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8M: ocho grandes hazañas del deporte femenino argentino

8M: ocho grandes hazañas del deporte femenino argentino

Este 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer, recordamos ocho de las más trascendentales actuaciones de deportistas argentinas.

El nacimiento de Las Leonas, plateadas en Sídney 2000. Crédito: CAH.

Sídney, 2000: nacen Las Leonas con una medalla plateada

Previo al segundo milenio, la selección femenina de hockey sobre césped no era considerada como uno de los equipos fuertes a nivel internacional. Sin embargo, en la década de los ‘90, un segundo puesto en el Mundial de Dublin 1994 y un cuarto en la Copa del Mundo de Utrecht 1998 asomaban lo que creían sería una destacada participación olímpica, aunque el sueño de arañar una medalla aún estaba lejos. Ni siquiera tenían ese apodo que hasta la actualidad las caracteriza. Lo cierto es que en la capital australiana algo cambió. De movida, dos triunfos al hilo contra China (3-2) y Gran Bretaña (1-0). Pero las derrotas ante el local (1-3) y España (0-1) oscurecían el panorama de las futuras Leonas.

Como si fuera poco, la segunda ronda se disputaba por arrastre de puntos, pero por no haber interpretado correctamente el reglamento, la única opción de pelear por una presea era ganando los tres siguientes encuentros. Para colmo, el siguiente rival era el siempre candidato Holanda. Pero aquel 24 de septiembre, lo impensado sucedió. A partir de allí no solo pasarían a llamarse Las Leonas, sino que dicho encuentro marcaría la carrera de quién luego sería elegida ocho veces la mejor jugadora del mundo y la mejor de la historia. Con goles de Luciana Aymar y Soledad García, la victoria por 3-1 ya era un hecho y el vestuario explotaba de emoción. Ahora sí, el sueño era más factible.

El equipo chino volvía a cruzarse en el arrollador camino, y una nueva victoria (2-1) depositaba a las chicas de Sergio Vigil entre las cuatro mejores del certamen. Ya con las jugadoras exprimiendo lo mejor de sí, una goleada por 7-1 a Nueva Zelanda aumentaba las expectativas de un equipo que al principio viajó a Sídney para tener la mejor actuación posible, pero al cierre del torneo marcaría un legado que solo se cortaría 16 años más tarde.

El partido decisivo tenía un claro favorito, Australia, número uno del ranking y equipo que golpeó primero para ponerse dos goles arriba. Pese a lograr el descuento gracias a Vanina Oneto, la derrota por 1-3 ya estaba cerrada, pero la algarabía de haber conseguido algo que hasta la fecha parecía imposible era un sueño hecho realidad. Es que esa medalla de plata marcó un ciclo que comprendería los siguientes tres Juegos Olímpicos, consiguiendo un bronce en Atenas 2004, otro bronce en Pekín 2008 y una última plata en Londres 2012, además de dos campeonatos mundiales (Perth 2002 y Rosario 2010), siete Champions Trophy, una Liga Mundial y cuatro medallas (dos oros y dos platas) en los Juegos Panamericanos.

Otro de los grandes logros fue la gran cantidad de chicas que comenzaron a practicar dicho deporte a raíz de la aventura de Las Leonas en Sídney, lo que dio lugar a la aparición de jugadoras como Macarena Rodríguez, Delfina Merino, Noel Barrionuevo, Belén Succi y un gran séquito que acompañó a Lucha Aymar a conseguir los títulos previamente mencionados.

 

Río de Janeiro, 2016: Paula Pareto es la primera campeona olímpica argentina

Antes de que comenzara la cita olímpica en Río de Janeiro, la judoca era una de las cartas argentinas para llevarse una medalla, sin importar el color. Entre todos los competidores nacionales que estuvieron presentes en la competencia, quizá Pareto era la única de quien antes de que diera inicio el certamen se sabría que tendría una buena performance. Ya lo había hecho en Pekín 2008, al colgarse el bronce, y luego convertirse en la mejor del mundo en la categoría de -48kg al culminar en lo más alto del podio en el Mundial de Astana, Kazajistán, en 2015.

Ni ella misma pudo predecir lo que sucedería en su tercera participación olímpica. Siempre acompañada por su entrenadora Laura Martinel, llegó a la final de su disciplina casi sin inconvenientes, pero con las ansias de saber que estaba frente a las puertas del cielo. Las mismas que luego de poco menos de cinco minutos se abrirían. Un waza-ari ante la surcoreana Bokyeong Jeong le sirvió para bañar el tatami con lágrimas propias y de todos los argentinos presentes en el Arena Carioca 2. Y de yapa, se transformó en la primer deportista argentina en lograr una medalla dorada.

 

Estados Unidos, 1990: Gabriela Sabatini gana el US Open

Cuando se habla de tenis en Argentina, automáticamente el nombre de Guillermo Vilas se nos viene a la mente y el de Gabriela Sabatini queda relegado al segundo lugar, que ya de por sí no es poca cosa. Empero, en 1990, no solo cada argentino coreó su apellido, sino que los medios del mundo retrataban su foto con el título en brazos. El superclásico de aquellos años en el tenis femenino era Sabatini-Steffi Graf, la leyenda alemana. En el estadio Louis Armstrong del US Open, uno de los torneos más importantes del mundo, a sabiendas de que la europea siempre estaba un paso adelante en cantidad de títulos (22 Grand Slams en toda su carrera) e hinchas alentando por ella, las probabilidades de conseguir el triunfo eran una en un millón, pero las ansias de ganar y estampar su nombre en la historia del tenis superaban cualquier probabilidad.

Apenas comenzado el encuentro, el tablero mostraba un sorpresivo 6-2 a favor de la sudamericana. Ya en el segundo set, la cosa se complicó. Graf levantó el ritmo y le puso picante el partido, pero Gaby se mantenía por la buena senda y no cedía. Tras un set interminable, el 7-6(4) final a favor de Sabatini marcaba un hito en la historia del deporte nacional. Además, se retiró con el récord de haberle ganado más veces a Graf (11) que ninguna otra tenista en la historia.

 

Berlín, 1936: Jeanette Campbell es la primera argentina en unos Juegos Olímpicos y sube al podio

En el seno del régimen nazi, que tres años más tarde daría inicio a la Segunda Guerra Mundial, una nadadora francesa nacionalizada argentina se convirtió en la primera representante de mujer en una cita olímpica para Argentina, y la más destacada de la delegación de 55 deportistas (54 hombres) que viajaron a Alemania.

Destacada en los 100 metros libres, de entrada ganó su serie batiendo el récord sudamericano e igualando el olímpico con un tiempo de 1m6s8. Al otro día, la historia se repitió: salió primera su serie semifinal y volvió a romper la marca sudamericana y la olímpica, con 1m6s6. Ante la mirada de Hitler, la final fue más difícil de lo que pensaba. Llegó a liderar por momentos pero en los metros finales a holandesa Hendrika Mastenbroek salió disparada para tocar la pared en primer lugar, dejando a Campbell con una crono de 1m6s4, con la medalla de plata en su haber y la primera para el olimpismo femenino nacional.

 

Indianápolis, 2017: Delfina Pignatiello es campeona mundial juvenil de natación

Tan sólo tenía 17 años. No hay que olvidar ese dato. Sin ser siquiera mayor de edad, la nadadora conquistó al mundo con su exuberante actuación en el Mundial Juvenial de Natación disputado en Indianápolis. Sin saber lo que le depararía el futuro, decidió relegar su participación en el Campeonato Mundial de mayores de Budapest y jugar todas sus cartas en Estados Unidos. Con mejor preparación y las ansias de ganar, se presentó en las aguas de la pileta de la Universidad de Indiana para dar una clase magistral de natación.

De movida, destruyó todo pronóstico en los 800 m. libres, donde no sólo se colgó el oro y se transformó en la primera argentina en ganar una medalla en este tipo de torneos, sino que además estableció un nuevo récord argentino, sudamericano y de campeonato (8m25s22). Días más tarde, en los 400 m. libres, nuevamente tocó la pared en una actuación notable, pero quedó relegada al segundo lugar, aunque igualmente sumaba otra medalla a su extenso palmarés y establecía una nueva plusmarca. Por último, y como broche de oro, se adjudicó la presea dorada en los 1500 m. libres, también con una plusmarca e imprimiendo su rostro en los periódicos del mundo.

 

Londres, 198: Noemí Simonetto gana una medalla plateada en los Juegos Olímpicos

El atletismo hecho persona. La bonaerense no se destacó en una sola prueba de este variado deporte, sino que lo hizo en todas. Con apenas 15 años fue multicampeona en el Campeonato Sudamericano de Buenos Aires y obtuvo un oro en los 100 m. llanos y en la posta de 4×100, y el bronce en salto en alto y salto en largo. A partir de allí, la leyenda comenzaba a tomar forma. Hasta 1947, Noemí ya había logrado 21 títulos nacionales, lo que la candidateaba para formar parte de la delegación argentina que disputaría los Juegos Olímpicos de Londres el año entrante.

Ya como figura sudamericana, la competencia internacional era el próximo objetivo, el cual se había esfumado en 1944 debido a la Segunda Guerra Mundial. Tras un extenso viaje en barco a la capital inglesa, la primera prueba fueron los 100 m. llanos, donde quedó eliminada en primera ronda. La segunda de las tres pruebas fueron los 80 m. con vallas, pero en las semifinales dijo adiós.

La proeza se hizo esperar. Salto a salto contra la húngara Olga Gyarmat, las atletas buscaban consagrarse en el salto en largo. La europea, en su último intento, clavó 5,695 m., lo que obligaba a Simonetto a realizar un intento excepcional. Empero, los 5,60 la depositarían en el segundo escalón, pero con la cabeza en alto sabiendo que era la primera atleta sudamericana en obtener una medalla olímpica.

 

Atenas, 2004: Georgina Bardach deslumbra con su bronce olímpico

Desde la plateada de Jeanette Campbell en Berlín 1936 que un nadador argentino no conseguía una medalla en natación. Tuvieron que pasar 68 años para que una joven cordobesa de 21 años quebrara dicha maldición.

Corrían los Juegos de Atenas 2004 y el país cerraba, posiblemente, su mejor actuación olímpica, con dos oros y cuatro bronces. El logro de Georgina Bardach en los 400 m. medley no fue opacado por los oros en básquet y fútbol. En su segunda experiencia olímpica, la clasificación a la final no fue problema. En el Centro Acuático Olímpico de Marusi, Grecia, Bardach veía con buenos ojos la chance de pelear por un lugar en el podio. Y así fue. Si bien la ucraniana Yana Klochkova ganó la dorada y la estadounidense Kaitlin Sandeno la plateada, llegar a la meta y colgarse la medalla de bronce se sentía tanto como un oro. Los 4m37s51 le alcanzaron para ser laureada con un premio que hasta el día de hoy se recuerda, y posicionó a Georgina como la mejor nadadora de la década en Argentina, según la Fundación Konex.

 

Módena, 1979: Nora Vega gana el primero de sus cinco títulos mundiales

En 1961, Mal del Plata veía nacer a, quizá, su más grande atleta. Ya desde chica su afición al patín la llevó a lo más alto del deporte a nivel mundial. Ganadora absolutamente de todo, hacia 1979 ya era campeona mundial en Italia (repetiría en 1988 y 1992) y doble medallista de oro en los Juegos Panamericanos de San Juan de se mismo año.

Sin embargo, el mejor momento de su carrera lo vivió en su ciudad natal. Mar del Plata era sede de los Panamericanos de 1995, y qué mejor forma de mostrarle al mundo que una atleta más que local era la gran figura del equipo nacional. En esos Juegos, obtuvo dos medallas de oro en 300 m. contra reloj y 3.000 m. por relevos, una de plata y otra de bronce.

Cinco veces campeona mundial, seis veces panamericana y diez veces sudamericana para llenar una vitrina de trofeos casi envidiable.

 

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