Política deportiva

Dos de cada tres atletas desaprueban la política deportiva del Gobierno

Dos de cada tres atletas desaprueban la política deportiva del Gobierno

Así lo marcan los resultados de una encuesta con más de un centenar de deportistas de alto rendimiento. Más de la mitad considera que “estamos retrocediendo”. Defensa casi unánime al CeNARD, críticas al trabajo del ENARD y cautela mayoritaria respecto a la nueva Agencia de Deporte Nacional. 

El presidente Macri junto a los deportistas argentinos de los Juegos Olímpicos de la Juventud. Crédito: Casa Rosada.

La mayoría de los atletas nacionales de alto rendimiento desaprueba la política deportiva del Gobierno. Así lo refleja una encuesta que realizó Cinco Anillos con más de un centenar de deportistas de diferentes selecciones nacionales. Dos de cada tres atletas (algo más del 70% de los consultados) califica de mala o muy mala la política del Gobierno en general y más de la mitad ve con pesimismo el futuro y cree que “estamos retrocediendo”. Además, la encuesta muestra un apoyo casi total al mantenimiento del CeNARD como centro deportivo, revela críticas al funcionamiento del ENARD y marca cautela de la mayoría respecto a la nueva Agencia de Deporte Nacional (ADN).

La semana pasada, el Gobierno creó por decreto la ADN, un ente descentralizado y autárquico que toma las funciones de la Secretaría de Deportes de la Nación (SDN). La gran novedad fue que el ente nacía con atribuciones para capitalizar sus bienes públicos en manos privadas. La medida generó reacciones diversas entre los deportistas, y este jueves parte de la comunidad deportiva se movilizó en defensa del CeNARD, tras lo que consideró un avance más en el intento oficial de trasladar el centro deportivo al Parque Olímpico de Soldati. El viernes, en conferencia de prensa, el presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), Gerardo Werthein, pidió oficialmente que el decreto sea debatido y convertido en una ley del Congreso con la participación de representantes del COA y de la Comisión de Atletas en su redacción.

Con la condición de no publicar sus nombres y así a animar a aquellos que suelen optar por no opinar públicamente de estos temas, Cinco Anillos consultó a deportistas nacionales de alto rendimiento sobre la creación de la ADN, pero también sobre la política deportiva del Gobierno en general, el trabajo del ENARD, qué hacer con el CeNARD y el Parque Olímpico y cómo veían el futuro del deporte nacional.

QUIÉNES PARTICIPARON

De la encuesta participaron 109 deportistas de más de 40 deportes diferentes; 62 varones y 47 mujeres. Integrantes y ex integrantes de selecciones nacionales, de deportes olímpicos y no olímpicos; deportistas adaptados, representantes en Juegos Paralímpicos y Parapanamericanos; profesionales y amateurs; campeones nacionales, regionales y mundiales, y medallistas panamericanos y olímpicos.

Gimnasia trampolín, judo, ciclismo de ruta y pista, gimnasia artística, pentatlón moderno, taekwondo, levantamiento de pesas, patinaje de velocidad, esquí alpino, bádminton, tiro deportivo, canotaje, gimnasia rítmica, atletismo, korfball, natación, esgrima, snowboard, escalada deportiva, remo, patinaje de velocidad sobre hielo, BMX, golf, equitación, karate, ciclismo de montaña, pelota vasca, gimnasia aeróbica, handball, rugby, tenis de mesa, triatlón, esquí náutico, tiro con arco, beach handball, beach vóley, waterpolo, fútsal, squash y natación artística son los deportes representados por los y las deportistas que respondieron.

En cuánto a la experiencia de los y las deportistas, algo más de la mitad (50,5%) cuenta con más de una década de práctica en el alto rendimiento, por lo que atravesaron todos los sistemas y políticas deportivas en distintos gobiernos. El 33,9% tiene entre 5 y 10 años de experiencia, mientras que hay un 15,6% de juveniles con menos de 5 años en el deporte de alto rendimiento.

 

BECAS Y OTROS APOYOS

Más de la mitad de los y las deportistas que contestaron no cuentan con una beca del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), pero sí con una beca de la Secretaría de Deportes, ahora reemplazada por la ADN. Un 53,2% respondió que no cuenta con beca del ENARD, mientras que el 58,3% sí cobra beca de la SDN. 

El sistema de becas del ENARD es absolutamente meritocrático. Se requieren resultados exitosos en grandes competencias para conseguirla y se deben ratificar en cada ciclo olímpico o panamericano para mantenerlas. En ese sentido, durante los últimos tres años, desde la asunción del actual Gobierno, algo menos de la mitad de los encuestados (47,7%) conserva su beca, un 34,9% afirma haberla perdido y el 17,4% no tenía beca ni antes ni ahora.

Por último, la importancia del apoyo público al deporte de alto rendimiento se manifiesta en la virtual inexistencia de aportes privados. El 85,3% no cuenta con patrocinadores del ámbito privado y dependen exclusivamente del Estado para el sostenimiento de su carrera deportiva.

En general, el sistema de becas empleado por el ENARD (especialmente) y la SDN es valorado por el premio a las metas cumplidas, pero criticado por la falta de incentivos para poder ingresar en ese circuito virtuoso. “Que las becas no deban ser un premio una vez alcanzado el resultado, si no que sean un aporte para llegar a ese resultado”, sostiene un pentatleta. Algo similar manifiesta una patinadora, que pide apoyo “tanto en las buenas como en las malas a través de un seguimiento al deportista. Los procesos burocráticos entorpecen la dinamicidad y hacen que pierda tiempo el deportista. Tiempo que hace a la diferencia cuando se habla de alto rendimiento”.

“Conozco deportistas de calidad que percibían becas tanto del ENARD como de la Secretaría, y ahora perdieron una de las becas y están en una situación económica complicada y no van a poder seguir dedicándose exclusivamente al deporte”, agrega un nadador con experiencia internacional. Una judoka, integrante de la selección nacional, lo sintetiza: “Cada vez exigen más resultados, pero dan menos apoyo económico”.

 

LA POLÍTICA DEL GOBIERNO: PULGAR PARA ABAJO

Ante la pregunta “¿cómo calificás la política deportiva del Gobierno en general?”, dos de cada tres atletas encuestados (y algo más) respondió negativamente. El 44,4% la tachó simplemente de mala, mientras que el 26,9% la considera muy mala. En oposición, un 27,8% apoya el rumbo oficial en materia deportiva y un mínimo 0,9% califica la política nacional como muy buena.

“Argentina no cuenta con política deportiva, no tiene tampoco un desarrollo para llegar a un máximo nivel y solamente se lo apoya al que trae resultados, y el apoyo no es suficiente”, sostiene un campeón del mundo en un deporte que no forma parte del programa olímpico. “Si sos mayor y sos independiente, una lesión o un mal resultado te deja fuera del sistema y te obliga a dejar el deporte”, continúa quien posee varias medallas a nivel mundial en su disciplina. “Estamos muy lejos de ser profesionales, para ello necesitamos un apoyo verdadero y un seguimiento continuo, un desarrollo de más de 5 años para llegar a la élite mundial. Lamentablemente no lo tenemos y por eso mismo argentina no logra destacarse. Solo muy pocos llegan. El deporte en la argentina solo te deja satisfacción personal…”.

Para una ciclista con más de una década de experiencia internacional, “no hay una política deportiva qué trabaje por mejorar el deporte amateur”. Por su parte, un karateka considera que “hace falta más profesionalismo y menos oportunismo”. Las críticas alcanzan no solo al actual gobierno, sino a las administraciones anteriores. Una representante olímpica en canotaje reconoce que “el deporte ha mejorado, pero sigue faltando” y ve en la falta de federalismo un gran obstáculo. “De la manera que se maneja y centraliza el deporte en Buenos Aires, eso no va a pasar”.

Un atleta juvenil que compitió en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires advierte sobre las diferencias en los apoyos a deportistas mayores comparados con los juveniles. “Las categorías mayores son apoyadas por el ENARD. Las categorías mas chicas se las rebuscan y pueden avanzar hasta cierto nivel, pero después, donde es necesario el apoyo (categorías U18, U20 y U23) no se brinda el apoyo necesario, y eso hace que en estas categorías haya un filtro muy notorio, que hace que el deporte no avance, retroceda”.

A su vez, una triatleta realiza una propuesta concreta para mejorar el modelo de desarrollo deportivo. “Hay que reestructurar el sistema deportivo argentino”, afirma. “Me refiero al circuito Educativo – Desarrollo Deportivo – Alto Rendimiento. Hay que hacer un cambio drástico y urgente en el plan educativo del profesorado de educación física; generaría un cambio drástico en la educación física en las escuelas. Luego se detectan talentos con la opción de incorporarse a becas secundarias y/o universitarias (otorgadas por las instituciones). Estas becas universitarias tienen que tener contacto con el sector privado a través de un programa laboral de alto rendimiento permitiendo el desarrollo del alto rendimiento con un futuro asegurado”.

Un judoka va un poco más allá y hace un balance general para sentar su posición crítica respecto a las medidas del Gobierno en el área de Deportes. “Un gobierno que desfinancia (recorta el presupuesto) y hace perder autonomía financiera al ENARD, recorta becas al 60%, viajes, expulsa a los deportistas que viven en el hotel del CeNARD (falta de presupuesto), vende a capitales privados el predio del CeNARD para inversiones inmobiliarias y desprotege a los ciudadanos en todos los extractos sociales no tiene buenas intenciones”, reflexiona y grafica de forma contundente: “Aspirábamos a un Ministerio y conseguimos una Agencia”.

Pero no todo son críticas. “Yo intento no quejarme y aceptar lo que venga”, dice una tiradora. “Yo tiro con arco porque me encanta y es una pasión, tengo mi trabajo y mi profesión con la que pago todos mis impuestos y el día a día. No pienso en lo que no tengo o lo que no me dan o lo que tengo que pagar o sale de mi bolsillo. Soy laburante, y como les digo a los jóvenes tiradores, que estudien, porque esto pasa y hay que vivir la vida”.

 

AGENCIA DE DEPORTE: MEJOR ESPERAR

La gran mayoría de los encuestados (81,7%) eligió la opción “quiero ver cómo funciona antes de opinar” sobre la nueva Agencia de Deporte Nacional. En la minoría, un 15,6% la considera “un retroceso”, mientras que el 2,8% la ve como “una medida positiva”.

Sobre cuáles deben sus prioridades, el 37,4% cree que la ADN debe “promover el desarrollo de la mayor cantidad de deportistas posible” y el 31,8% considera que debe preocuparse por “obtener más presupuesto estatal para becas y viajes”. Más atrás aparecen las opciones “federalizar las estructuras deportivas” (6,5%), “mejorar las instalaciones deportivas” (5,6%) y “reducir gastos y atraer aportes privados” (5,6%).

Una tiradora, medallista panamericana, cree que la ADN debe inmiscuirse en las estructuras particulares de cada disciplina para así “desburocratizar y despolitizar el deporte. Que sea un bien público. Hay que fomentar el desarrollo del deporte amateur y olímpico, intervenir más en las federaciones que son uno de los principales problemas que tienen hoy los atletas. Si no se cambian los entes base del deporte y la ideología prosaica que tienen, nunca vamos a avanzar, por los intereses contrapuestos que tienen dirigentes deportivos federativos y atletas”.

Para un olímpico en canotaje, “además de optimizar las estructuras para el desarrollo de talentos, la Agencia tiene que aportar al alto rendimiento las instalaciones y profesionales que se merecen”. Por su parte, un integrante de la selección masculina de waterpolo cree que “no solo la prioridad de la agencia debería ser mejorar las instalaciones, sino también atraer mayor cantidad de deportistas al alto rendimiento y obtener el dinero (becas) para que los deportistas puedan tener como prioridad el mantenerse en la excelencia deportiva. No creo que haya que poner el foco en solo una cosa, sino que todo va de la mano”.

Para una medallista panamericana, es necesaria la búsqueda de aportes privados, porque “es una locura que siempre el Estado se haga cargo de todo”. Del otro lado, “la pregunta acerca de la prioridad de la Agencia son todas las afirmaciones a excepción de la última”, dice una triatleta, en referencia a la opción de reducir gastos y buscar aportes privados. “Debería ser Ministerio de Deporte como lo es el de educación, porque el deporte es educación”, concluye.

 

CENARD Y PARQUE OLÍMPICO, NO CENARD O PARQUE OLÍMPICO

Durante el acto que se realizó esta semana pidiendo por el mantenimiento del CeNARD, el nadador paralímpico Ariel Quassi fue claro respecto a la opinión de los deportistas sobre el centro deportivo de Núñez y el Parque Olímpico de Soldati. “Cuando nos sentamos a debatir si es correcto o no mover el CeNARD a Soldati estamos desviando la atención de lo que necesitamos como comunidad deportiva, que es sumar infraestructura. Nosotros no decimos no a la Villa Olímpica. Nosotros decimos el CeNARD y la Villa Olímpica”. 

La encuesta ratifica esa mirada mayoritaria. El 85% de los consultados considera que, “de ser posible, hay que utilizar ambos centros: el CeNARD y el Parque Olímpico”. El 14% es más definitivo y cree que el CeNARD debe seguir siendo “la casa del deporte”, mientras que un ínfimo 0,9% opta por la mudanza a Soldati.

Uno de los miedos de los atletas es que se produzca la mudanza a un centro que todavía no cuenta con las condiciones óptimas para su uso. “Si se puede que funcionen los dos centros sería buenísimo, pero si no que lo dejen hasta que esté el otro disponible y recién ahí lo muden, si no nos quedamos sin el pan y sin la torta”, reflexiona una ciclista.

La opción de utilizar los dos centros parece la menos viable desde la óptica oficial porque los costos de mantenimiento se duplican. Sin embargo, para un referente del pentatlón moderno, “el CeNARD y el Parque Olímpico deberían funcionar diferente para que no sea un gasto tan grande para el Estado”. Sugiere además buscar entre los países que utilizan sistemas eficientes. “No hay que inventar nada, hay muchos sistemas que tiene países europeos o asiáticos en donde el deporte como desarrollo y alto rendimiento funcionan. Hay que copiar alguno de esos sistemas y aplicarlo en nuestro país; obviamente el que sea mas acorde para nuestra sociedad”.

 

ENARD: PROBLEMAS EN EL PARAÍSO

La aparición del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, un ente autárquico conformado de forma mixta por la Secretaría de Deportes y el Comité Olímpico Argentino para dedicarse específicamente a los deportistas de élite, generó un cambió de 180 grados en el deporte nacional. En la última década, se volvió moneda corriente escuchar a los atletas agradecer al ENARD ante cada oportunidad por las mejores oportunidades económicas y la eficiencia administrativa del sistema que les permitía desarrollar sus carreras de forma más profesional. “No hay otra cosa mejor que el Enard”, coincidían todos los deportistas.

Sin embargo, desde la reforma tributaria que le quitó la autonomía de financiamiento (1% de los impuestos a la telefonía celular) para pasar a depender directamente del presupuesto nacional, comenzaron a aparecer algunas visiones críticas. El ENARD ya no parece ser la panacea del deporte argentino.

Consultados sobre el trabajo del ENARD, más del 85% de los deportistas ve al ente como un avance en el deporte nacional, pero cree que debe cambiar. El 47,7% recuerda la reforma tributaria y pide por la vuelta al sistema previo, “con autonomía financiera como antes”. En tanto, el 40,2% ve bien el trabajo del ENARD, pero reconoce que “ha tenido algunos problemas y debe mejorar”. Apenas el 8,4% considera que así como está, el ente debe seguir, mientras el 3,7% se ubica en el otro extremo y dice que el sistema “no sirve”.

“El ENARD era bueno al principio, ahora ya ni siquiera pagan los viajes que hacen falta para sumar puntos para los Juegos Olímpicos. El año pasado no hubo presupuesto para ir a carreras puntuables, vamos de mal en peor”, advierte una experimentada ciclista.

La cuestión del financiamiento propio es fundamental. “El ENARD debería volver a tener una economía independiente”, afirma de forma tajante un pentatleta. “También creo que debe volver a tener autonomía financiera como antes”, acompaña una atleta que se especializa en lanzamientos. “Que se realice una clara diferencia entre el trabajo de la nueva Agencia y este ente. Por el momento, parecen instituciones superpuestas entre si…”.

Para una internacional en equitación, la responsabilidad ante eventuales dificultades debe caer en las federaciones de cada deporte. “Hay deportes que han mejorado y otros que se han estancado. La información que les llega al ENARD es siempre a través de las federaciones y ellas proveen la información que les conviene nada más”.

Una integrante de la selección de tenis de mesa va más allá y denuncia diferencias de género. “Como mujer debo resaltar que existe una gran discriminación hacia nuestro género en el deporte. A nosotras el ENARD no nos aprobó la preparación para los Juegos Panamericanos de Lima porque según ellos tenemos menos chances de medalla que los varones, que sí tienen apoyo”. Y no es un hecho aislado, insiste la jugadora de la selección. “Esto es solo este año pero hubo varias situaciones en las que no apoyaron a las mujeres y me parece que también es un tema importante mas allá de que los recortes que se están llevando adelante afectan a todes les atletas. El ENARD no está funcionando bien, tiene que volver a tener la autonomía de antes y volver a tener la organización y rigor que un ente como ese necesita”.

 

EL FUTURO: OSCURO

Como balance de la consulta, se les pidió a los y las deportistas una mirada hacia el futuro. En vista de la situación actual, cómo imaginan los próximos años en el deporte de alto rendimiento. Los números son contundentes: más de la mitad, el 52,8%, piensa que vamos “mal, estamos retrocediendo”, mientras que otro 35,8% opta por un pesimismo estructural y opina que estamos “igual que siempre”. En la minoría, un 11,3% ve el futuro con buenos ojos, “por buen camino”.

CONCLUSIONES

Este trabajo es solo una muestra que busca brindar una visión representativa de la mirada de atletas respecto a las políticas deportivas. Los resultados son evidentes: existe una desaprobación mayoritaria respecto a las políticas generales del Gobierno en el sector, pero las críticas específicas ahondan en fallas estructurales de largo alcance. Más coyuntural, se observa una defensa casi total del CeNARD y una preferencia abrumadora por la utilización de los dos centros, el del Núñez y el de Soldati. Sobre la Agencia de Deporte Nacional, la mayoría prefiere esperar para opinar porque, como indica una campeona mundial, “no se puede decir mucho porque no sabemos mucho”. Además, se reconoce como bueno el trabajo del ENARD, pero a la vez aparecen críticas por los cambios en su financiamiento y problemas que han aparecido en el último tiempo. Por último, la mayoría ve con pesimismo el futuro próximo. El tiempo dirá.

Política deportiva
@QuerciaNicolas

Periodista en construcción.

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