin esas cosas los pibes están en la calle y se están perdiendo generaciones”, afirma la palista. La inversión, para ella, debe ser diversificada para que abarque a todos los estratos. “Hay que apoyar el deporte no solo a nivel selección, subsidiar clubes de barrio y ayudar a que se fomente el deporte desde abajo, sacar a los chicos de la calle, enseñarles lo que es el trabajo en equipo, la disciplina, tener amigos, ser compañero. Esta es una sociedad individualista y esto te enseña que estás en un equipo y trabajás por alguien más, no solo por vos. Esto se aprende solamente en clubes de barrio. El deporte es fundamental para los chicos de hoy”.

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Que el deporte debe ser política de estado se supone una discusión cerrada, o al menos que cuenta con amplios consensos de los diferentes sectores sociales. Pero quizás con el alto rendimiento no ocurra lo mismo. Tal vez la eficacia del Enard haya distorsionado el balance entre el deporte de máximo nivel y las bases. “El deporte es muy importante, pero al llegar el Enard cubrió demasiado el deporte de alto rendimiento”, apunta Mariela Delgado, no como una crítica a la labor del ente, sino como una señal de lo que adolece en el resto de las políticas del área. “Lo que está faltando por ahí, y está tomando más participación la Secretaría, es la escuela de iniciación deportiva, que es importante: la base, captar talentos, acercar el deporte a los chicos. Se está trabajando, hay que ver cuántos chicos salen, pero estaría bueno que se siga manteniendo”, considera la misionera.

“Es muy importante el involucramiento del Estado en varios aspectos y el deporte es uno de ellos. Entiendo que hay prioridades, pero el deporte es una rama muy linda para invertir. Sin dudas contribuye al desarrollo de un país”, sentencia con seguridad Mateo Pettinato. Para el esgrimista, los ejemplos que grafican el avance en la materia sobran. “Se ha visto en los últimos años con el apoyo del Enard, se ve en los medalleros, en la cantidad de chicos haciendo deporte en las instalaciones del Cenard. Es un pequeño grano de arena que aporta el Enard y no hay que dejarlo de lado”.

Más allá de los resultados deportivos en sí, ¿cuál es el aporte concreto que puede brindar el alto rendimiento para justificar la inversión pública? Para los deportistas, el valor simbólico del ejemplo a seguir, de la enseñanza, del modelo de vida. “Sos un modelo para los que hacen tu deporte. Dicen: Yo quiero ser como este”, indica Destribats. “También el alto rendimiento sirve para que esos chicos puedan ver que el deporte se puede tomar como un trabajo, con una responsabilidad como cualquier otra profesión”, agrega la misionera Delgado.

Quizás el mejor alegato sea el de Sabrina Ameghino con sus dos décadas -y contando- de experiencia en la actividad deportiva de alto rendimiento: “El deporte de elite es una vidriera para que los chicos elijan lo que quieren hacer. Los Juegos Olímpicos o los Panamericanos les muestran a los chicos que pueden querer ser como Las Leonas o la Generación Dorada. Sos el ejemplo de que se puede. Mirás la historia de Manu (Ginóbili) o de Pauli Pareto y decís: no la tuvieron fácil. Son ejemplos de perseverancia, de sacrificio absoluto, de dolor. Es muy difícil ser atleta de alto rendimiento. Llegar no es fácil y mantenerte es menos fácil y vos les estás demostrando a los pibitos que si vos te esforzás por algo que te gusta y querés, llega. Tarda más para unos que para otros, pero llega”.

Cuando en un futuro no tan lejano el desarrollo del deporte alto rendimiento cobre peligro, porque todo es cíclico en la vida, habría que releer estas palabras. Quizás cobren más significado.

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