Escalada

Escalada: secretos de un nuevo deporte olímpico

Escalada: secretos de un nuevo deporte olímpico

La disciplina hará su debut en Tokio 2020, aunque antes se presentará oficialmente en Buenos Aires 2018. Cómo crece el deporte en el país de la mano del impulso olímpico.

Rocío Becerra en acción. Una de las promesas de la escalada nacional.

Dentro de un paquete que incluye al béisbol, sóftbol, surf, karate y skateboard, la escalada deportiva fue votada en la asamblea del Comité Olímpico Internacional (COI) realizada en Río en la víspera de los últimos Juegos para formar parte del programa de deportes en Tokio 2020. La decisión produjo cambios en la matriz de la competencia a nivel internacional y provocó modificaciones en Argentina, que ahora busca estructurar al deporte para estar a la altura del más alto nivel. El desafío es grande: la presentación oficial de la escalada en el movimiento olímpico será aquí, en Buenos Aires 2018.

“El efecto olímpico se siente”, le dice a Cinco Anillos Martín Lascano, secretario de Andinismo dentro de la Federación Argentina de Ski y Andinismo (FASA). Lascano viene de participar en la asamblea general anual de la federación internacional, donde se empezó a discutir sobre las transformaciones en el formato del deporte y los sistemas de clasificación de cara al ingreso olímpico en los próximos Juegos de la Juventud. “Tenemos un papel preponderante en el deporte hoy y todo el mundo está mirando a Argentina. Es una ventaja y una presión”, confiesa.

La escalada deportiva competitiva se compone de tres modalidades: bloque o boulder, que se realiza en muros de baja altura que no superan los seis metros en los que hay que ir superando una serie de obstáculos en el menor tiempo posible; dificultad, en muros de 15 metros donde hay que escalar lo más alto que se pueda en un tiempo límite; y velocidad, un mano a mano eliminatorio en el que el primero que llega a la cima gana. Habitualmente separadas, las disciplinas se integrarán en el sistema de competición olímpica: 20 atletas por rama compiten en las tres modalidades y las medallas se definen por la clasificación general. “Nos estamos adaptando porque en general los atletas de escalada son especialistas en dificultad, velocidad o bloque”, cuenta Lascano. “Ahora van a surgir nuevos atletas especialistas en overall (prueba completa) y no necesariamente el mejor de una disciplina es el mejor en todas; eso es lo que cambia el paradigma del deporte hoy”.

Más allá de los cambios en el formato, el desafío argentino está puesto en la estructura competitiva y la infraestructura del deporte. “Durante muchos años la escalada no estuvo estructurada en Argentina”, explica el secretario, que empezó a escalar en 1990 y lleva más de una década, paradójicamente, escalando puestos en la gestión del deporte. “Hubo un intento entre 2009 y 2011 en el que se armó un campeonato argentino pero fue difícil continuarlo porque los escaladores no están habituados a estar dentro de un sistema federativo y una estructura deportiva como la que se viene ahora. Hace dos años y medio empezamos a trabajar con el nuevo campeonato argentino, que este año tendrá su segunda edición. Además en 2017 se va a hacer el primer argentino de juveniles pensando en Buenos Aires 2018”.

“Hace más de 20 de años que vengo practicando la modalidad”, cuenta Mauricio Ho, el campeón de esa última edición nacional en 2011 antes de la transición que concluyó el año pasado. “Empezó como un hobby con unos amigos de Mendoza que eran guías de alta montaña y me invitaron a escalar a la roca. Y después de 4 o 5 años de escalar me surgió el bichito de competir”, relata quien hoy instruye a medio centenar de chicos en el equipo El Desplome, en San Luis, y cuenta con un nada despreciable récord de 23 títulos nacionales y un bicampeonato sudamericano como entrenador. “Siempre faltó generar más competencias regionales”, afirma. “Ahora se busca nuclear provincias y después armar un nacional donde los mejores se presenten y saquemos los campeones. Tiene que haber una buena predisposición de todos para generar una competencia. Infraestructura siempre faltó, pero sobran las ganas”.

Infraestructura es una palabra clave para la transformación de la escalada nacional. La base del deporte son los muros y hoy Argentina no cuenta con la calidad necesaria para el alto nivel. “No existe un solo muro de calidad internacional. Por ejemplo, para traer un campeonato panamericano no tenemos”, confiesa Lascano. Según el secretario de Andinismo, la construcción de cada uno de esos muros demanda más de 200 mil dólares, dinero del que la federación no dispone. “Son años de presupuesto. Hay muros de buena calidad como para competir, pero no al nivel internacional”, agrega quien sueña con sacarle el jugo en este aspecto a los Juegos de la Juventud. “Estamos negociando para que el muro que se utilizará en Buenos Aires 2018 quede en Argentina”.

Sin embargo, la mayor iniciativa para la construcción de muros de calidad está lejos del centro porteño y se lleva a cabo en San Luis con fondos de la provincia. “Gracias al Campus de La Punta se hará un muro de velocidad y el Ministerio de Deportes hará uno de velocidad y otro de dificultad”, cuenta Mauricio Ho. La idea es que los muros estén listos en los próximos meses, ya sea antes de agosto para prepararse rumbo a la Copa del Mundo de Austria o antes fin de año. “Se han dado cuenta que los chicos necesitan para representar a Argentina a nivel mayor tener esa estructura”, agrega el entrenador.

“Para mejorar la estructura siempre hacen falta varias cosas”, enumera Lascano. “Por un lado los técnicos, en nuestro caso los jueces de escalada y los armadores y abridores que diseñan la competencia. En la federación venimos trabajando hace dos años con la formación de técnicos; otra son los muros; y lo otro son los escaladores, que hay y de buena calidad, pero hay que estructurarlos a lo que va a ser el deporte olímpico”. El mandamás sostiene que hay buena difusión del deporte en el país y lo que hace falta es dotarlo de recursos y estructura. “Hay más de 100 clubes y muros en todo el país, en casi todas las provincias”, cuenta con satisfacción. Y sintetiza: “En cuanto a estructura y muros estamos pobres, pero en cuanto a escaladores y competencia no estamos mal posicionados. Tenemos candidatos a obtener buenos resultados”.

Uno de esos escaladores de buena calidad no es uno sino una. Una niña de 15 años. Valentina Aguado, puntana que integra el grupo de Mauricio Ho junto a otras promesas como Rocío Becerra, Valentín Sternik y Guillermina Zapata, es campeona juvenil, nacional y este fin de semana en Chile irá por su tercer título sudamericano. El año pasado se metió en las semifinales del Mundial de Francia, pero fue descalificada por una falla reglamentaria: no tenía la edad mínima para competir. “Valentina tiene fijo su objetivo personal de representar al país y estar entre las mejores del mundo”, cuenta su entrenador, que confía en sus posibilidades para el futuro: “Tiene muchas chances de ir a Tokio, hoy por hoy. La veo bien entrenada y con objetivos claros. Es la mejor de Argentina a nivel juvenil y seguramente nos represente en la Copa del Mundo en Austria y después en el Panamericano en Canadá entre agosto y septiembre. Es la carta de Sudamérica”.

Valentina Aguado y Mauricio Ho, una sociedad exitosa.

Si bien este será el primer ciclo olímpico de la escalada, la federación siempre ha tenido vínculos con el Comité Olímpico Argentino (COA) por estar integrada con el ski. Es por eso que no hay perspectivas a corto plazo de una separación. “La lógica sería que en algún momento pase”, reconoce Lascano. “Pero hoy en día a ninguno -y sobre todo a la escalada- le conviene dividirse porque hoy mucho del apoyo que conseguimos está basado en el know how que tenemos por el ski y la cercanía con el COA por estar dentro de la federación”, explica el secretario de Andinismo. Y agrega: “Gracias a que están los deportes unidos podemos hacer lo que estamos haciendo. El apoyo del ski ha sido invaluable desde hace un montón de años”.

Tanto Lascano como Ho valoran el esfuerzo y la dedicación de la comunidad escaladora nacional para el progreso del deporte. “Fueron muchos años de construir sobre cero y ahora después de muchos años de pelearla estoy viendo los frutos”, dice el secretario. Y el entrenador nacional se pliega: “Me apasiona ver que el deporte sigue creciendo a base de esfuerzo y motivación. Todo lo que pensaba que era imposible se logró”.

El deseo de la escalada mundial es que Tokio no sea una experiencia única y que el deporte pueda mantenerse en el programa olímpico. Para Argentina, el sueño es estar presente en Japón y que ese sea el motor del crecimiento sostenido. “Tokio 2020 es un gran objetivo que hace que la vara esté muy alta. Y queremos que se mantenga”, sostiene Lascano, quien sabe que deben aprovechar el empujón del COI. “Yo empecé a escalar hace 27 años y lo he visto arrancar y caerse un montón de veces. Ahora el olimpismo nos está dando la chance crecer y mantenerlo”. Para eso deberán hacer lo que más saben: escalar.

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Redacción 5A28 noviembre, 2018