Judo

Joaquín Burgos: “Me voy con un gusto amargo”

Joaquín Burgos: “Me voy con un gusto amargo”

El judoca argentino quedó eliminado en la última instancia del repechaje y se quedó sin la lucha por medallas. “Me dan ganas de seguir mejorando y poder superarme en los próximos torneos”, manifestó el neuquino.

“Tengo en la cabeza la competencia por equipos, no pienso estar enfocado en lo que pasó hoy para poder dejar más de lo que tengo y llevarme una medalla a casa”, dice Burgos.

“Aquel que infunde temor en los demás, vive continuamente con miedo. Claudio Claudiano”. El tuit, fijado desde el 14 de agosto, encabeza la red social de Joaquín Burgos (@burgos_judo). Él no infunde temor ni vive con miedo. Lucha. Pierde. Aprende. Y vuelve a luchar.

El neuquino llegó con expectativas de luchar por una medalla en la categoría más pesada del judo en estos Juegos Olímpicos de la Juventud: menos de 100 kilogramos. El chico argentino se ubicó tercero en el ranking olímpico en más de 90 Kg, posición que alimentaba su ilusión de pelear por el podio. Pero en la primera lucha, el georgiano Ilia Sulamanidze lo derrotó por ippon y le puso un freno al sueño.

“Hay torneos y torneos; creo que los nervios jugaron en contra”, le dice a Cinco Anillos el director técnico nacional, Gustavo Diez. “La primera lucha siempre es la más complicada, igualmente hizo una buena pelea. El pibe de Georgia es muy bueno. Se dio que en un descuido le entró el lance e hizo el punto. Nosotros previamente ya habíamos trabajado en los agarres para ir llevándolo. Pero es un segundo”.

El judo, como tantos otros deportes, obliga a la resiliencia. Solo unos pocos minutos después de la frustración, Joaquín ya estaba luchando de nuevo, ahora por el repechaje en busca de una medalla de bronce. El primer combate fue exitoso, ya que pudo derrotar al mexicano Julián Gutiérrez por un waza-ari. “Contra el mexicano se recuperó bien; se lo había encontrado en cuatro torneos y en tres lo sacó de ippon. Él se sentía con confianza”, explica Diez.

Última lucha de la mañana. Joaquín se enfrenta al esloveno Rok Pogorevk. Si gana, por la tarde peleará por el bronce. Si pierde, termina su torneo. Atrona el “Argentina, Argentina”, promovido por chicos de escuelas desde la cabecera. Para el europeo, resuenan los gritos de aliento de entrenadores y compañeros. La lucha es pareja, no se sacan ventajas. Hasta que en un descuido, el esloveno aprovecha y concreta un ippon. Fin del sueño.

“Me desconcentré dos segundos y así es el judo”, dice Joaquín, todavía con bronca en el rostro, después de la lucha. “No sentí que hayan sido rivales que me hayan ganado por mucho, sino que hubo dos errores que duraron segundos y los rivales lo supieron aprovechar”.

Joaquín Burgos en su última lucha, ante el esloveno Pogorevc. El argentino no pudo combatir por medallas.

“La verdad que me voy de la competencia con un gusto amargo”, reconoce el neuquino, que sentía que estaba para más. Sin embargo, valora la experiencia: “Fue muy rico en lo que es aprendizaje. Me dan ganas de seguir mejorando y poder superarme en los próximos torneos”. Diez sabe de su potencial. “Joaquín tiene talento, hay que seguir adelante, trabajando”, manifiesta el entrenador, que hace eje en el éxito del proceso rumbo a Buenos Aires 2018: “Este fue un proceso muy bueno, con mil pibes en evaluaciones, y hay que seguirlo”.

Jugar un Juego Olímpico no es cosa de todos los días, y menos de local. Una experiencia única en la vida, que Joaquín agradece. “Luchar en un torneo así es distinto, nada parecido a cualquier torneo”, sentencia. Y celebra especialmente el aliento de las tribunas: “La hinchada ayudó mucho, en los momentos en que estuve un poco decaído por la pérdida me ayudó a seguir prendido en el próximo combate y no estar frustrado por el combate anterior”.

Lo inmediato para Joaquín es la competencia mixta por equipos que se realizará este miércoles. Hay que lamer las heridas y seguir. Y eso Burgos lo sabe: “Tengo en la cabeza la competencia por equipos, no pienso estar enfocado en lo que pasó hoy para poder dejar más de lo que tengo y llevarme una medalla a casa”.

En esa prueba que promueve la integración internacional con equipos conformados por ocho de diferentes países y categorías, también competirá Mikaela Rojas, que en la primera jornada quedó quinta en menos de 44 kilogramos, a un paso del bronce. “El torneo de Mikaela fue muy bueno. Creo que el marco la potenció”, dice Diez. “Cinco luchas olímpicas y tres ganadas no son algo menor. Ha tenido más ritmo de ataque y a pesar de que no está conforme por no llegar a la medalla, un quinto puesto en un Juego Olímpico es un muy buen resultado”.

El entrenador tiene expectativas para la competencia grupal, que afirma que le será muy útil a ambos. “Van a seguir sumando luchas y experiencias en un Juego Olímpico, que no es algo menor”, dice Diez. “Mikaela ya está conectada y con Joaquín después de algunas horas activaremos para mañana”.

El 2 de octubre, Joaquín retuiteó una frase: “Llegará el día en el que tanto esfuerzo tendrá sentido. Continúa”. El sueño sigue.

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