Natación Adaptada

Dani Giménez: “Los límites físicos no existen, te los tenés que poner vos”

Dani Giménez: “Los límites físicos no existen, te los tenés que poner vos”

La nadadora paralímpica chaqueña vive uno de los mejores momentos de su carrera. En diálogo con Cinco Anillos, relativiza el valor del título mundial obtenido el año pasado en México, valora la importancia de lo emocional en su buen rendimiento y resalta las virtudes del deporte para la vida.

Dani Giménez atraviesa un buen momento y lo celebra: “Después de muchísimos años de comerme entrenamientos durísimos, ahora trato de hacerlo desde un lugar de disfrute”. Crédito: Facebook Arena.

Los ruidos del tren asoman desde el otro lado del teléfono. Sonidos mecánicos y humanos que adornan una charla sobre la vida y el deporte. ¿Qué pensarán los pasajeros de esa chica que cuenta éxitos y fracasos? ¿Sabrán que están frente a una campeona del mundo?

“Empecé a nadar cuando tenía cinco años y no sabía que existía el deporte adaptado. Y sin darme cuenta estaba a los 14 clasificándome a mis primeros Juegos Paralímpicos. Fue todo muy rápido y ninguna criatura a esa edad tiene consciencia de lo que puede pasar”.

Daniela Giménez es una joven veterana de 25 años a la que todo le llegó demasiado rápido, pero nada la detuvo. Nacer sin parte de su brazo izquierdo no le impidió aprender a nadar ni participar en competencias convencionales; padecer el desarraigo siendo adolescente no evitó que pudiera crecer y desarrollar una carrera en el alto rendimiento. Las frustraciones no le negaron la gloria deportiva ni la frenan para soñar con más.

Con tres experiencias paralímpicas y múltiples medallas parapanamericanas en su haber, hoy la chaqueña transita uno de los mejores momentos de su carrera. Viene de ganar cuatro medallas en Brasil, lo que le valió ser reconocida como la mejor deportista adaptada del continente en abril en una encuesta del Comité Paralímpico de las Américas, y consolidó su rendimiento en una reciente gira por Inglaterra y Alemania. Antes de eso se fue de vacaciones. Y antes de eso se consagró campeona del mundo.

 

LO MÁS ALTO ES RELATIVO

Muchos sueñan con alcanzar la cima del mundo. Los escaladores que suben al Everest lo tornan literal, pero otros anhelan con ser en algún momento el mejor o la mejor en lo que hacen. Dani Giménez consiguió el año pasado el título en los 100 metros pecho SB9 del Campeonato Mundial de Natación Adaptada disputado en México, el primer trofeo mundial para la natación adaptada argentina en 24 años. Pero para ella no es siquiera el mejor momento de su carrera.

“Me cuesta apropiarme del logro del mundial”, confiesa Daniela. El terremoto que sacudió a la Ciudad de México en septiembre de 2017 obligó a reprogramar el torneo ecuménico previsto para esos días; finalmente se disputó en diciembre, aunque con menos competidores. “Fue un torneo raro, se dieron de baja varios países. Y yo estaba con la cabeza explotada; me fue bien, pero no lo pondría como lo máximo en mi carrera deportiva”.

La chaqueña Dani Giménez, campeona del mundo: “Me cuesta apropiarme de ese logro”. Foto: Facebook.

La cabeza se entrena, dicen los psicólogos deportivos. En el caso de Giménez, la paradoja es que lo hizo poniéndole stop a los entrenamientos físico-técnicos. “El año pasado estaba demasiado estresada, necesitaba frenar un poco. Este año me tomé vacaciones en marzo; en una etapa en la que tenés que estar entrenándote a pleno me tomé el palo y me fui a Colombia con seis amigas más”, cuenta. Y le salió bien. “Le dije a mi entrenador (Juan Manuel Zucconi): si me dejás ir, después me va a ir mejor que si me dejas acá entrenándome. Y así fue”.

Si hablamos de puntos altos, el cenit para Dani ocurrió en 2015, cuando conquistó cinco medallas parapanamericanas en Toronto, rendimiento que le valió ser la abanderada argentina en la ceremonia de clausura; además, quedó quinta en los 200 metros combinados del Mundial de Glasgow y cerró el año con el premio Olimpia a la mejor deportista adaptada de la temporada. “Fue el mejor momento de mi carrera, al menos así lo sentí yo; estaba muy bien conmigo misma”.

 

DULCES 16 EN PEKÍN

Pero todo comenzó hace dos décadas, cuando la chaqueña dio sus primeras brazadas. En Corrientes la vio una profesora que trabajaba para el equipo paralímpico argentino y solo fue cuestión de tiempo y torneos para que llegaran las experiencias internacionales. Con 16 años recién cumplidos, los Juegos Paralímpicos de 2008 fueron un antes y después en su carrera. “Pekín fue un golpe de realidad bastante grande. Era muy inconsciente de todo y de repente estaba en unos Juegos; vi la magnitud del evento, el profesionalismo que había en todo sentido. Era un mundo nuevo, una cosa surreal. Y ahí dije quiero seguir”.

Los Juegos Olímpicos suelen ser un faro en la vida de los deportistas. Para Daniela, sus primeros Juegos significaron un punto de partida para encarar la carrera. Su tercera experiencia, en 2016, provocó otro giro en su vida. “En Río fue cuando peor la pasé, estaba muy en contra de mí misma, no me sentía bien”. Hoy intenta transformar esas frustraciones en sonrisas: “Las cagadas a palos ya pasaron; después de muchísimos años de comerme entrenamientos durísimos, ahora trato de hacerlo desde un lugar de disfrute, porque si no se torna imposible”. Para eso, debe ir en contra de su propia personalidad. “Soy bastante terca e impulsiva. No me gusta dármela contra la pared, pero soy de aprender de mis errores”.

Campeona nacional, americana y mundial. ¿Qué le queda a Daniela Giménez? “Una medalla paralímpica. Falta esa. Siempre va a ser el sueño principal”, sueña la chaqueña, aunque con los ojos bien abiertos. “Soy muy realista y la verdad que no lo veo como algo posible hoy, pero vamos a ver en dos años”.

El proceso hacia Tokio 2020 sufrió un temblor con la salida de la directora técnica nacional Edith Arraspide por decisión del Comité Paralímpico Argentino. Tanto que los nadadores de la selección nacional decidieron emitir un comunicado para dar a conocer su malestar. “Hicimos nuestro descargo, hablamos con las autoridades; algunas respondieron y otras ni dieron notificación de que llegó el descargo. Pero pudimos charlar para quedarnos tranquilos con nuestro futuro”, cuenta Dani, quien lamenta la salida de la entrenadora. “Para nosotros fue una injusticia con Edith que siempre fue excelente en su cargo”.

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EL FUTURO

La chaqueña todavía no sabe lo que será de su vida después de Tokio. “Todo depende del resultado que tenga, de cómo me sienta. Se tienen que dar un montón de cosas que acompañen para que pueda seguir competiendo”. Ya tiene entre sus planes el futuro no tan lejano: “Me dan ganas de hacer la transición a una vida normal”.

Esa vida normal la tiene como estudiante de marketing y negocios deportivos, con ilusiones de aportar desde afuera de la pileta al deporte. “Mi vida va a estar siempre ligada al deporte. Desde mi lugar puedo aportar un montón a las necesidades que existen en el deporte. Es algo que está bastante verde en nuestro país y me gustaría mucho encarar para ese lado”.

La chica que se vio frente a una pileta olímpica a los 15 años en el rincón opuesto del mundo y que se vio obligada a estar lejos de su casa y su familia para desarrollarse, es la misma que hoy vive en Buenos Aires y viaja diariamente en transporte público para ir a entrenarse al Cenard. La misma que valora todo lo que el deporte le brindó y resalta su importancia para el desarrollo humano.

“El deporte es mi vida entera, me hizo la persona que soy”, titula la chaqueña. “El deporte en general, no solo el adaptado, te da un sentido de pertenencia. En el caso de personas con discapacidad te da lo único que quizás no tenés al 100 por ciento, que es la libertad física, completa. Los limites físicos no existen, te los tenés que poner vos”.

Natación Adaptada
@QuerciaNicolas

Periodista en construcción.

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