Juegos Olímpicos de Invierno

Historia y reglamento del esquí alpino, snowboard y luge

Historia y reglamento del esquí alpino, snowboard y luge

Siete serán los argentinos que participen en PyeongChang 2018. Sin embargo, ¿qué tanto conocés de las disciplinas en las que compiten?

Verónica Ravenna, representante argentina en luge. Crédito: Enard.

En la vigésima tercera edición de los Juegos de Invierno, siete atletas albicelestes serán partícipes en tres de los 15 deportes que conformarán el certamen. Sebastiano Gastaldi estará presente en la modalidad de eslalon gigante y eslalon en esquí alpino, mientras Nicol Gastaldi también participará en gigante. María Cecilia Domínguez y Matías Zuloaga lo harán en cross country, Matías Schmitt estará en snowboard slopestyle, Steven Williams en snowboard cross y Verónica Ravenna en luge.

Snowboard:

El snowboarding moderno empezó en el 1965, cuando Sherman Poppen, un ingeniero estadounidense, inventó un juguete para sus hijas juntando dos esquíes y atándolos a una cuerda con la cual tener control sobre la tabla. Lo llamó “snurfer“, siendo una combinación entre el skate y el surf. Buena parte de la expansión del snowboard basó en competiciones independientes con el fin de propagar el deporte, como sucede en los X Games. Sin embargo, su expansión en todo el mundo, principalmente en los países nórdicos, Estados Unidos y Canadá, lo llevó a los Juegos Olímpicos de Nagano 1998, en los que se disputó un eslalon gigante y el halfpipe. En Salt Lake 2002 se incorporó el eslalon paralelo y en Turín 2006 el snowboard cross. En PyeongChang debutarán el Big Air y el slopestyle, aunque desaparece el eslalon gigante.

El snowboard es el esquí practicado sobre una tabla, que se divide en cinco categorías: freestyle, eslalon, boardercross, freeride y snow.
El snowboard se practica en pistas menos largas que las de esquí. La pista, denominada snowpark, puede cubrirse con nieve artificial en espacios cubiertos o centros urbanos. La snowpark debe tener por lo menos 12° de inclinación y 30 metros de ancho y un desnivel vertical de entre 100  y 200 metros. Deben tener un mínimo de dos tipos de módulos, como pueden ser los saltos, rails o box. La pista se divide en cuatro secciones, con dos módulos cada una, por los cuales el competidor debe atravesar y completar con éxito para sumar la mayor cantidad de puntos. Lo que lo diferencia de las pruebas de velocidad es que no hay tiempo a batir, sino que el deportista con la mejor puntuación obtenida se proclama campeón de la prueba.

Steven Williams, uno de los dos representantes argentinos en snowboard. Crédito: FASA.

Los puntos varían de acuerdo al criterio de cada juez. La competición deberá tener un mínimo de tres jueces y un máximo de seis, que evalúan con un sistema de 0 a 100 puntos de acuerdo a la performance realizada. La deducción de puntos se divide de acuerdo a los errores que cometa el participante. Por ejemplo, entre 1-5 se penaliza por tener el cuerpo inestable durante los aterrizajes, tacto de la mano con la nieve o usar las manos para estabilizarse; entre 6-15 bien podría ser bajar ambas manos a la nieve y el contacto del cuerpo con la misma; finalmente, los más graves van entre 16-20, que equivalen a tocar la nieve con todo el cuerpo o caerse en medio de la prueba. Al final de cada presentación, los colegiados deducen el puntaje que habría sido dado con un aterrizaje correcto con los trucos utilizados en los módulos y luego se restan esos puntos de deducción.

La tabla de snowboard puede ser de madera o fibra de vidrio, con una suela de material sintético. Existen dos tipos de tablas: soft, que se usan calzando botas semirrígidas y fijaciones de plástico que permiten mayor libertad en los movimientos, fundamental para el slopestyle; y hard, que son más estrechas y largas, con botas rígidas para un mayor control.

En cuanto al snowboard cross, los corredores hacen una salida conjunta en grupos de cuatro o seis, dependiendo de la carrera, superando curvas, saltos, dubbies y puertas obligatorias con el objetivo de llegar el primero a meta. Se trata de un sistema de rondas eliminatorias hasta llegar a la final. La pista debe tener un desnivel vertical de entre 100 y 240 metros, una longitud comprendida entre los 500 y los 900 metros, una anchura de un mínimo de 40 metros y una pendiente óptima entre los 14º y los 18º.

Luge:

Nace de la evolución del trineo a finales del siglo XIX, aunque con menos modificaciones que el bobsleigh y el skeleton. Si bien su expansión estaba condicionada por la poca cantidad de pistas, los escasos lugares en los que había circuitos que permitían su práctica, le valió para que en 1955 tuvieran lugar los primeros Campeonatos del Mundo, con competición masculina y femenina desde la primera edición, y en Innsbruck 1964 fue incluido en el programa de los Juegos Olímpicos.

Las pruebas se disputan individualmente o por parejas, en categoría masculina y femenina o equipo mixto. En la salida, el atleta se sienta en el trineo (23-27 kg.) y utiliza los hierros ubicados en las paredes de la pista para impulsarse al inicio y durante los primeros metros de la carrera, así como también el empleo de sus manos sobre el suelo, recubiertas con unos guantes especiales con pequeñas púas de acero en los dedos para sumar más velocidad. Consiste en realizar un trayecto a contrarreloj, con especial énfasis en que todos los competidores estén en las mismas condiciones, respecto al peso del trineo y de los pilotos. Las pruebas tienen lugar en una pista de 1 y 1,3 metros para los hombres, mientras que para las mujeres y las parejas debe ser de 800 a 1.050 metros. Superada la meta, le siguen otros 100 metros considerados como espacio de frenada.

Las pruebas olímpicas se desarrollan en cuatro mangas para las pruebas individuales y dos para las parejas. El orden de salida de las mangas individuales se establece de la siguiente manera: en la primera manga se sortea el orden de salida; en la segunda, ese orden se invierte; luego se sigue el orden de la clasificación surgido del resultado de las dos primeras mangas; finalmente se desciende en el orden inverso respecto al resultado de las mangas anteriores. La victoria se adjudica al atleta que, en función de la suma del puntaje de todas las mangas, completa el recorrido en el menor tiempo.

Esquí alpino:

Aunque las primeras competiciones que implicaban descenso de pendientes tuvieron lugar en Noruega, el esquí alpino se hace posible con la invención de la fijación del talón creada por Mathias Zdarsky en 1895. Desde 1931 celebra sus primeros campeonatos del mundo, con competición femenina desde el primer momento, y entra en los Juegos Olímpicos en Garmisch-Partenkischen 1936, con una combinada masculina y femenina. A partir de 1966 se celebra la Copa del Mundo y en la actualidad se estima que cerca de 60 millones de personas practican esquí alpino.

Sebastiano Gastaldi, olímpico en esquí. Crédito: Agence Zoom.

Las pruebas del esquí alpino se dividen entre eventos de velocidad (descenso y Super-G) y eventos técnicos (gigante y eslalon). La combinada es la suma de los tiempos de descenso y eslalon. En todas gana el menor tiempo realizado. Las puertas que deben atravesar los esquiadores son banderines que señalan el lugar por donde se deben realizar los giros. A medida que las pruebas van siendo más técnicas, la velocidad se reduce y los giros son más frecuentes.

Gigante: El eslalon gigante se disputa sobre dos mangas, sumando los tiempos finales, y el recorrido es en zigzag. El desnivel de la pista debe estar entre 250 y 450 metros para los hombres y de 250 a 400 para las mujeres. En ese espacio se sitúan de 55 a 70 puertas para competiciones masculinas y de 46 a 58 para femeninas. La distancia entre ellas debe tener un mínimo de 10 metros. En la segunda manga los competidores que han clasificado tras la primera compiten en dos grupos: el primero en salir agrupa a los 30 mejores tiempos, que salen en orden inverso de su clasificación. Los esquíes pueden estar fabricados con titanio, fibra de vidrio y Kevlar, mientras que la longitud varía de acuerdo a la altura del atleta.

Eslalon: Es la disciplina básica de habilidad. La caída vertical de la pista es, tanto en hombres como en mujeres, de entre 150 y de 200 metros, y en ese recorrido se sitúa un número de puertas similar al del eslalon gigante, dependiendo del desnivel. Pero la distancia entre ellas oscila entre 75 cm. y 13 m. Según el reglamento lo que debe pasar entre las puertas son los esquís y las botas, de modo que es habitual que el esquiador golpee los postes que señalan las puertas. En cuanto a los esquís, la longitud mínima es de 165 para hombres y 150 para mujeres.

 

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