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Buenos Aires 2018, cada vez más cerca

Buenos Aires 2018, cada vez más cerca
Este presente, a fines de 2013 era sólo un sueño. Un anhelo. ¿Cómo desarrollar y fomentar el deporte de alta competencia en chicos de 12, 13 o 14 años? ¿Cómo hablarles de adultez y responsabilidad, si recién empezaban a idear sus primeras travesuras como adolescentes? El proceso de captación y formación del plan operativo de cara a los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud no fue sencillo pero se cumplió con creces. Aquí, con Cinco Anillos, uno de sus grandes protagonistas, el Coordinador General, Carlos Getzelevich.

La delegación que viajó a Santiago 2017 y consiguió 102 medallas. Crédito: ENARD

Doce días de actividades, 243 pruebas, 32 deportes, 75 argentinos clasificados para disciplinas individuales (pueden ser más) y otros 6 equipos albicelestes que también tendrán su lugar. Cinco años después de la designación, aquel Buenos Aires 2018 que parecía tan lejano, hoy es un realidad. El proyecto de captación fue exhaustivo y exitoso, la inversión destinada a entrenadores y nuevos centros deportivos se distribuyó en tiempo y forma y no hubo contratiempos de mayor importancia con la construcción de la Villa Olímpica y la elección de los cuatro parques.

Aquella designación en Lausana, Suiza, con mezcla de felicidad y responsabilidad, derivó en un proyecto integral para todo el deporte argentino, que no sólo le dejará dividendos a esta generación de atletas jóvenes, sino a todas las categorías, de todas las disciplinas olímpicas de mayores.

La dedicación, la experiencia, el conocimiento y el aprendizaje permitieron que este plan nacional pudiera llevarse a cabo. Una verdadera revolución para el deporte argentino, a menos de 10 años de la creación del ENARD, el ente que sacó del ostracismo a las disciplinas olímpicas en nuestro país. Ese ente fue el que permitió que las medallas no sean únicamente producto de las capacidades individuales de las personas. Les dio un apoyo, una ayuda, un camino, un sostén a las principales figuras del deporte nacional.

Si bien no fue una tarea sencilla ni veloz, hoy y mañana se podrá disfrutar del enorme trabajo realizado por el ENARD para los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud. Cuatro fases, desde 2014 a esta parte, permitieron la captación, el desarrollo y la explosión de miles atletas argentinos entre los 15 y 18 años. De otra forma hubiera sido muy difícil encontrar y potenciar a Valentina Aguado, por ejemplo. La nacida en San Luis es la promesa más grande de Argentina en Escalada (NdR: nuevo deporte olímpico) y viene de lograr un quinto puesto en el último mundial juvenil, en Austria. Tampoco hubiera sido tan sencillo dar con los judocas Joaquín Burgos y Mikaela Rojas, en Neuquén y Catamarca. Él, número 15 del mundo en la categoría hasta 100 kilogramos (júnior), y ella, Nº20 en 40 kilogramos (cadetes). Qué diríamos del beach handball juvenil, tanto de varones como de mujeres, que obtuvieron sendas medallas de bronce en el último Mundial, realizado en Islas Mauricio. Algunos ejemplo, nada más, de los 700 mil chicos que fueron evaluados en la Fase 1 de este programa olímpico.

Valentina Aguado será la representante argentina en Escalada. Crédito: Deportes San Luis.

“Para encontrarlos hubo tres canales: los Juegos Evita, un censo federativo para las clases 2000, 2001 y 2002 y la evaluación nacional de aptitud física, que se hizo en cada una de las 24 provincias de Argentina. En este último caso buscamos en los colegios que nos permitieron ingresar, y entre otras cosas, le preguntamos a los chicos qué tres deportes les gustaría practicar, de los 32 que forman parte del evento”, comenzó a explicar Carlos Getzelevich, Coordinador General del Programa Buenos Aires 2018. Para esto, el ENARD bancó el sueldo de 1025 evaluadores, que se repartieron por las distintas provincias del país, por un período de tres meses. “En Capital Federal, por ejemplo, 10 profesores se contactaron y arreglaron con la Secretaría de Deporte de la Ciudad para ver en qué colegios podían ingresar”, detalló. Una de esas atletas evaluadas fue ni más ni menos que Delfina Pignatiello, en San Isidro. “Los datos de ella nos llegaron por el censo y por la evaluación nacional”.

Sin embargo, sólo con la captación, ni el ENARD ni el deporte argentino hubieran conseguido verdaderos beneficios. De ese modo, hubiera sido un trabajo incompleto. El reclutamiento fue sólo la primera de las cuatro etapas de este plan operativo. “La verdad que fue un trabajo verdaderamente arduo, con muchos campus a lo largo de todo el país. También organizamos torneos provinciales y nacionales, todo para ir achicando la cantidad de atletas”, comentó el exjugador y técnico de la selección masculina de vóleibol, campeón del Mundial de 1982.

Esa primera fase, comprendida entre enero de 2014 y marzo de 2015, dejó 8.000 deportistas listos para comenzar a trabajar. Para eso, el ENARD designó y financió el sueldo de 28 técnicos nacionales para cada disciplina. “Además abrimos 50 centros de desarrollo deportivo, donde veíamos que estaban concentrados los atletas”, contó. La gran cantidad de adeptos en judo, por ejemplo, permitió que se abrieran siete centros a lo largo y ancho de Argentina. “La idea de esta segunda fase era que los chicos seleccionados ya empezaran a practicar con los distintos entrenadores que habíamos puesto. Paulatinamente comenzaron a competir en torneos nacionales, y sobre el final de esta etapa, sí empezaron a viajar por Sudamérica”, comentó Getzelevich, con orgullo por el trabajo realizado.

A partir de la tercera etapa, el trabajo comenzó a ser más puntual. La cantidad de deportistas bajó a 3600, las competencias en el exterior se hicieron costumbre y los jóvenes atletas empezaron a entrenar con los distintos seleccionados de mayores. El premio a este trabajo exhaustivo y detallista fue la actuación de Argentina en los II Juegos Sudamericanos, realizados en Santiago de Chile, en 2017. Allí, la delegación nacional consiguió 102 medallas, 38 más que en la primera edición. “Con sólo tres años de trabajo se vio la diferencia con lo que fue Lima”, concluyó el ex DT de Lomas Voley.

Carlos Getzelevich, Coordinador General del Programa Buenos Aires 2018. Crédito: ENARD.

Si bien este programa olímpico llegó a su punto más alto durante la competencia en la capital chilena, que se llevó a cabo entre septiembre y octubre de 2017, es imposible dejar de resaltar lo que se vivió en febrero de ese año, cuando el deporte nacional escribió una de sus páginas más gloriosas. “Haber cerrado el CeNARD por 10 días fue algo inédito en nuestro país. Pudimos compartir un campus maravilloso, con atletas y entrenadores de 30 deportes”, contó Getzelevich desde la sala de reuniones del ENARD. En total fueron 550 los chicos que lograron vivir esta experiencia desde adentro. No sólo contaron con los consejos y experiencias de 14 técnicos extranjeros sino que también se nutrieron en un aspecto más integral: “La educación, la forma de alimentarse, la suplementación, las redes sociales, la importancia del descanso. Intentamos enseñarles todas estas cosas, que son claves en la vida de un deportista de alta competencia”.

Actualmente son 200 los chicos y chicas que conforman la Fase 4 de este plan operativo, que incluye becas y obra social (NdR: financiadas por el ENARD). Además, no sólo compiten en el exterior, sino que también viajan a entrenar. Por ejemplo, Valentina Aguado pasó 35 días en Innsbruck, Austria, perfeccionándose en Escalada.

La intención ahora es buscar el equipo olímpico, exigir lo mejor de cada uno para que puedan llegar a los Juegos: “Por ahí, antes tenías 10 chicos y ahora sólo quedan los 4 que tienen chances de estar en Buenos Aires 2018”, explicó Getzelevich.

Al igual que en Singapur 2010 y Nanjing 2014, el anfitrión del evento recibe cierta cantidad de plazas para la competencia. La clasificación no surge a partir de un resultado en un torneo o de la obtención de marcas mínimas, como sucede en los Juegos Olímpicos de mayores. En este caso, Argentina cuenta con 75 clasificados para deportes individuales. La intención del Comité Olímpico Argentino y el ENARD es poder conseguir alguna más, a partir de las gran competitividad de algunos exponentes. Además, seis equipos argentinos ya tienen su lugar asegurado. Se trata del hockey (NdR: 5 vs. 5) de varones y mujeres, el beach handball en ambas ramas y el futsal y rugby seven, en ambos casos, masculino. En total serán cerca de 135 los chicos argentinos que participarán del gran evento del año.

“Van a competir hasta dos meses antes de los Juegos Olímpicos para ver cómo quedan rankeados. Entre Gil, Burgos y Rojas, en judo por ejemplo, tendrían que ir uno en hombres y una en mujeres. Pero entendiendo el nivel de Burgos, queremos ver si podemos meter un tercero. También podría pasar en tenis, con (Juan Manuel) Cerúndolo, (Facundo) Díaz Acosta o (Thiago) Tirante. Pero para eso, en junio, deberían estar en el top 12 del ranking (NdR: Sebastián Báez (2), Cerúndolo (9), Díaz Acosta (24) y Tirante (27) son los cuatro jugadores argentinos mejor posicionados en el ranking de categoría júnior)”, explica detenidamente el Coordinador General de Buenos Aires 2018.

“Cuando fuimos designados para los Juegos Olímpicos de la Juventud, desde el ENARD propusieron un programa que cambie un poco las estructuras del deporte en Argentina. Y creo que ese será el mayor legado”, dice con énfasis, y sin faltar a la razón. Ahora, con el camino recorrido, son los entrenadores y deportistas los que rezan por la continuidad. Juan Carlos Martín, entrenador de Delfina Pignatiello, avisó: “Necesitamos que el programa siga, que no se pare con Buenos Aires porque esto por primera vez se movió. Muchos deportes han crecido enormemente gracias a este plan y lo vemos reflejado en los resultados que van teniendo por el mundo”.

Agustín Gil, otro de los atletas que ya tiene su lugar en Buenos Aires 2018. Crédito: ENARD.

Carlos Siffredi, Gerente Técnico-Deportivo del ENARD, está trabajando al respecto. La idea es que haya una instancia intermedia entre los menores y los adultos. “Un programa sub 23 para empezar de vuelta la rueda. Ese es el objetivo, ojalá se pueda cristalizar”, remarcó Getzelevich.

Y realmente sería un avance de enorme importancia para el deporte argentino, que estaría siendo protagonista de una inversión masiva en las categorías de base. Otro punto inédito dentro de la historia de estas disciplinas, que siempre se han manejado más cerca del ostracismo.

Pero quizá… Por qué no… Ha llegado el tiempo del cambio. Desde los más chicos hasta los más grandes.

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@g_deltorto

Periodista - Si le metés el 100% a algo, lo podés conseguir. Pero tiene que ser el 100% - ¿Mi objetivo? París 2024.

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