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Faustball: secretos de un deporte poco conocido que quiere despegar

Faustball: secretos de un deporte poco conocido que quiere despegar

El fin de semana se disputó en San Fernando la segunda y última fecha del Nacional de menores de faustball, deporte antiguo de raíces alemanas y similar al vóley,  practicado en un puñado de clubes de distintos puntos del país. Tres referentes de Rosario, Córdoba y Misiones analizan características, dificultades y desafíos de una disciplina formativa con potencial para crecer.

Partido entre el Círculo Alemán de Rosario y Guatambú de Misiones. Los santafesinos ganaron todas las categorías en el Nacional de menores.

“Uno recibe, otro levanta y el tercero le pega”. El señor, bien empilchado y con la confianza plena del que sabe de lo que habla, les explica los fundamentos del deporte a los chicos, que observan fascinados el ir y venir de la pelota mientras todos se tiran de cabeza para mantener vivo el punto.  En la otra punta del predio, la familia se tiene que ir temprano porque hoy juega River de local. Pero el más purrete no se da por enterado. “¿Te querés quedar?”, le preguntan. En la cancha se está disputando una final y el ambiente invita a aceptar el convite. “Sí”, la respuesta. Y se queda hasta el final. El domingo soleado abraza a las decenas de chicos, padres, entrenadores y amantes del deporte que se citan desde el viernes en la Asociación Alemana de Deportes de Punta Chica, en San Fernando. El club es sede de la segunda y última fecha del Nacional de menores de Faustball. ¿De qué?

“Es como jugar a algo que no existe en el planeta, nadie lo conoce”, dice Patricia Stopp, entrenadora del club Guatambú de Montecarlo, Misiones, parte del pequeño grupo de instituciones en las que se practica este deporte. “Te preguntan siempre qué es y tenés que arrancar desde la base. Que es parecido al vóley, se juega en pasto, la pelota puede picar… Hoy en día les digo que está en Internet. Googlealo que existe”.

Google nos dice que existe desde los tiempos del Imperio Romano allá por el siglo III, aunque en su versión moderna se extiende desde Alemania a mediados del siglo pasado. “Acá lo trajeron los marineros del Graf Spee. Quedó y fue creciendo, siempre ligado a los colegios alemanes de la Villa”, cuenta Víctor Favot, referente del deporte en Villa General Belgrano, la pequeña Alemania en Córdoba que cada año recibe la Oktoberfest criolla. Como allí, en otros puntos del país con raíces alemanas, como en Misiones, Rosario y algunas zonas de Buenos Aires, el faustball se instaló y creció. El país fue sede de campeonatos mundiales, es líder en la región y se mantiene habitualmente entre los seis mejores seleccionados del mundo. El próximo año, la Federación Argentina de Faustball cumplirá siete décadas de vida.

Sus principios son simples: cinco jugadores por lado en una cancha de césped de 50 metros de largo por 20 de ancho, divididos por una red de dos metros de altura. Se juega con una pelota de cuero similar a la de vóley y como en el deporte vinculado por asociación inmediata hay saque, recepción y ataque con un máximo de tres toques por jugada. A diferencia del mismo, la pelota puede picar después de cada toque dentro del campo y el saque lo realiza el equipo que perdió el punto. Ah, lo más importante. Se le pega con un solo brazo y con el puño.

El diagnóstico es claro y todos coinciden: “Lo puede jugar cualquiera, el problema es que no se conoce”.

ROSARIO

El faustball se practica en un puñado de clubes del país separados por cientos de kilómetros pero unidos por su origen alemán. El Círculo Alemán de Rosario es, para todos, el lugar de mayor nivel. El fin de semana lo ratificó ganando todas las categorías del torneo nacional. Baluarte argentino a nivel internacional, el club mantiene la vara alta a través del entrenamiento constante pese a la falta de competencias internas. Lo sintetiza Favot desde Córdoba: “Admiro a Rosario, porque sin una liga siguen manteniendo a Argentina entre los cinco mejores países del mundo”.

Hace algunos meses, un seleccionado de esa institución representó a Argentina en los Juegos Mundiales, ya que varios integrantes del equipo mayor nacional no pudieron viajar a Polonia por falta de recursos o tiempo. Ernesto Lorte lleva medio siglo vinculado al faustball, primero como jugador y luego como entrenador, pero nunca había ido a unos World Games. Como profesor de educación física y referente del equipo rosarino, hizo su debut en Polonia. “Dije, en este me involucro, tengo que estar”, cuenta. Sin los mejores, Argentina perdió con Chile la disputa por el quinto puesto, aunque Lorte se llevó una experiencia positiva. “Me fui contento porque siempre trabajamos con el grupo humano, es lo que priorizo por sobre el faustball”.

Ernesto Lorte, histórico jugador y entrenador de Rosario: “Es difícil llegar a todos porque falta publicidad”.

Esa premisa la lleva al campo de juego con los chicos, con los que trabaja en dos fundamentos: la técnica y el divertimento. “Para llegar a ser bueno, tiene que prevalecer la técnica. Estamos trabajando sobre la técnica a a diez años, a largo plazo. Si no, no se llega en el deporte. Y para ganar, tenés que divertirte. Es clave la diversión con el juego. Cuando transformás la presión en un juego, rompiste la barrera y no hay nadie que te gane”, explica quien es conocido en el mundo del faustball como Diente.

Representante a nivel sudamericano en remo en sus años mozos y practicante de varios deportes en su juventud, recuerda lo agitados que eran los duelos a nivel nacional e internacional. “Cuando arranqué jugando como pegador, tenía 16 años y había una batucada brasileña a cinco metros cuando yo sacaba”, rememora e infla el pecho. “A mí me encantaba, había una pica bárbara. Cuando me agredían, la fiebre me subía y era cazador. Hay que transformarse en cazador y no cazado. Vos podes perder, pero te vas como ganador”, sintetiza en tono místico. De todos modos, valora el nivel de respeto y camaradería que se transmite hoy en el deporte. “El grupo juvenil se lleva bien, trabajamos la rivalidad en la cancha y después se terminó. Que no sea violento como otras actividades que son agresivas afuera”, concluye.

Su club es el único dedicado en pleno al faustball en Rosario y Lorte admite que el problema para el crecimiento del deporte radica allí. “Es difícil llegar a todos porque falta la publicidad. Verlo es importante. El que ve un partido…”. El que ve un partido se engancha. Salvo su hijo de 16, que dejó de practicarlo porque “dice que le aburre”. Paradojas de la vida.

Los chicos del Círculo Alemán de Rosario, campeones del Nacional. Foto: Facebook Punta Chica.

Más allá del divertimento, Diente le saca el jugo a los valores del faustball y lo aplica como método inclusivo para el aprendizaje. “La inclusión a través de este deporte sirve mucho. Cuando tenés una cosa nueva genera un rechazo. Pero cuando el chico lo aplica está contento, está jugando. El faustball tiene esto del juego en equipo y es más fácil jugarlo de chico que otros deportes. Podés involucrar a todos. Y los chicos te piden jugar. Trabajé en escuelas donde no se podía patear la pelota por el lugar y todos pedían jugar a este deporte porque se los mostré”, revela. Hete aquí una de las claves: difusión.

CÓRDOBA

Hace dos años, Argentina organizó un mundial. ¿De qué? De Faustball. Villa General Belgrano recibió a los mejores seleccionados del mundo en un certamen que dejó como ganador a, vaya casualidad, Alemania. Víctor Favot fue una pieza fundamental para la elección de su pueblo como sede durante el Mundial de 2011, disputado en Austria. Pero la política le jugó una mala pasada y quedó fuera de la organización del evento. “La propuesta la llevamos con el apoyo de un intendente que perdió las elecciones y tuvimos que trabajar con un intendente de otro palo y yo quedé afuera porque era del otro bando”, dice. La grieta, siempre presente.

El mundial se hizo, pero lamenta haber desaprovechado la oportunidad para desarrollar el deporte. “Fue un buen evento, lo que faltó es que no se aprovechó para difusión. No se entendió, fue un campeonato más a nivel mundial. No tuvo impacto en las escuelas”.

Víctor Favot, referente cordobés: “El chico que vino hoy se engancha, pero ahora tenemos que darle una propuesta en serio para que no se canse dentro de un mes”

En las escuelas se asentó la presencia para mantener vivo al faustball en el pueblo. Sin jugadores, el Villa General Belgrano Faustball Club había dejado de competir a nivel nacional, así que junto a un grupo de profes, Favot reunió a chicos de distintas escuelas y afrontó el desafío de volver a jugar los nacionales. “Le hice la propuesta al club, que pagó el colectivo y entre los encargados y algunos allegados a los colegios les dijimos a los chicos que tenían que vender ocho pollos a 200 pesos; el 50 por ciento era para pagar los viajes y el otro 50 para pagar los gastos de la pollada. Es una estrategia para que los padres se acerquen y sean parte. Espero que de esta forma podamos encaminar de nuevo el faustball”.

La falta de competencia lleva a la falta de motivación y el abandono. Esa es uno de los obstáculos que deben sortear en Córdoba. “Fuimos a la primera fecha en Rosario y ahora acá. Y se termina hasta el año que viene. Una propuesta es ver si ahora con los colegios podemos crear una competencia interna. Sé que el chico que vino hoy se engancha, pero ahora tenemos que darle una propuesta en serio para que no se canse dentro de un mes”, explica Favot.

Otro de los problemas que deben afrontar en Villa General Belgrano es uno que atañe indefectiblemente a todo pueblo; cuando terminan el secundario, los chicos se van a estudiar a la ciudad y dejan de jugar. “En la provincia es el único lugar donde se practica. En el resto de Córdoba no pasa nada”, se queja Favot. Esa falta de desarrollo condiciona la continuidad del deporte en la región. “La escuela cumple la función de la iniciación deportiva, donde el chico viene, se divierte, la pasa bien. Ya después mejorar el nivel competitivo se da en el club y es lo que nos está faltando en Córdoba”.

Más allá de las adversidades, el referente cordobés valora los beneficios del deporte y los grafica con su propia experiencia. “El faustball es muy social, muy de las familias. Estamos muy metidos en el deporte competitivo y nos olvidamos del compañerismo. Tengo amistades de cuando tenía 10 años y quedaron para toda la vida”.

Trofeos y medallas del Nacional de menores. Foto: Facebook Punta Chica.

El vínculo que se genera a través del deporte es lo que apasiona a Favot y lo invita a seguir peleándola a pesar de las dificultades. “Uno se apasiona y esa falta de competencia la cubre con motivaciones de juntar la plata para viajar y el entorno social; las polladas, con los padres vendíamos canelones, eso va acercando a la gente”.

MISIONES

El próximo Sudamericano de mayores se disputará en noviembre en Montecarlo, Misiones. Allí se encuentra el club Guatambú, que junto a la Unión Cultural de El Dorado, en el que solo practican mayores, llevan adelante el faustball en la provincia. “No hay mucha movida, es bastante tranquilo. Somos estos, tenemos un grupo de chicos muy chiquitos, damas y veteranos”, cuenta Patricia Stopp, entrenadora del club. Como le pasa a los cordobeses, el exilio de jóvenes que se van a estudiar a la capital o a otras provincias atenta contra el desarrollo del deporte en la zona. “Arrancamos con chicos desde los cinco años y cuando están llegando a su máximo nivel se van”, se lamenta. Pero no solo eso. También debe competir contra otros deportes. “Hay disciplinas que llaman más la atención porque tienen competiciones provinciales, entonces los chicos van porque tienen torneítos cada dos fines de semana”.

Patricia lleva casi tres décadas vinculada al faustball. Comenzó a jugar a los 10 por legado de sus padres y realizó todo el recorrido: del juego a lo competitivo y de ahí a la enseñanza. “Yo jugué en selección y el faustball me dio un montón de cosas buenas, como poder viajar. Estuve un mes en Suiza pagando solo el pasaje. Fui a Colombia como entrenadora de la selección de menores”, enumera. Es por eso que la sigue remando para poder devolverle algo al deporte, aunque ello implique esfuerzos sobrehumanos.

Patricia Stopp, entrenadora misionera: “Al faustball le falta gente que juegue al faustball”.

“Es difícil porque estamos lejos, en Misiones nos cuesta participar de los nacionales. Vinimos en un minibús y nos salió dos mil pesos por persona; vinimos 15. La inscripción sale 500 y lo pagamos vendiendo pollo asado los sábados”, cuenta. Cerca tiene una alternativa: Brasil, país que está en la élite del faustball mundial, sobre todo entre las damas. “Ir a Brasil es más barato y por categoría hay mas equipos. Estamos más cerca de alguien que juega muy bien, es un beneficio. Son chicas que están ganando hace cinco años la Copa del Mundo y cada tanto podemos chocarnos en algún torneo”. El problema, entonces, es cómo administrar los recursos para participar en las competencias internas. “Tenés que participar de los nacionales porque si no se cae del deporte, Los padres me dicen que podemos hacer dos viajes por año y hay dos fechas nacionales, entonces no puedo ir a Brasil. Es un dilema.”

En Guatambú se entrenan los sábados a la tarde, pero no de forma regular. Lluvias, cumpleaños, torneos de otros deportes; siempre hay circunstancias para no practicar, y por ende no evolucionar. Stopp viajó a Buenos Aires con tres equipos, pero algunas falencias: tuvo que incluir chicas para competir con varones y así completar un equipo que tenía jugadores que arribaron al torneo con cinco entrenamientos en el año. Sí, en el año. “Los chicos me hacen esto de no entrenarse porque son pocos y saben que viajan”, afirma Patricia. La receta, considera, es simple: “Al faustball le falta gente que juegue al faustball”.

Un ejemplo que grafique. Fernando Suárez juega al faustball, pero solo desde hace un mes. En el club misionero hace vóley y handball y aceptó el convite para participar del torneo. “Me invitaron a probar y me gustó mucho, es muy lindo deporte”, dice. Punta receptor en vóley y con proyección de ser profesional, se destacó en Punta Chica como pegador. “Lo mejor del faustball es tirarse, podés descargarte, si sos pegador podés. Me encanta”, dice quien piensa estudiar el profesorado de educación física en Corrientes. “Conocí mucha gente, hice muchos amigos. Estuvo muy bien organizado el torneo, no nos faltó nada”, destaca sobre el Nacional. Y sobre el faustball, que dice que “me re gusta”, aunque claro, “no tanto como el vóley que es mi pasión”.

Así como otros deportes funcionan como competencia del faustball, Stopp también se fija en ellos como espejo para que su disciplina crezca. Es el caso del handball. “No existía y hoy es re conocido, está en los Evita, se juegan intercolegiales, se da en las escuelas y se juega en los clubes. El Faustball no se juega en ningún lado, hasta en el pueblo hay gente que no sabe. Vamos a la radio o la tele local y no saben cómo se juega”.

Fernando Suárez juega al vóley, conoció el faustball hace un mes y se prendió: “Lo mejor es tirarse, podés descargarte”.

El Sudamericano de noviembre es una oportunidad para difundir y en Misiones no quieren que ocurra lo del mundial. Buscan sacarle el jugo. “Es lo que queremos porque nos re cuesta, lo que tratamos es sacar el viernes a la mañana una jornada de faustball en las escuelas como capacitación a los profes de educación física. Con eso al menos tratamos de atraer a todos los profes de la zona para que nos den una mano”, afirma Stopp. El movimiento, además, retroalimenta al pueblo. Habrá unos 200 competidores alojados en el club, en una escuela y hasta en el cuartel de bomberos. “Es movimiento, mucha gente va, consume, hay gente que va a llegar el martes o el miércoles, se va a Cataratas y vuelve. A todos les conviene”.

Como Favot, la entrenadora misionera destaca dos aspectos fundamentales de su deporte. Uno, lo social: “Es muy familiero el ambiente, con otros deportes no pasa”. El otro, viajar: “No me hubiese ido a Europa ni en pedo”. Es por eso que se frustra al no poder verlo crecer. “Lo que más bronca me da es que no sea un deporte conocido, porque es remar en dulce de leche repostero”. Y cita un ejemplo básico: “Hasta para comprarte zapatillas; usamos de futbol cinco o decimos que es para hockey sobre césped, porque decís faustball y cagaste”.

BUENOS AIRES (LO QUE VIENE)

En Buenos Aires atiende Dios. Bueno, quizás no, pero al menos es el ombligo del país. En cualquier ámbito, y en el faustball también. El fuerte del deporte radica en SAG Ballester y sobre todo en Punta Chica, el club sanfernandino que tiene al faustball como único deporte competitivo y fue sede del Nacional durante el fin de semana. Es, además, el club del nuevo presidente de la federación argentina, Federico Fritz, y un centro ineludible para el futuro del deporte.

El Nacional de menores tuvo una doble función: darle un marco de competitividad a los chicos de todo el país y juntar a la familia del faustball nacional para empezar a sentar las bases del progreso. En ese sentido, todos los presentes destacaron las nuevas iniciativas y miran lo que viene con optimismo.

“El cambio hace bien, aggiornar todo hace bien, me parece genial”, dice Stopp, que también hace eje en los esfuerzos particulares de cada club. “Soy representante del club en la federación hace 15 años. Ahora logré que chicos de mi edad se involucren en la institución y voy viendo si les pudo pasar las cosas, porque la renovación siempre viene bien”. La misionera apunta a una palabra fundamental: seriedad. “Escribir un mail desde mi cuenta a la Secretaría de Deportes parece una boludez, pero te suma un montón. Ser más formales, mas una institución, te permite abrir puertas”, considera, aunque sabe que estas modificaciones demandarán tiempo. “Estos cambios capaz no impacten ya, pero van a sentar un precedente para empezar un cambio que tiene que surgir. Hay que tener paciencia, pero hay que hacer las cosas”.

“El futuro es lindo, se está trabajando mucho”, sostiene Lorte, quien manifiesta su aval a la nueva conducción: “Desde Rosario apoyamos”. La clave, piensa él, está en la publicidad. “Los veo muy interesados en la propaganda y para que se junte gente tiene que haber difusión”.

Desde Córdoba, Favot también acompaña. “Con el cambio de autoridades se nota que hay sangre fresca. Le da un viso de mayor seriedad y organización a la vez. Nosotros tapábamos huecos y la propuesta ahora es ser un poquito más serios”, dice. La mirada está cargada de esperanza: “Cuando veo ideas innovadoras y que se piensa a largo plazo, creo que los resultados van a venir”. El tiempo dirá.

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@QuerciaNicolas

Periodista en construcción.

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