Equitacion

 

ADIESTRAMIENTO

 

HISTORIA

La cultura de adiestrar caballos se remonta a la Antigua Grecia, época en que los jinetes ganaban prestigio gracias a la disciplina y a las habilidades de su montura. Sin embargo, tras la conquista romana de aquellas tierras, ese trato hacia los caballos fue desapareciendo con el correr de los años.

Hubo que esperar hasta el siglo XVI, durante el Renacimiento, para que el adiestramiento ecuestre vuelva a instalarse. En 1532 se creó en Nápoles una academia de equitación cuyos ideales y enseñanzas se difundieron por toda Europa. Pero no fue hasta un par de siglos más tarde, con la construcción de la reconocida Escuela Española de Viena, en 1729, que el adiestramiento consiguió su perfeccionamiento.

Las primeras competencias internacionales empezaron a llevarse a cabo en torno al 1900, y no pasó mucho tiempo para que la disciplina fuera incluida en el programa olímpico. El adiestramiento apareció por primera vez en los Juegos de Estocolmo, en 1912. Casi diez años más tarde (1921) se funda la Federación Ecuestre Internacional y, poco tiempo después, en Ámsterdam 1928, se integra la prueba por equipos a los Juegos.

 

NATURALEZA DEL DEPORTE

La equitación es el único deporte presente en los Juegos Olímpicos que permite que hombres y mujeres compitan entre sí. En un campo de 60 x 20 metros, el jinete debe realizar una serie de movimientos (obligatorios o no, dependiendo de la etapa) en los que se demuestre el control sobre el caballo.

Existen siete jueces que, ubicados en distintos sectores, evalúan el desempeño del dúo. Las notas van del 0 al 10, y se tienen en cuenta diversos puntos como: la ejecución de los aires (pasos), la sincronía entre caballo y jinete, el contenido estético, el comportamiento de la montura (si es dócil o se muestra tenso), entre otros aspectos. Todo debe resultar natural; está prohibido hablar o hacer ruidos como señales.

 

CONCURSO COMPLETO

 

HISTORIA

Conocido como el triatlón ecuestre, el concurso completo de equitación nació en Europa como una competencia militar para medir el rendimiento de los caballos en diferentes situaciones que podrían ocurrir en servicio. Estas pruebas resultaron muy efectivas y, pronto, se empezaron a utilizar para que las caballerías de diversos países pudieran probarse y desafiarse unas a otras.

La disciplina ganó popularidad rápidamente, por lo que el Comité Olímpico Internacional decidió integrarla al programa olímpico en los Juegos de Estocolmo 1912 (junto con la prueba de adiestramiento), a pesar de que la primera competencia oficial tuvo lugar apenas 10 años antes. La Federación Ecuestre Internacional se funda en 1921.

 

NATURALEZA DEL DEPORTE

Es la disciplina más completa de la equitación; demanda una capacidad muy grande para adaptarse a todas ramas ecuestres. Está compuesta por una prueba de adiestramiento, otra de campo a través y una última de salto. Una por día (la doma puede durar dos, de acuerdo a la cantidad de participantes). Los jinetes deben utilizar siempre el mismo caballo.

Luego de una inspección de la montura, se lleva a cabo la prueba de adiestramiento. Consiste en llevar a cabo una serie de aires (movimientos) obligatorios. En una arena rectangular de 60 x 20 metros, el jinete y el caballo deben ejecutar los diferentes pasos con la mayor harmonía posible, centrándose en la ejecución técnica y su estética. Está prohibido realizar cualquier tipo de ruido o señales.

Los focos del evento se centran en la segunda prueba. El campo a través es la etapa por excelencia. También la más exigente: pone a prueba la velocidad, la resistencia y las habilidades de salto del caballo, así como también el conocimiento del jinete y sus condiciones para manejar la montura. El recorrido está compuesto por entre 42 y 45 obstáculos. Excederse del tiempo reglamentario y cometer faltas pueden suponer penalizaciones.

La última prueba, la de salto, tiene lugar tras otra inspección al caballo. Los competidores pueden retirarse voluntariamente si notan que el caballo no está en condiciones de continuar con las exigentes pruebas. La última etapa está dividida en dos series de entre 11/15 saltos de 1,30 metros de altura.

 

SALTOS

 

HISTORIA

El salto a caballo empezó a tomar relativa importancia a partir del siglo XVIII, en Gran Bretaña. El crecimiento de los campos cercados en la zona produjo que los cazadores empezaran a desarrollar el salto de forma efectiva para poder perseguir a sus presas sin que las vallas sean un impedimento. No tardó mucho para que esta actividad gane terreno como competencia: ya a mediados del siglo XIX, las carreras con obstáculos comienzan a ser práctica común en la clase alta de las islas británicas.

Con el tiempo, estos certámenes dejaron de ser atractivos por sus recorridos largos y la imposibilidad de seguir el desarrollo de la competencia. Por esto mismo, se estableció que las pruebas debían llevarse a cabo en recintos más pequeños. Se estima que la primera competencia con este nuevo formato se realizó en Irlanda, en el año 1865.

Rápidamente, el salto ecuestre se expandió por el continente europeo. Tan sólo algunos años más tarde, la disciplina fue incluida dentro del programa olímpico de París 1900, la segunda edición de los Juegos. Sin embargo, la equitación no formó parte de las dos siguientes, San Luis 1904 y Londres 1908. El regreso definitivo se dio en Estocolmo 1912, ya con un formato renovado de la competición gracias a las ideas del italiano Federico Caprilli, quien es considerado el padre de la equitación moderna. La Federación Ecuestre Internacional fue creada algunos años después, en 1921. Las mujeres se unieron a los Juegos recién en París 1924.

 

NATURALEZA DEL DEPORTE

Es una disciplina que demanda sincronización entre la destreza física del caballo y la capacidad de control del jinete, y que tiene el objetivo de cumplir una serie de obstáculos dentro del tiempo reglamentario. Los obstáculos tienen diferentes alturas y pueden ser de diferentes tipos, como barreras, muros y fosos (saltos sobre agua).

Derribar un obstáculo, tocar con una extremidad del caballo el agua, desviarse del camino, no seguir el orden del recorrido o no completarlo dentro del tiempo establecido, pueden suponer distintas penalizaciones. El ganador será aquel que haya obtenido menos penalizaciones.

 

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