Handball

 

HISTORIA

A lo largo de la historia han existido varios juegos que pueden ser señalados como los que dieron origen al handball. Aun así, el “raftball” o “torball”, surgidos en Alemania a finales del siglo XIX, son tomados como los precursores de este deporte. A finales de 1910, Carl Schelenz desarrolló un juego al que denominó “handball”. Éste era practicado sobre un campo de fútbol y también con 11 jugadores, pero con la única diferencia de que sólo podían utilizarse las manos. Esta modalidad de juego se mantuvo por mucho tiempo, pero, debido a las bajas temperaturas de los países del norte de Europa y a la poca atracción que generaba el deporte, se adaptó el juego a la pista cubierta y con siete jugadores, tal como es conocido actualmente.

Las primeras reglas del deporte llegaron con la creación de la Federación Internacional Amateur de Handball (luego Federación Internacional de Handball), en 1928. Dada la gran popularidad de la disciplina en Alemania, el deporte fue incluido en el programa de Berlín 1936, todavía con la modalidad de 11 jugadores. A pesar de esto, el debut no se dio con éxito: sólo seis países se anotaron y el deporte se dejó de tener en cuenta para futuros Juegos. Hubo que esperar 36 años para que el handball regresara a la cita olímpica. Y lo hizo en Alemania, dónde si no. Múnich 1972, ya con el nuevo reglamento en uso, marcó el regreso definitivo. Desde entonces, el handball siempre ha formado parte del programa olímpico. La prueba femenina se incluyó en Montreal 1976.

 

NATURALEZA DEL DEPORTE

Dos equipos de siete jugadores cada uno se enfrentan con el objetivo de anotar mayor cantidad de goles que el equipo contrario. No se puede tocar la pelota con ninguna parte del cuerpo que se encuentre por debajo de las rodillas y los tantos pueden anotarse únicamente si el balón es lanzado desde fuera de la línea de área o por encima de ella (en el aire, sin tocarla). El tiempo de juego consiste en dos mitades de 30 minutos, con un descanso de 10 minutos.

El jugador no puede retener el balón por más de tres segundos ni dar más de tres pasos con la pelota en sus manos sin picarla. Una vez que la pico y la agarró, no puede volver a hacerla botaar. Ningún jugador, atacante o defensor, puede tocar las áreas (las líneas también se tienen en cuenta como parte de ellas), a no ser que sea el portero. De lo contrario, se señalará penal o tiro libre, de acuerdo a quien haya cometido la infracción. Según la gravedad de la falta, éstas pueden sancionarse con amonestación, exclusión (por dos minutos), descalificación (el jugador no puede volver al campo pero puede ser reemplazado por otro a los dos minutos) o expulsión (el equipo juega con uno menos).

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